Sé honesto contigo, no podemos avanzar si continuamos cargando con peso en nuestra mochila. Si te apetece incluso puedes elegir no llevar ninguna. Claro está que es un trabajo para desarrollar diariamente, decidiendo estar presente, consciente de cada paso, elección y pensamiento, para no dejarnos seducir por la mente y volvamos a caer en su juego, entrando en el incesante bucle mental de las limitaciones autoimpuestas.
Elige observarte, sin juzgar aquello que aparezca, sólo sé un espectador de lo que veas. Conoce cada escondrijo de tu mente, para identificar aquel patrón que ya no sientas beneficioso en tu momento presente. De este modo cuando la mente se ponga en modo automático, puedas darte cuenta, tomar las riendas y dejar de actuar de esa forma que te desgasta.
Seamos conscientes de nuestros hábitos o tendencias tóxicas, que nos hieren y limitan. Decidamos responsabilizarnos de nuestro autocuidado. Trabajando en nuestros patrones, dando el paso cada día hacia la libertad. Sintiéndonos protagonistas de nuestra historia, escogiendo permanecer presentes.