¿Se está comercializando el camino del despertar?

Quiero compartir esta reflexión o revelación, no sé cómo llamarlo, estos días viendo uno de tantos reels mientras me tomo un café, saltó uno haciendo publicidad de un centro o espacio de terapias, en el que hacía referencia a la vida del maestro Buda, y su iluminación, refiriéndose a ésta como hiperconsciencia. Explicaba que se puede conseguir, y este sitio, espacio o centro, te ayudaban a ello, para transformar tu vida y manifestar tus deseos.

Me chirría que se venda la iluminación, la espiritualidad como herramienta para conseguir la vida de tus sueños, puesto que los que hemos iniciado este camino, sabemos que es como dice la canción «Pa toda la vida». Es un trabajo continuo y no nos lleva a conseguir nuestros anhelos, puesto que nos ayuda a deshacernos de las expectativas y aceptar lo que está sucediendo AHORA en nuestra vida. Consiguiendo, con perdón, que salga toda nuestra mierda, y cada día hay más, y te das cuenta que sabes menos, pudiendo tomártelo con humor y mucho amor propio.

Lo que me hace pensar si se está comercializando este camino, tantos nuevos «gurus», «maestros», «centros», lo veía como algo bueno, que se estaban abriendo puertas para que todos pudiésemos entender o comenzar a trabajar en uno mismo. Hemos de ser conscientes de dónde vamos y a quién escuchamos, porque no sabemos qué pretenden vender.

Ve a tu encuentro, deja de buscar respuestas.

Tenemos tanta información para entender ciertos procesos, darle sentido de algún modo a lo que estamos viviendo, sintiendo, que es abrumador. Parece que las respuestas nos las dan, sin que las sintamos como nuestras, es normal que te sientas de esta forma u otra porque astrológicamente está sucediendo este aconteciemiento, o porque hay determinados movimientos energéticos, para cada desajuste interno que atravesamos, hay una explicación, en un vídeo, un post, una imagen, etcétera. Estamos saturados de supuestas explicaciones, que nos ofrecen otras personas para comprender lo que nos sucede a nivel individual, que desde mi punto de vista, agradecida a todos los que nos brindan su amor desde ahí, siento que no nos permitimos sentirlo, sin más, sin buscar un porqué, simplemente darnos el espacio para lo que es, sin tratar de darle sentido con algún acontecimiento externo. Nuestra autenticidad, a parte de mostrarnos tal como somos, también es ser responsables de lo que sentimos, permitiéndonos conectar con nuestra sabiduría, sin depender de lo que nos digan los demás que creen saber.

Mi adorado cuerpo y sus tiempos.

Cuando nos encontramos atravesando un malestar físico, nuestro cuerpo intenta darnos un mensaje sobre nuestra forma de vivir la vida, de vivir los acontecimientos, circunstancias y de cómo nos tomamos las cosas.

Una vez que estamos en este proceso o estado, no es primordial desgastarnos mentalmente para hallar una respuesta del porqué, o de qué me quiere decir mi cuerpo. Se trata de darnos cuenta que estamos en esta situación por nuestra forma de llevar las cosas, de no saber gestionar nuestras emociones y no escuchar con antelación las señales previas de nuestro maravilloso cuerpo. Esto no quiere decir que entremos en bucles de culpabilidad, nos ayuda a ser conscientes de ello, aceptando lo que está ocurriendo, dándonos la atención, el mimo y el autocuidado que necesitamos.

En este momento lo que requerimos es calma, descanso, mucho autoamor y paciencia. Darnos ese espacio para sanarnos, resetearnos y depurarnos. Atender las necesidades del cuerpo, de nuestro sentir, procurando estar en paz ante ello, evitando entrar en bucles mentales de culpabilidad, vistimismo y drama. Siendo amorosos con nosotros mismos.

Al atender nuestras necesidades, nos estamos haciendo cargo de nosotros, tomando la responsabilidad, pudiendo pedir ayuda si lo necesitamos, haciendo partícipe al amor que nos rodea.

Mientras estamos en este período de sanación, desde el amor le decimos a nuestro adorado y bendito cuerpo, «Gracias, por tanto, por todo», «Gracias Gracias Gracias», «Lo siento, Perdóname, Te amo, Gracias». «Siento no entender el mensaje en este momento, estoy segur@ que mi Yo superior, mi energía divina lo coloca».

Date permiso de sanar, a tu tiempo, recuerda que has de evitar compararte con los demás, cada persona tiene sus tiempos y todos son perfectos. Procúrate ese espacio de calma y amor, permitiendo que tu cuerpo sane, eliminando de tu día a día el diálogo denso, autoexigente y crítico contigo. Dale a tu cuerpo lo que necesita. Mímate, duerme, nútrete con amor y aprende a mirar a tu cuerpo como algo maravilloso.