En modo On.

Hay muchas formas de definir o interpretar nuestro cometido, nuestro propósito común. En una meditación en grupo, hace poco, en esa incesante proyección de imágenes que surgen en ese estado, una de ellas se me quedó especialmente grabada, y hace eco en mi mente, de ello, aquí este escrito o esta reflexión. Visualicé una torre eléctrica, una de tantas imágenes, y un árbol en llamas de luz .

Sin querer darles un sentido, apareció por sí solo, hay una red de luz que nos conecta a todos, como las raices de los árboles, ellos se conectan mediante esa red, se nutren, sustentan al que lo necesita en ese momento.

Y si con nosotros pudiera ser igual, si lo fuera. Una red de cables eléctricos, de una torre a otra, proporcionándonos luz, energía, amor, confianza, apoyo, sustento, y si fuera Dios? Él es quien nos une, es el pegamento, es el tejedor y la malla que nos vincula.

Hay un nexo invisible, imperceptible que nos conecta unos a otros, nos respaldamos, inconscientemente. Me genera una duda, podemos darle al off y cerrar nuestra conexión, es por ello que nos desvinculamos del dolor del otro, o es un espejismo más, y no podemos desquitarnos de este cometido, ya que la torre de luz sigue siendo una torre que proporciona energía.

El trabajo interno es una carrera de fondo, un paseo por la Vida.

Hoy según la astrología, es un día intenso, de movimientos planetarios, con eclipse de Luna en escorpio, un acontecimiento para deshacernos de las capas del ego, de los patrones o creencias limitantes. Todo lo que explican es maravilloso, ahora, cómo lo llevamos a la práctica.

Hemos de ser honestos con nosotros mismos, el autoconocimiento es crucial para entender qué nos ancla en viejas costumbres, que nos hacen daño. Siendo observadores de nuestro comportamiento, podemos averiguar qué ya no es, qué hábitos nos están desgastando y generando más angustia y desánimo.

Esto es un trabajo a largo plazo, no es algo mágico, encendiendo un incienso y haciendo una meditación, con esto es suficiente para que se haga la magia. No señores, se trata de un trabajo personal, que requiere de calma, paciencia y mucho autoamor. Dejando la comparación, las expectativas y los apegos, lleva su tiempo, por ello que es importante estar presentes para nosotros, cuidando de nuestro estado, de nuestra energía y siendo constantes.

Comprometidos con nosotros mismos y el proceso, sabiendo que vendrán días de subidas y otros de grandes pendientes, con la certeza que estaremos a nuestro lado, cogiéndonos la mano, hablándonos tiernamente para alentarnos y motivarnos a continuar.

Apoyar, es prestar tu mano, no pretendas que siga tu camino

En muchas ocasiones, al ayudar a una persona pretendemos que haga lo que le hemos dicho o aconsejado, porque estamos fuera del barullo de su mente y lo vemos desde otra perspectiva. Esto no quiere decir que nos molestemos si la persona toma sus decisiones, y elige postergar, dejar o tomar un desvío o continuar en el mismo camino de antes.

Al aconsejar, arropar, apoyar o ayudar, hemos de desapegarnos del resultado, de la decisión que tome la persona a la que estamos prestando ayuda o consuelo. Es su camino, su decisión, su vida. Nosotros somos espectadores en su teatro, sin papel en esa obra, sólo el que dicha persona nos dé.

Cuando nos sintamos frustrados porque él o ella, no tomen la ruta que le hemos marcado, hemos de ser conscientes de ello y mirar en nosotros, porqué nos afecta tanto, qué pretendemos con ello. Se trata de darnos cuenta que es una parte más del control, que queremos ejercer en nuestras vidas.

Estamos acostumbrados a indicarnos a nosotros mismos con exigencias, expectativas y planes de futuro lo que hemos de hacer. Estructurando toda la senda o el camino, para llegar al lugar que nos hemos propuesto. Y esto lo exteriorizamos a los demás, queriendo controlar sus vidas, con el pretexto «Nosotros lo hemos vivido», «Sé de lo que hablo», etcétera. Hemos de estar atentos a ese patrón, ya que nos indica que estamos en modo control activado.

Cuando estemos apoyando a otra persona, podemos ayudarla desde el amor incondicional, sin esperar nada a cambio, ni tan si quiera que haga lo que espero. Confío en que lo que quiera que decida es para su mayor bien, y le hago saber que yo estaré a su lado elija lo que elija.