Identifica y atiende tus autosabotajes.

Hemos de ser conscientes de nuesros patrones de comportamiento, esos automatismos en los que entramos por costumbre y supervivencia, los que ya nos están desgastando en lugar de benefiarnos. Llega el momento del proceso de adaptación a las circunstancias, a nuestro sentir y a nuestra versión de ahora. No podemos continuar haciendo las mismas cosas de antes, si en este momento somos un yo renovado, con necesidades nuevas, requiere de nuevas conductas que resuenen con nuestro sentir, nuestra vibración y nos produzcan equilibrio, siendo coherentes.

Se requiere de honestidad con uno mismo, observar y admitir qué patrones nos desequilibran, nos generan malestar y en lugar de procurarnos motivación y acción, nos conducen al desánimo, la desidia y la apatía.

Ser conscientes de las conductas de autosabotaje, los boicots que nos hacemos, ya sea frenando nuestra acción o avance, o no permitirnos el descanso y la pausa. Se trata de estar atentos, de ser capaces de ver cuándo nos frustramos por no haber hecho aquello que necesitábamos en ese momento, entrando en una espiral autodañina ignorando nuestro sentir, conduciéndonos a la densidad y al enfado con uno mismo.

Enfoca tu atención en esas conductas que ya no te sirven, que te generan desamor contigo mismo, procura serte fiel, cuidando de ti, proporcionándote un ambiente de equilibrio, motivación y paz mental. Actúa desde la calma identificándolas cuando las vayas a ejecutar, dándote la ternura que te mereces, serena tu mente y comienza por hacer lo que sientes que necesitas ahora, animándote y alentándote, tú estás contigo, trabajando en amor por tu bienestar.

Evitaremos entrar en bucle del porqué me sucede esto, qué motivo hay oculto para dicho boicot, lo que realmente importa es que nos hagamos cargo de ello, tomando consciencia y atendiéndonos, trabajando en nuestro amor propio.

El cambio requiere dedicación y compromiso.

Para que haya un cambio, un avance o una evolución, es necesario ser constante, consciente, observar y dedicación. Hemos de dejar de esperar que las cosas cambien o mejore nuestro entorno, nuestra vida, sin ofrecer al universo un cambio en nosotros mismos, siendo coherentes con lo que estamos haciendo.

Entendamos que las cosas son, es decir, lo que sucede ES, no podemos cambiar cómo se dan las cosas, lo que sí está en nuestras manos es la forma de llevarlo, de verlo y de vivirlo. Ahí está la transformación en nosotros, en dejar de esperar que lo de fuera cambie para yo sentirme mejor. El universo nos dice que si queremos mejorar en algún aspecto de nuestra vida, hemos de ser conscientes de la atención y disciplina que ello conlleva.

Adquirir un hábito de vida saludable en nuestras vidas, requiere de trabajo diario, de práctica y error, mucha paciencia y amor hacia uno mismo. Estamos decidiendo transformar nuestro comportamiento dañino o tóxico, por uno que nos beneficie y aporte bienestar.

Sea cual sea el hábito que quieras incorporar a tu vida, has de ser honesto contigo, entendiendo que habrán días en los que la programación automática volverá, en ese momento es cuando más se precisa de amor y respeto, para evitar caer en la espiral de autocastigo.

Motívate a estar en paz, en equilibrio y amor hacia ti, podemos hacerlo, claro que sí, como cualquier otra cosa que nos propongamos, con dedicación, perseverancia y entusiasmo, porque sabemos que es algo que nos aporta balance a nuestras vidas.

Atiende ese vacío en tu interior

Hay personas que se sienten en soledad, estando incluso acompañadas. Sienten la necesidad de ocultar este hecho por miedo o temor a lo que puedan pensar o a las miradas de desaprobación. Como si esto no fuera posible en este mundo actual de ajetreo, bullicio o gentío.

Cada vez que nos sintamos solos, rotos o desamparados, es un indicativo de que nos hemos alejado de nosotros mismos. Independientemente si te sientes con ganas de compartirlo, es una alerta para atender tus necesidades, y esa sensación de vacío en tu interior.

Tendemos a cubrir ese espacio con algo externo, ya sea una relación, una adicción o un hábito, que la mayor parte de las veces no suele ser sano o equilibrado para nosotros. Queremos desesperadamente llenar ese hueco, sin mirar el porqué de esta agonía o sentimiento de abandono.

Nuestro interior nos reclama, nos grita de dolor por la omisión que hemos hecho durante largo tiempo. Atiende tu llamada, es tu niño interno quien te solicita, quien necesita de ti. De tu atención, tiempo, cuidado y escucha. Cuando paramos y nos permitimos conectar con nosotros mismos, estamos contribuyendo al inicio de la sanación de ese vacío, cubriéndolo con nuestro propio amor.

Nada externo nos equilibra, cura, sana, estabiliza o completa, sólo la atención, dedicación y amor hacia nosotros. Ahí está la clave, desde que entendemos esto, cada vez que suena la alarma, nos centramos en nosotros, en nuestro interior, en vez de ir como locos en busca de algo externo para cubrir nuestras necesidades o heridas.

Siéntete digno, válido, capaz y dichoso. Eres maravilloso, maravillosa, te lo dices alguna vez, va siendo hora de que comiences a hacerlo no crees.

Cuando nos sintamos que no podemos más, es momento de parar, descansar, respirar y si lo sientes, pedir ayuda. No es necesario demostrar nada, ni quedarse sin aliento por seguir exhaustos. Comunica cómo te sientes, cómo te encuentras, desecha la sensación de vergüenza, siéntete libre de expresar tu verdad.