Hemos de ser conscientes de nuestra forma de ver las cosas, la toma de decisiones y cómo actuamos o vamos hacia lo que queremos, desde dónde lo hacemos. Es decir, desde el amor o desde el miedo, desde la obsesión, la sensación de pérdida o la desesperación.
Reflexionando y analizando mi experiencia, puedo decir que en determinados momentos, perseguía una quimera, algo con lo que me había obsesionado, sin ser capaz de vivir el presente y disfrutar de ello.
Mi día a día consistía en planificar el camino, las decisiones con las que conseguiría mi ansiado objetivo. La desesperación se apoderaba de mí, haciendo que la obsesión creciera más y más, llegando a creer que sin ello no sería «Yo», no sería «feliz» y un largo periodo de frustración me acompañó durante el camino. Porque no sabía cómo, porque las respuestas a mi ansiedad no se me revelaban, busqué y busqué la solución, recorriendo distintos caminos y tocando en diferentes puertas, todo lo que hacía era buscar fuera lo que «debía» hacer, o lo que yo sentía que en ese momento «necesitaba» hacer.
La solución queridos amigos está en nosotros mismos, frase muy utilizada y realmente cierta, lo digo desde mi experiencia. Cuando te das cuenta que no es necesario correr en busca de la «Verdad» que te va a decir otra persona a cerca de ti, porque ella se encuentra en tu interior, sólo tienes que parar, dejar de querer que las cosas sean ya, llenarte amor hacia ti, de paz, entrar en silencio y parar la mente, los pensamientos autodestructivos, logras comprender que todo es a su tiempo, que por mucho que fuerces las cosas, ellas son y llegan en su momento.
Es importante dejar de querer controlarlo todo, hasta el más mínimo detalle de nuestra vida. La vida es, ella sucede, lo que nos toca es dejar que sea. Permitir que la vida transite por nosotros.
Comparto esto, porque considero que es importante entender desde dónde actuamos o trabajamos para lograr nuestros objetivos, ya sean en un proyecto, trabajo, pareja u hogar. Sin la necesidad, el desespero, las expectativas, porque todo ello lo que va a hacer es desgastar nuestra energía, que nos sumerjamos en la frustración y la autocrítica y que no vivamos el presente. Podemos elegir evitar el sufrimiento, es nuestra decisión, para ello hemos de estar conscientes de nosotros mismos, de nuestros pensamientos y nuestra energía.