Ve a tu encuentro, deja de buscar respuestas.

Tenemos tanta información para entender ciertos procesos, darle sentido de algún modo a lo que estamos viviendo, sintiendo, que es abrumador. Parece que las respuestas nos las dan, sin que las sintamos como nuestras, es normal que te sientas de esta forma u otra porque astrológicamente está sucediendo este aconteciemiento, o porque hay determinados movimientos energéticos, para cada desajuste interno que atravesamos, hay una explicación, en un vídeo, un post, una imagen, etcétera. Estamos saturados de supuestas explicaciones, que nos ofrecen otras personas para comprender lo que nos sucede a nivel individual, que desde mi punto de vista, agradecida a todos los que nos brindan su amor desde ahí, siento que no nos permitimos sentirlo, sin más, sin buscar un porqué, simplemente darnos el espacio para lo que es, sin tratar de darle sentido con algún acontecimiento externo. Nuestra autenticidad, a parte de mostrarnos tal como somos, también es ser responsables de lo que sentimos, permitiéndonos conectar con nuestra sabiduría, sin depender de lo que nos digan los demás que creen saber.

Atiende ese vacío en tu interior

Hay personas que se sienten en soledad, estando incluso acompañadas. Sienten la necesidad de ocultar este hecho por miedo o temor a lo que puedan pensar o a las miradas de desaprobación. Como si esto no fuera posible en este mundo actual de ajetreo, bullicio o gentío.

Cada vez que nos sintamos solos, rotos o desamparados, es un indicativo de que nos hemos alejado de nosotros mismos. Independientemente si te sientes con ganas de compartirlo, es una alerta para atender tus necesidades, y esa sensación de vacío en tu interior.

Tendemos a cubrir ese espacio con algo externo, ya sea una relación, una adicción o un hábito, que la mayor parte de las veces no suele ser sano o equilibrado para nosotros. Queremos desesperadamente llenar ese hueco, sin mirar el porqué de esta agonía o sentimiento de abandono.

Nuestro interior nos reclama, nos grita de dolor por la omisión que hemos hecho durante largo tiempo. Atiende tu llamada, es tu niño interno quien te solicita, quien necesita de ti. De tu atención, tiempo, cuidado y escucha. Cuando paramos y nos permitimos conectar con nosotros mismos, estamos contribuyendo al inicio de la sanación de ese vacío, cubriéndolo con nuestro propio amor.

Nada externo nos equilibra, cura, sana, estabiliza o completa, sólo la atención, dedicación y amor hacia nosotros. Ahí está la clave, desde que entendemos esto, cada vez que suena la alarma, nos centramos en nosotros, en nuestro interior, en vez de ir como locos en busca de algo externo para cubrir nuestras necesidades o heridas.

Siéntete digno, válido, capaz y dichoso. Eres maravilloso, maravillosa, te lo dices alguna vez, va siendo hora de que comiences a hacerlo no crees.

Cuando nos sintamos que no podemos más, es momento de parar, descansar, respirar y si lo sientes, pedir ayuda. No es necesario demostrar nada, ni quedarse sin aliento por seguir exhaustos. Comunica cómo te sientes, cómo te encuentras, desecha la sensación de vergüenza, siéntete libre de expresar tu verdad.

Es hora de abandonar la crítica y respetar. Permanece en calma.

Desiste, deja que querer encajar, y se tu mismo. Cuando alguna situación o circunstancia no te cuadre, no quieras hacer como si nada, y seguir el patrón o la estela de los demás, haz lo que sientas que está bien para ti, sin transgredir los límites de los otros. Hemos de ser considerados con las personas de nuestro entorno, respetando su forma de pensar, actuar, y reaccionar, acepta quiénes son, y acepta quién eres tu. Sin importar que sean distintos, que piensen de formas dispares, porque lo realmente importante es el respeto. Respetemos, al igual que nos respetamos a nosotros mismos. Comencemos por nosotros, respeta tu sentir, tus gustos, tu forma de ser, lo que te dicta tu corazón, tu intuición, y se coherente con ello. Ámate plenamente, siendo consciente de tus luces y sombras, que detallan tu personalidad, y que no hay ni bueno, ni malo, sólo características que nos definen, que no hacen alusión a nuestra esencia, que es el amor y la luz ilimitados que somos, que nos habita.

Abandona la crítica, el juicio y libérate, deja de creer que hay una medida, un patrón, en el que hemos de encajar, ajustarnos, para ser iguales, y caber todos en la misma figura. Desecha esa idea de comparación, y mira la realidad tal y como es, todos somos únicos e inigualables, cada uno destaca en algo que le hace vibrar alto, lo que nos une y en lo que somos iguales, es el amor y la luz que nos habita, que nos conecta con Todo, con lo divino.

En estos momentos de confusión, movimiento, cambio y desajuste, es normal que te sientas, en ocasiones, perdido, recuerda volver a ti, a tu centro. Evitando la crítica, juicio, o queja, hacia ti y los otros, y toda energía que te baje la vibración, es momento de ser uno mismo, plenamente, permaneciendo en el ahora, en el amor, siendo faro para los que no se han encontrado.

Reconoce quién eres, ve a tu encuentro.

Muchas veces nos sentimos perdidos, abatidos, solos, desamparados, y anhelamos la vuelta a casa, al lugar del que venimos, creyendo que allí encontraremos nuestros iguales, y ya no estaremos solos. He de decirles que nuestra casa, nuestro hogar está aquí mismo, no hay que ir a ningún sitio, ni recorrer grandes distancias, ese lugar de amor y reconocimiento, está en ti. Tu eres tu hogar, tu eres tu amor, tu luz, tu amigo, tu fiel confidente, y al encontrarte, al aceptar y reconocer ese gran amor que eres, que te habita, reconoces lo divino que hay en ti, te conectas con Todo y todos. Ya no te sientes solo, el amor que albergas, te embriaga, te llena, y puedes ver que eres completo, que estás acompañado por el universo, eres el universo. Dios, el Padre, la Fuente, te sostiene, te nutre y está en ti. Tu eres tu hogar, permítete descubrirlo, ve hacia ti, deja que tu amor te guíe. Cuando nos desconectamos, dejando de creer en nosotros mismos, rechazando el amor que somos, es cuando nos sentimos y nos creemos perdidos. Ámate, en ti se haya todo aquello que andas buscando.