La intensidad pide calma.

En los momentos de mayor intensidad necesitamos parar, escucharnos y darnos tiempo para que se recoloque nuestro sentir. No sé ustedes, yo me encuentro en una montaña rusa de emociones, una atracción la cual hacía tiempo que no me afectaba tanto, está claro que se trata de un reto más, de un estar presente y permitir que sea, sin juzgar o comparar.

Qué necesito cuando me encuentro en esta situación, esto nos lo hemos de preguntar y procurarnos la respuesta. Lo que tendemos a hacer es anestesiarnos, intentando ignorar el sentir que nos desborda, haciendo aquello que me hace enfocarme en otra cosa, de esta forma no presto atención a lo que me atormenta o está aflorando.

Hemos de ser conscientes que cada emoción que surja nos habla de nosotros mismos, nos pide atención, cuidado y enfoque en nuestro mundo interno, nuestro sentir o nuestro niño interior. La llamada es atendernos, evitando eludir, omitir o ignorar el grito que nuestras emociones nos están dando, para sanar, colocar o transmutar determinados estados o etapas de nuestra vida.

Se requiere de calma, paciencia y de dejar SER, SIENDO. Seamos coherentes y honestos con nosotros mismos, proporcionándonos un ambiente de sosiego y ternura, dejando que las emociones sean liberadas, sin identificarnos con ellas, sin buscar de dónde o porqué, simplemente que sean, mientras permanecemos, en la medida de lo posible, en calma y aceptación.

Porporciónate el espacio, el silencio, el ambiente, la tranquilidad que necesitas para transitar por este terreno incómodo, el camino es el que es, nosotros elegimos cómo hacerlo y desde dónde, desde dónde estamos vinbrando, desde el amor hacia nosotros mismos, con respeto, con compromiso.

Centrándonos en el ahora, soltando «Lo que está por llegar».

Últimamente he visto mucho en las redes, imágenes y mensajes como «Soltar todo para llenarte de lo nuevo», «Darle espacio a lo que está por llegar». Desde mi punto de vista, que cada uno puede opinar y tiene su verdad, este tipo de frases genera la necesidad de enfocarnos en algo maravilloso que está por venir, rechazando así lo que está ocurriendo ahora en nuestras vidas.

Es estupendo deshacernos de viejos patrones, de creencias limitantes, de memorias de dolor, de todo aquello que en un momento dado nos funcionó y ahora no nos beneficia o ya no resuena con nosotros, y lo que está haciendo es anclarnos, desgastarnos o generarnos malestar. Todo ello para vivir ligeros, libres de la estructura de la mente (Sabiendo gestionarla) y conscientes.

Si empleamos el soltar y liberarnos, con la expectativa de llenarnos de algo mejor, de que en breve o en un corto espacio de tiempo llegará algo a nuestras vidas que nos salve, que nos ilumine, etcétera, señores no hemos entendido nada.

Para qué vaciar si vas a volver a llenarlo, me pregunto, para qué has soltado las limitaciones, con la dependencia de llenarlo, podemos utilizar expectativa si dependencia suena muy fuerte. Hemos de ser conscientes de ello, porque es importante desde dónde hacemos las cosas. Y llenarlo de qué, de un nuevo amor, de alguien que te vea, te acepte, de una vida en la que seas visto, valorado, … No ven aquí qué es lo que precisamos, la atención a uno mismo, trabajar nuestro amor propio, el permanecer presentes amando cada parte de nosotros y aceptando lo que ocurre aquí y ahora. Porque si siento que he de llenar algo en mí, si me siento vacío, es una llamada de amor hacia mí, de mí, porque sólo así me siento colmado.

Voy a ir más allá, si nos permitimos vaciar, soltar o liberar todo aquello que nos daña y limita, si logramos ser capaces de ver que todo forma parte de la mente, porqué preocuparnos en llenarlo, si en verdad ya está lleno de mí, del amor y luz que soy, del SER ilimitado, del Universo que está en mí. Dándonos cuenta que no necesitamos nada externo, apreciando el momento que estamos viviendo, desde la consciencia y la presencia. De esto se trata no creen?.