De máscaras va la cosa.

Qué curiosas son las cosas del universo, nos encontramos pasando una época de autodescubrimiento, en la cual nos estamos desquitando de viejas costumbres, patrones y creencias. Ello conlleva dejar las máscaras a un lado y ser nosotros auténticos. Y en este momento hemos de utilizar mascarillas para estar en la calle, si estás solo o con las personas de convivencia, no es necesario. Interesante no creen. Estos son los sutiles toques de humor del universo.

Estos días lo estaba pensando, qué casualidad, o causalidad. Nunca sé con certeza qué va antes, si la gallina o el huevo. Lo único que hemos de tener claro es que todo está sucediendo para nosotros. Para simplificar nuestras vidas, siendo conscientes de estar presentes mientras hacemos cualquier tarea, mientras compartimos con nuestros seres queridos o estamos a solas, estar justo donde estamos. Sin volar o dejarnos llevar por las agotadoras espirales mentales.

Está de moda el estar presente o ser consciente, el estar aquí y ahora, y es totalmente cierto. Por experiencia o práctica, les digo que no es lo mismo, la comida, sin ir más lejos, no sabe igual, sabe mucho mejor. Dejémonos de chorradas que ya estamos mayores para tonterías, oye el que tontee y esté en bienestar perfecto, el que no, que se ponga manos a la obra, y trabaje en ello. Consiste en comprometerse con uno mismo, no es tan complicado. Es elegir diariamente estar contigo, saboreando cada instante, parece un anuncio publicitario, les digo que es de lo más efectivo. Hagan la prueba, como buenos aventureros tomen esa ruta y experimenten.

Cada día estar presentes, despiertos, conscientes, observando dónde están, qué están haciendo, siendo protagonistas de su historia, no dejando que se la cuente otro. Practicar es la clave, ser comprensivos, pacientes, respetuosos y amables con uno mismo, porque volveremos a lo de antes, y tanto, lo que importa es la lealtad hacia nosotros, dónde queremos estar y cómo nos queremos sentir, en paz y bienestar. Pues a por ello, trabajando desde la curiosidad, riendo si no sale como esperabas, soltando de una vez por todas el tedioso control, que nos amarga el día.

Vivamos libres, sin el qué dirán, sin querer encajar, ya es momento de amarnos a nosotros mismos como somos, y mostrarlo al mundo.