Muchas veces nos sentimos perdidos, abatidos, solos, desamparados, y anhelamos la vuelta a casa, al lugar del que venimos, creyendo que allí encontraremos nuestros iguales, y ya no estaremos solos. He de decirles que nuestra casa, nuestro hogar está aquí mismo, no hay que ir a ningún sitio, ni recorrer grandes distancias, ese lugar de amor y reconocimiento, está en ti. Tu eres tu hogar, tu eres tu amor, tu luz, tu amigo, tu fiel confidente, y al encontrarte, al aceptar y reconocer ese gran amor que eres, que te habita, reconoces lo divino que hay en ti, te conectas con Todo y todos. Ya no te sientes solo, el amor que albergas, te embriaga, te llena, y puedes ver que eres completo, que estás acompañado por el universo, eres el universo. Dios, el Padre, la Fuente, te sostiene, te nutre y está en ti. Tu eres tu hogar, permítete descubrirlo, ve hacia ti, deja que tu amor te guíe. Cuando nos desconectamos, dejando de creer en nosotros mismos, rechazando el amor que somos, es cuando nos sentimos y nos creemos perdidos. Ámate, en ti se haya todo aquello que andas buscando.