Es hora de abandonar la crítica y respetar. Permanece en calma.

Desiste, deja que querer encajar, y se tu mismo. Cuando alguna situación o circunstancia no te cuadre, no quieras hacer como si nada, y seguir el patrón o la estela de los demás, haz lo que sientas que está bien para ti, sin transgredir los límites de los otros. Hemos de ser considerados con las personas de nuestro entorno, respetando su forma de pensar, actuar, y reaccionar, acepta quiénes son, y acepta quién eres tu. Sin importar que sean distintos, que piensen de formas dispares, porque lo realmente importante es el respeto. Respetemos, al igual que nos respetamos a nosotros mismos. Comencemos por nosotros, respeta tu sentir, tus gustos, tu forma de ser, lo que te dicta tu corazón, tu intuición, y se coherente con ello. Ámate plenamente, siendo consciente de tus luces y sombras, que detallan tu personalidad, y que no hay ni bueno, ni malo, sólo características que nos definen, que no hacen alusión a nuestra esencia, que es el amor y la luz ilimitados que somos, que nos habita.

Abandona la crítica, el juicio y libérate, deja de creer que hay una medida, un patrón, en el que hemos de encajar, ajustarnos, para ser iguales, y caber todos en la misma figura. Desecha esa idea de comparación, y mira la realidad tal y como es, todos somos únicos e inigualables, cada uno destaca en algo que le hace vibrar alto, lo que nos une y en lo que somos iguales, es el amor y la luz que nos habita, que nos conecta con Todo, con lo divino.

En estos momentos de confusión, movimiento, cambio y desajuste, es normal que te sientas, en ocasiones, perdido, recuerda volver a ti, a tu centro. Evitando la crítica, juicio, o queja, hacia ti y los otros, y toda energía que te baje la vibración, es momento de ser uno mismo, plenamente, permaneciendo en el ahora, en el amor, siendo faro para los que no se han encontrado.