Todo lo que sucede a lo largo del día, está cargado de mensajes para nosotros. Si llegamos a ver las posibilidades de percibir las cosas de esta forma, nos liberamos de la pesada carga de la expectativa, de la espera y los anhelos. Todo ello forma parte de nuestra mente, que vislumbra posibles futuros, aferrándose al que considera el ideal, para aquella fantasía que nos hemos creado. Estamos viajando en el tiempo, llevando la mente hacia el futuro, creando distintos escenarios, adelantándonos a las situaciones, para tener controlada las posibles respuestas, los distintos caminos que se crean. De esta forma vivimos con ansiedad por lo que pueda pasar, por lo que no hemos tenido en cuenta, generando un estado de inquietud y desconfianza en la vida, en el proceso que vivimos. Dejemos de cargar con el peso del control, dejemos que la vida nos sorprenda. Abriéndonos a observar lo que acontece, sin juicios, sin críticas. Cuando soltamos la necesidad de controlarlo todo, dejamos de esperar y crear situaciones, circunstancias idílicas, basadas en fantasías, basadas en creencias limitantes. Simplemente vivimos, danzamos con lo que acontece, observando qué quiere decirme, qué mensaje hay para mi en lo que sucede. Y disfruto, siento, observo, vivo, lo que está sucediendo en este preciso instante. No divago, no me distraigo, me centro en este momento.