El viento sopla para todos.

En estos años, hemos creído que debíamos seguir un mapa, una senda, el camino marcado o hecho por los que anteriormente lo transitaron y que al atravesarlo fueron creando dicho sendero. Cada vez se desmorona o se deshace lo que creíamos acerca de algo, ya que se muestra diferente.

Cada uno de nosotros ha de seguir el dictado de su corazón, no esa voz que grita con desespero por vivir una vida alocada y romántica, hemos de saber distinguir la voz de nuestro sentir, de la voz de esos personajes de nuestra mente. Para procurarnos la libertad, en nuestras decisiones, en nuestro andar.

Porqué seguir un camino trazado, porqué no atravesar la selva, la jungla y crear un camino nuevo. Hemos de dejar de imitar, de admirar tanto que nos mimeticemos, perdiendo nuestra esencia, creyendo que hemos de vivir según lo hacen los demás.

Hay una frase que dice algo así como, «El viento sopla para aquellos que saben a dónde van», en serio, y para los que no, no solpa, los que nos decidimos por soltar la planificación, la etiqueta, el desespero y el control, no tenemos el viento a nuestro favor, porque no seguimos a las masas.

La vida siempre está a nuestro favor, todo depende de cómo veamos y vivamos la vida.

Seamos aventureros, y esto no quiere decir saltar en paracaídas, quien lo haga perfecto, no es necesario, no hay que demostrar nada, el ser aventurero es dejar de seguir un patrón, aventurarte en la vida, confiando, ahí está la clave, no creen, la confianza. Confianza en la vida y en uno mismo, que pase lo que pase, vamos a saber solventar los retos, tropiezos o experiencias.

Dejemos de comprarnos y vivamos una vida única, cada uno la que quiera, y que la aventura sea en su casa, desde la tranquilidad y el sosiego, si eso es lo que le apetece, todo está bien, permitiéndose abandonar y desechar la obsesión por tenerlo todo atado, estructurado o pensado. Dejemos que la vida nos sorprenda, ve a dónde quieras y si no sabes, déjate llevar.

Cuando la obsesión nos atrapa.

Hemos de ser conscientes de nuestra forma de ver las cosas, la toma de decisiones y cómo actuamos o vamos hacia lo que queremos, desde dónde lo hacemos. Es decir, desde el amor o desde el miedo, desde la obsesión, la sensación de pérdida o la desesperación.

Reflexionando y analizando mi experiencia, puedo decir que en determinados momentos, perseguía una quimera, algo con lo que me había obsesionado, sin ser capaz de vivir el presente y disfrutar de ello.

Mi día a día consistía en planificar el camino, las decisiones con las que conseguiría mi ansiado objetivo. La desesperación se apoderaba de mí, haciendo que la obsesión creciera más y más, llegando a creer que sin ello no sería «Yo», no sería «feliz» y un largo periodo de frustración me acompañó durante el camino. Porque no sabía cómo, porque las respuestas a mi ansiedad no se me revelaban, busqué y busqué la solución, recorriendo distintos caminos y tocando en diferentes puertas, todo lo que hacía era buscar fuera lo que «debía» hacer, o lo que yo sentía que en ese momento «necesitaba» hacer.

La solución queridos amigos está en nosotros mismos, frase muy utilizada y realmente cierta, lo digo desde mi experiencia. Cuando te das cuenta que no es necesario correr en busca de la «Verdad» que te va a decir otra persona a cerca de ti, porque ella se encuentra en tu interior, sólo tienes que parar, dejar de querer que las cosas sean ya, llenarte amor hacia ti, de paz, entrar en silencio y parar la mente, los pensamientos autodestructivos, logras comprender que todo es a su tiempo, que por mucho que fuerces las cosas, ellas son y llegan en su momento.

Es importante dejar de querer controlarlo todo, hasta el más mínimo detalle de nuestra vida. La vida es, ella sucede, lo que nos toca es dejar que sea. Permitir que la vida transite por nosotros.

Comparto esto, porque considero que es importante entender desde dónde actuamos o trabajamos para lograr nuestros objetivos, ya sean en un proyecto, trabajo, pareja u hogar. Sin la necesidad, el desespero, las expectativas, porque todo ello lo que va a hacer es desgastar nuestra energía, que nos sumerjamos en la frustración y la autocrítica y que no vivamos el presente. Podemos elegir evitar el sufrimiento, es nuestra decisión, para ello hemos de estar conscientes de nosotros mismos, de nuestros pensamientos y nuestra energía.