De paseo por el parque de atracciones

Nos encontramos ante una fuerte sacudida energética. Semejante a estar en una montaña rusa, vamos pasando de atracción en atracción, con lo que ello implica, las temibles subidas y bajadas emocionales. En serio les digo, que de esto vamos a salir con un cum laude. Lo importante en esta situación, es ser respetuoso con uno mismo, con lo que estamos sintiendo y cómo percibimos lo que acontece. Entendernos, dejar de exigirnos o pretender que nuestra vibración cambie de un momento para otro.

El respeto hacia nosotros y nuestro sentir es primordial en este proceso. Siendo comprensivos, amables y amorosos con esa parte de nosotros que se siente en desgana, decaída o con ganas de dejarlo todo. Abracemos a nuestras partes heridas, seamos apoyo, arropo y aliento para nuestro niño o niña interior. Habla contigo, funciona, sentir que estás a tu lado, hablar contigo como con tu mejor amigo. Recuerda que cuando eres tu peor juez, criticas cada acción o sensación te sientes en malestar, depende de cada uno sentirse en calma, aceptando lo que es.

He aquí otro de los fundamentos para vivir una vida en paz, la aceptación. Aceptemos lo que ocurre, cómo nos sentimos y cómo reaccionamos ante ello. Observar nuestros comportamientos es la llave, para hallar la salida a nuestros fatídicos bucles mentales. Observa cómo reaccionas, y recuerda que el otro no es tu enemigo, está ahí para reflejarte una parte de ti, a la que no escuchas, has abandonado, o no tratas con respeto. Nos muestran dónde estamos con respecto a nosotros mismos, cómo nos amamos. Desde ahí, al aceptar dónde estoy, puedo disponerme a cambiar de perspectiva, transformando la relación que tengo conmigo mismo.

La relación con nosotros es fundamental para vibrar en bienestar, elevando nuestra energía. En serio, dejémonos de esperar que el otro nos ame, nos mire o nos valore, y comencemos a transitar la senda que nos lleva a nuestro interior. Para reconciliarnos con nosotros, soltando las dudas, comenzando a confiar en nuestro sentir, en nuestra intuición, respetando cada estado o proceso que vivimos, siendo amorosos y tiernos con nosotros mismos, ya es hora no creen.

Acepta quién eres y lo que acontece

Hemos de darnos cuenta, cuando actuamos según nuestra mente o siguiendo la voz de nuestro corazón, de nuestro centro. La mayor parte del tiempo, estamos en un sueño, desconectados de la realidad, creyéndonos lo que la mente nos muestra, formando parte del elenco de nuestra película. Todo esto no es importante, si tu no le das esa gran importancia, es decir, si te das cuenta que estás en el sueño, puedes elegir salir de él, sin reproches, ni juicios, desde la aceptación. Se trata de ser conscientes en cada momento de dónde estamos. Que en este momento estoy aletargado y desconectado de la realidad, simplemente decido ver lo que sucede de otra forma. Y no me critico por ello, hemos de abandonar las autocríticas, los reproches y los juicios hacia nosotros mismos. Cuando nos aceptamos tal como somos y aceptamos lo que estamos viviendo, podemos elegir ver lo que acontece desde una nueva perspectiva, desde el respeto y el amor hacia nosotros y hacia lo que nos rodea. 

Es hora de abandonar el papel de salvador

Nos pasamos gran parte de nuestra vida queriendo encajar, agradar y ser aceptados, con todo esto súmale que en nuestro foro interno existe la creencia, de que podemos cambiar al otro y ayudarle. Muchas veces cargando con sus historias, para hacerle el camino más fácil, diciendo «El pobre», como si fuera menos que nosotros, viéndolo desde una perspectiva de superioridad. Todo ello a expensas de nuestras necesidades y sobrepasando nuestros límites. Sin querer ver que esta no es la solución, que no se trata de llevar la carga del otro, o hacerle cambiar de forma de ver el mundo o la vida, como si estuviera en lo erróneo y yo en lo correcto. No hay errores, ni cosas correctas, todo forma parte del TODO, y es para nuestro aprendizaje. Para despojarnos de ideas, creencias y patrones de comportamiento limitantes. Respetando el proceso que cada uno vive, comenzando por el nuestro y seguido del de los demás. Llegando a entender e integrar, que nada ni nadie es más que el otro, todos estamos en el camino del autoconocimiento y aceptación. Viviendo desde lo que consideramos favorable para nosotros, y esto requiere nuestro respeto. Comencemos por aceptarnos a nosotros mismos, tal y como somos, maravillosos seres de luz, llenos de un amor infinito, cuya composición está en cada uno de los seres de este planeta. Este amor es lo que nos une y nos hace ser un TODO. Comencemos por amarnos, y respetar que cada uno viva y lleve su vida a su manera, desde su perspectiva. Sin creernos salvadores, ni víctimas, ni verdugos.