Mi adorado cuerpo y sus tiempos.

Cuando nos encontramos atravesando un malestar físico, nuestro cuerpo intenta darnos un mensaje sobre nuestra forma de vivir la vida, de vivir los acontecimientos, circunstancias y de cómo nos tomamos las cosas.

Una vez que estamos en este proceso o estado, no es primordial desgastarnos mentalmente para hallar una respuesta del porqué, o de qué me quiere decir mi cuerpo. Se trata de darnos cuenta que estamos en esta situación por nuestra forma de llevar las cosas, de no saber gestionar nuestras emociones y no escuchar con antelación las señales previas de nuestro maravilloso cuerpo. Esto no quiere decir que entremos en bucles de culpabilidad, nos ayuda a ser conscientes de ello, aceptando lo que está ocurriendo, dándonos la atención, el mimo y el autocuidado que necesitamos.

En este momento lo que requerimos es calma, descanso, mucho autoamor y paciencia. Darnos ese espacio para sanarnos, resetearnos y depurarnos. Atender las necesidades del cuerpo, de nuestro sentir, procurando estar en paz ante ello, evitando entrar en bucles mentales de culpabilidad, vistimismo y drama. Siendo amorosos con nosotros mismos.

Al atender nuestras necesidades, nos estamos haciendo cargo de nosotros, tomando la responsabilidad, pudiendo pedir ayuda si lo necesitamos, haciendo partícipe al amor que nos rodea.

Mientras estamos en este período de sanación, desde el amor le decimos a nuestro adorado y bendito cuerpo, «Gracias, por tanto, por todo», «Gracias Gracias Gracias», «Lo siento, Perdóname, Te amo, Gracias». «Siento no entender el mensaje en este momento, estoy segur@ que mi Yo superior, mi energía divina lo coloca».

Date permiso de sanar, a tu tiempo, recuerda que has de evitar compararte con los demás, cada persona tiene sus tiempos y todos son perfectos. Procúrate ese espacio de calma y amor, permitiendo que tu cuerpo sane, eliminando de tu día a día el diálogo denso, autoexigente y crítico contigo. Dale a tu cuerpo lo que necesita. Mímate, duerme, nútrete con amor y aprende a mirar a tu cuerpo como algo maravilloso.