Comienza una nueva era, en la que somos más conscientes de nuestra realidad. Sabiendo que cada individuo, pasa por sus procesos, por sus ciclos, miran y descifran las señales, las experiencias, según su nivel de consciencia. El respeto por nosotros mismos, nuestro entorno y las personas que forman parte de él, dejando que cada uno viva lo que ha de vivir, sin inmiscuirnos en el proceso, sin creernos conocedores de la verdad del otro. Enfocados en nuestra verdad, en ser coherentes en nuestro camino, ya que nuestra reacción ante lo que acontece, será desde una esfera de entendimiento. Evitando las reacciones impulsivas, que nos conducen a nuestro desgaste y desespero. Estamos en el camino de nuestro conocimiento, sin forzarnos por querer saber más a cerca de los procesos del otros, soltando el control, dejando de hacernos preguntas y más preguntas, sobre el universo, sobre la vida, porque ya no nos sentiremos perdidos, hemos hallado lo que tanto buscábamos, nuestra verdad. El amor hacia uno mismo, el reconocimiento de tu verdad, aceptar quién eres, creer en ti y en tu vibración, en tu voz interior, eso es lo que nos proporciona la certeza, de estar en el lugar en el que hemos de estar, sin dudas, sin agonía, sin sentirnos perdidos, porque hemos encontrado lo más grande, la unión con lo divino. El manantial infinito de luz y amor que eres, que habita en ti, es lo que nos conecta con Dios, con la Fuente, con el Universo, como quieras llamarlo. Ya no te sentirás solo, vacío, en el limbo, porque sabes que eres parte un Todo, que nos conecta los unos con los otros, desde el amor que somos.