Estamos acostumbrados a reciclar los residuos, la ropa, lo material en nuestra vida. Hemos de aprender a reciclar cada pensamiento, acto, comportamiento repetitivo o creencia que ya no sea necesaria o que nos conduzca a nuestra destrucción.
No nos damos cuenta y solemos proceder con patrones autodestructivos, boicots, saboteando nuestro proyecto de vida, de avance o evolución. Por miedo, temor o desconocimiento.
Hemos de identificar la creencia, pensamiento o patrón que nos lleva al movimiento en cadena, de costumbre, produciendo frustración, desesperación o lucha interna.
Tal y como hacemos en nuestro día, procurando separar el vidrio, del cartón, de forma responsable y sostenible, podemos involucrarnos de igual forma en nuestra manera de pensar y actuar. Haciendo que se desechen o reciclen determinadas creencias que en el momento presente no son beneficiosas para nuestra vida.
Comprométete contigo, con tu salud, en tu bienestar, sé honesto, procura paz mental, resetea tu mente, recíclate.