¿Se está comercializando el camino del despertar?

Quiero compartir esta reflexión o revelación, no sé cómo llamarlo, estos días viendo uno de tantos reels mientras me tomo un café, saltó uno haciendo publicidad de un centro o espacio de terapias, en el que hacía referencia a la vida del maestro Buda, y su iluminación, refiriéndose a ésta como hiperconsciencia. Explicaba que se puede conseguir, y este sitio, espacio o centro, te ayudaban a ello, para transformar tu vida y manifestar tus deseos.

Me chirría que se venda la iluminación, la espiritualidad como herramienta para conseguir la vida de tus sueños, puesto que los que hemos iniciado este camino, sabemos que es como dice la canción «Pa toda la vida». Es un trabajo continuo y no nos lleva a conseguir nuestros anhelos, puesto que nos ayuda a deshacernos de las expectativas y aceptar lo que está sucediendo AHORA en nuestra vida. Consiguiendo, con perdón, que salga toda nuestra mierda, y cada día hay más, y te das cuenta que sabes menos, pudiendo tomártelo con humor y mucho amor propio.

Lo que me hace pensar si se está comercializando este camino, tantos nuevos «gurus», «maestros», «centros», lo veía como algo bueno, que se estaban abriendo puertas para que todos pudiésemos entender o comenzar a trabajar en uno mismo. Hemos de ser conscientes de dónde vamos y a quién escuchamos, porque no sabemos qué pretenden vender.

En modo On.

Hay muchas formas de definir o interpretar nuestro cometido, nuestro propósito común. En una meditación en grupo, hace poco, en esa incesante proyección de imágenes que surgen en ese estado, una de ellas se me quedó especialmente grabada, y hace eco en mi mente, de ello, aquí este escrito o esta reflexión. Visualicé una torre eléctrica, una de tantas imágenes, y un árbol en llamas de luz .

Sin querer darles un sentido, apareció por sí solo, hay una red de luz que nos conecta a todos, como las raices de los árboles, ellos se conectan mediante esa red, se nutren, sustentan al que lo necesita en ese momento.

Y si con nosotros pudiera ser igual, si lo fuera. Una red de cables eléctricos, de una torre a otra, proporcionándonos luz, energía, amor, confianza, apoyo, sustento, y si fuera Dios? Él es quien nos une, es el pegamento, es el tejedor y la malla que nos vincula.

Hay un nexo invisible, imperceptible que nos conecta unos a otros, nos respaldamos, inconscientemente. Me genera una duda, podemos darle al off y cerrar nuestra conexión, es por ello que nos desvinculamos del dolor del otro, o es un espejismo más, y no podemos desquitarnos de este cometido, ya que la torre de luz sigue siendo una torre que proporciona energía.

Ve a tu encuentro, deja de buscar respuestas.

Tenemos tanta información para entender ciertos procesos, darle sentido de algún modo a lo que estamos viviendo, sintiendo, que es abrumador. Parece que las respuestas nos las dan, sin que las sintamos como nuestras, es normal que te sientas de esta forma u otra porque astrológicamente está sucediendo este aconteciemiento, o porque hay determinados movimientos energéticos, para cada desajuste interno que atravesamos, hay una explicación, en un vídeo, un post, una imagen, etcétera. Estamos saturados de supuestas explicaciones, que nos ofrecen otras personas para comprender lo que nos sucede a nivel individual, que desde mi punto de vista, agradecida a todos los que nos brindan su amor desde ahí, siento que no nos permitimos sentirlo, sin más, sin buscar un porqué, simplemente darnos el espacio para lo que es, sin tratar de darle sentido con algún acontecimiento externo. Nuestra autenticidad, a parte de mostrarnos tal como somos, también es ser responsables de lo que sentimos, permitiéndonos conectar con nuestra sabiduría, sin depender de lo que nos digan los demás que creen saber.

En el tablero de juego.

Solemos creernos conocedores de la verdad, de las respuestas y de lo que a otra persona le sucede o le favorece. Accedemos a jugar con el ego, a creer que somos superiores, conocedores de la verdad, de la terapia fácil, por haber leído unos libros de autoayuda, asistir a alguna charla o transitar el camino de la vida.

Quiénes somos, o quiénes creemos ser, para decirle a una persona tienes esto o te pasa esto otro, o te sientes de esta forma porque… Y qué carajo sabemos!

Dejemos de estar en el pedestal que nos separa del resto, mirando desde una ilusoria posición de privilegio, «de saber», como si todo lo que están atravesando unos u otros ya lo hubiéramos superado hace tiempo.

Nos pasamos la vida sin saber qué hacer o el para qué de lo que nos sucede, sin encontrar el camino de salida del laberinto, como para saber la opción que ha de tomar otra persona.

Si somos perfectos con nuestras imperfecciones, qué necesitamos sanar.

Sanar, el qué, porque pensamos que estamos rotos, porque creemos que estamos vacíos. ¿Cuál es la verdad? O más bien la realidad.
¿Es cierto que necesitamos recomponernos? O es una falacia. Una ilusión, un espejismo.
Somos lo que somos, sin más, sin menos, estamos, eso es lo importante no creen. Porqué cegarnos, frustrarnos por llegar a algo que nos están vendiendo, ¿puede ser?
No hemos de llegar a ningún sitio, ni quedarnos si estamos incómodos, si quieres te mueves, si no te quedas como estás, qué es fundamental, que te escuches, no lo que te dicen que has o debes o eres, sino lo que tú sientes, intuyes y oyes en ti, la voz que resuena en tu interior. Tu fuerza, tu Luz, tú, el tú verdadero.

Nuestros ciclos, nuestro trabajo personal.

Hemos de centrarnos o enfocarnos en lo que nos hace sentir bien, en lo que nos levanta, impulsa y anima. Es normal sentirnos perdidos, frustrados o cansados, en desánimo, hemos de permitirnos ese estado, abrazarnos y dejarnos sentir, soltando todo lo que llevamos guardado, para liberarnos del peso. Una vez que hemos hecho este ritual de liberación, desde el arropo de nuestro amor, es hora de soltar ese estado, sin quedarnos anclados a él.

Este estado como cualquier otro es pasajero, una vez que se instala definitivamente, sin tiempo u hora de salida, hemos de ser conscientes y darnos cuenta que no es nuestro estado natural de paz, y es hora de trabajar, de hacer nuestra parte para darle su adecuada despedida.

Por esto es importante el que nos permitamos sentir, darle espacio, voz, silencios, arropo, de esta forma nos estamos preparando para su marcha. Tal como viene, se va, es cíclico. Si al contrario, nos quedamos estancados, en el sentimiento, sujetándolo con fuerza, usándolo de excusa para no avanzar, transformarnos o mirar de frente nuestro interior, nos quedaremos en la cárcel que nosotros mismos hemos permitido.

Todo nos lleva a que seamos responsables de nosotros mismos, de nuestro estado de paz y bienestar, que nos hagamos cargo de nuestras necesidades, desde el respeto y el amor. Siendo conscientes de cuándo necesitamos un empujoncito, una palmadita y palabras de motivación y aliento, para conseguir sacudirnos la pesadez y la densidad.

Podemos estar en paz, se trata de un trabajo individual, que requiere consciencia y amor propio. Cada día, independientemente de lo que esté sucediendo, podemos elegir trabajar en nuestro estado, aceptando cómo nos sentimos, dándole su espacio, motivándonos e impulsándonos a estar en paz ante ello, sin desesperación, ni culpa.

La Vida nos invita a vivirla.

La vida nos lleva por distintos caminos, haciendo que vivamos nuevas experiencias, que tomemos otros rumbos y que nos abramos a descubrir más acerca de nosotros mismos. Cuando se nos presenta la ocasión de continuar el viaje, sin cuestionarnos si es esto o no, si en verdad nos va a ir bien, nos gustará, etcétera, estamos resistiéndonos al flujo de la vida, entrando en desconfianza.

Hemos de permitirnos abrir nuestra mente y dejar que la vida nos guíe, porque es así como es, lo que constantemente necesitamos controlarlo todo, tenerlo todo atado para sentirnos a salvo. Y la lección, desde mi perspectiva, se trata de dejarnos llevar, aprendiendo a ver lo que viene, lo nuevo, lo que se presenta como una oportunidad de seguir en el viaje, de seguir en el camino, en lugar de verlo como una amenaza porque no tiene nada que ver con lo que habíamos planeado o imaginado.

La vida nos invita a vivir, sin condicionamientos, a ser verdaderamente libres, a despojarnos de los barrotes de nuestros pensamientos, nuestras limitaciones y descubrir que sí es majestuoso, que se puede fluir con la vida y disfrutar mientras lo haces.

El trabajo interno es una carrera de fondo, un paseo por la Vida.

Hoy según la astrología, es un día intenso, de movimientos planetarios, con eclipse de Luna en escorpio, un acontecimiento para deshacernos de las capas del ego, de los patrones o creencias limitantes. Todo lo que explican es maravilloso, ahora, cómo lo llevamos a la práctica.

Hemos de ser honestos con nosotros mismos, el autoconocimiento es crucial para entender qué nos ancla en viejas costumbres, que nos hacen daño. Siendo observadores de nuestro comportamiento, podemos averiguar qué ya no es, qué hábitos nos están desgastando y generando más angustia y desánimo.

Esto es un trabajo a largo plazo, no es algo mágico, encendiendo un incienso y haciendo una meditación, con esto es suficiente para que se haga la magia. No señores, se trata de un trabajo personal, que requiere de calma, paciencia y mucho autoamor. Dejando la comparación, las expectativas y los apegos, lleva su tiempo, por ello que es importante estar presentes para nosotros, cuidando de nuestro estado, de nuestra energía y siendo constantes.

Comprometidos con nosotros mismos y el proceso, sabiendo que vendrán días de subidas y otros de grandes pendientes, con la certeza que estaremos a nuestro lado, cogiéndonos la mano, hablándonos tiernamente para alentarnos y motivarnos a continuar.

El viaje del ego y sus espejismos.

Aquí comparto con ustedes reflexiones de la vida, del universo, ciertas verdades que están en un continuo cambio, verdades de mi percepción, claro está. Acabo de leer un escrito que me ha dejado dándole vueltas a ciertas «verdades». El que continuamente digamos quédate, permanece o rodéate de personas que te vean, que te valoren, que reflejen tu inocencia, me hace pensar que no hemos entendido nada. O como bien digo al principio, son verdades para cada uno, que están en movimiento.

Con lo que nos encontramos en nuestra vida, en nuestro día, es aquello que realmente necesitamos, aunque no lo queramos, para entender en el punto en que nos encontramos, aprender acerca de nosotros mismos y darnos cuenta dónde he de prestar atención en mí, no en el otro. El otro es un espejo, refleja lo que no acepto, con lo que estoy en lucha, o lo que no me he percatado de mí, repito no del otro. Y no hay almas impuras, todos somos Luz y Amor, lo que nos dejamos llevar por el ego, TODOS SOMOS IGUALES.

Esto no significa que soportemos determinadas situaciones porque ello conlleva un aprendizaje, se trata de salir de la idea o de la forma de pensamiento, que es el otro el causante de mi dolor o de mis faltas. Todo lo que está a mi alrededor refleja mis pensamientos, mis creencias y lo que he de trabajar para aceptarme, amarme y liberarme de todo condicionamiento.

Otra de las reflexiones, que me ha dado de sí con el escrito, es acerca de nuestra energía, no podemos estar constantemente midiendo con quién sí y con quién no, evaluando las circunstancias, de con quién soy auténtico y con quiénes no lo soy. En serio, se trata de SER, independientemente del entorno, como he expresado antes, desde mi perspectiva, el universo nos trata de decir que manifestamos la realidad según nuestros pensamientos, por ello, en vez de centrarnos en nuestro entorno, en lo de fuera, enfoquemos la atención en nuestro interior.

La energía no se pierde, el tiempo no se pierde, al igual que los errores son grandes aprendizajes, nada es en vano. Si eres como eres, sigue siendo tú, si das lo que eres, sigue siendo tú, lo que importa es que no te centres en recibir elogios, o agradecimientos, es evitar las expectativas y SER, de forma incondicional. Nada se pierde tosdo regresa, lo que tal vez no de la forma que esperas, el universo encuentra muchas formas de devolver lo que has entregado de corazón.

Hemos de ser conscientes desde dónde miramos al mundo, a nuestro alrededor, creyendo que sabemos más, que estamos más experimentados, más dolidos o heridos, que somos más conscientes, con tendencia a separarnos porque son inconscientes, porque pesan, desde dónde lo vemos, hemos de percatarnos que tal vez estemos subidos en el tren del ego espiritual, creyéndonos mejores, de almas más puras o más bellas que los otros, haciendo separaciones.

Recordatorio: «TODOS SOMOS UNO, TODOS SOMOS LO MISMO, TODOS SOMOS AMOR» viviendo una vida humana, en dualidad.

Conectando con nuestro niño interior.

Cuando hablamos de conectar con la energía de nuestro niño o niña interior, estamos refiriéndonos a la conexión con esa alegría de vivir, con la ilusión, el entusiasmo, la curiosidad, las ganas de probar cosas nuevas, conocer gente y dejarse conocer, lugares, nuevas rutas.

Es volver a sentirnos ligeros, sin las preocupaciones diarias, sin el peso del hacer y hacer. Es soltar la mochila y decidir conectar con esa parte que hay en cada uno, que lo ve todo con ojos de turista, impresionado por la naturaleza, por la Vida.

Cada día podemos adquirir la costumbre de visitar a ese niño, preguntarle qué tal está y si le apetece pasar un rato en libertad, en conexión. Siendo realistas, el que se va a liberar es el adulto que está sumergido en el control y los quehaceres diarios,

Hemos de saber qué nos gusta, cada uno sabe qué le hace sentirse bien, qué es lo que le ayuda a estar en bienestar, ya sea una actividad, un deporte, o el quedar con amigos, con una amiga a tomarse un café o un té y compartir unas risas, un atardecer, una caminata por una nueva ruta, una serie, aquello que nos eleve de la tormenta mental.

Todos sabemos qué nos aporta esa energía, lo que entramos en modo automático y nos despistamos, dejando de conectarnos con lo que nos hace sentir bien, de esta forma nuestra energía baja, comienza a desequilibrarse y los acontecimientos del día nos desestabilizan, entrando con más facilidad en el juego de la mente.

Para estar en balance, permaneciendo presentes, siendo conscientes de la realidad, esta conexión es de gran ayuda. Permite que nuestra energía esté en armonía, elevada, vibrando en amor, esto nos da la llave para ver lo que acontece con otros ojos, sin tomarnos las cosas como algo personal, sabiendo salir con facilidad de la espiral mental.