Regresa a casa, a ti.

La clave para nuestros torbellinos, tormentas mentales, creencias limitantes, está en amarnos a nosotros mismos. Tras elegir permanecer en el momento presente, en calma, identificando nuestros patrones, sabiendo que no hay enemigos fuera, decidiendo vivir de forma consciente, hemos de entender que forma parte del proceso que entremos en bucles. Es normal que al estar en este mundo, en esta dualidad, mente-alma, estemos en constante movimiento entre la mente, el ego, que hace que nos creamos el sueño, y nuestro ser, nuestra divinidad en conexión con Dios, el Todo, la Fuente, como quieran llamarlo. Estando en este mundo dual, es usual que entremos en los bucles mentales y emocionales, creyéndonos lo que nos muestra, ahí se encuentra la clave, nuestro amor. Cómo nos tratamos, cómo nos arropamos, sin juicios, ni críticas, por haber entrado en un bucle, en el que he estado trabajando tanto por no introducirme, por no caer en la trampa, en el embrujo de la mente. En ese momento, es cuando hemos de ser comprensivos con nosotros mismos, manifestando nuestro amor, respetándonos, sabiendo que es natural el contacto con lo mental. Ahí se encuentra el aprendizaje, en el trato y cuidado que nos profesamos. Todo te conduce a ti, cada experiencia, cada situación, se manifiesta para que vayas a tu interior. Reconociendo y aceptando quién eres, amando cada parte di ti, soltando todo aquello que te limita, eligiendo vivir ligero, libre, de expectativas o recuerdos dolorosos por ejemplo.

Nuestro cometido en este mundo es manifestar el amor que somos, lo primero es hacerlo con nosotros mismos. Encuentra el camino de regreso a casa, de regreso a ti. Tu centro es un lugar sagrado, mágico y especial, donde se encuentra la puerta hacia la fuente de luz y amor que eres. Donde conectas con lo divino que habita en ti, que te enlaza con el Todo. Ámate, cree en ti, ya eres completo y perfecto.

Tu eres tu maestro, cree en ti.

No es necesario hacer para ser. Muchas veces las personas se preguntan que han de hacer, para poder ser ellos mismos, y la respuesta es sencilla, no han de hacer nada extraordinario, sólo ser. Simplemente ser, aceptarse tal y como son. Qué hay que hacer para sentir la espiritualidad, se preguntan mucho, o para sentir la energía, y la respuesta vuelve a ser simple, nada que haga otra persona, ya eres espiritual, y ya eres energía, así que no tienes que andar buscando nada en el exterior, e imitando a los otros, creyendo que tienen tus respuestas. Las respuestas de cada uno, se hayan en su interior, lo que puede hacer el otro es acompañarte en el proceso, el que ha de andarlo eres tu, si así lo deseas, sino, está bien lo que quiera que hagas, siempre que estés en bienestar. Tu eres el responsable de tu bienestar, y no se encuentra detrás de nada o nadie, todo cuanto andas buscando se encuentra en ti. Porqué nos pasamos gran parte del tiempo tras algo ilusorio, creyendo que los demás han encontrado el santo grial, y saben qué hemos de hacer, vemos que se sienten bien con sus vidas, y queremos hallar el secreto, sin darnos cuenta, que la clave ya está en nosotros. Cada uno encuentra su satisfacción de distinta forma, su bienestar se halla en compartir una tarde de juegos con sus hijos, en la lectura de un buen libro, en un paseo por la playa, en la práctica de algún deporte que le apasione, en un encuentro de amigos, en compartir unas risas. Hay un sin fin de situaciones, en las que encontramos nuestro ratito de recarga, en esos momentos, nuestra energía se resetea, y vibramos alto. Muchos lo encuentran en la meditación pasiva, y otros en la activa, al realizar una acción. No es necesario sentarse para conectarse con uno mismo, lo que quiero decir, es que si te sientes bien al realizar cualquier cosa, ahí estás conectando contigo, no es necesario el silencio, que es una maravillosa compañía, y ayuda a conectar, me refiero que para conectar con uno mismo, puedes hacerlo en cualquier lugar, momento y circunstancia, depende de ti. Cree en ti, esa es la clave, ten confianza en tu sabiduría, en tu intuición, y en esa voz que te dice que todo está bien, y eres perfecto. Encuentra lo que te haga sentir bien, esa actividad, o acción, que te estimule y te haga vibrar alto, practícala, si has encontrado algo que te apasiona, hazlo. En tus manos está la fórmula para tu felicidad, no es algo secreto, no está en ningún manual, nadie sabe de qué se trata, sólo tu. Siéntete en bienestar en el día, con el manejo de tus pensamientos, creencias y emociones, permaneciendo en calma, resetea tu energía, recárgate con lo que te haga sentir libre y vivo. El amor que está en ti, te aguarda, al realizar cualquier actividad que te apasiona, este amor se expande inundando, colmando todo tu ser y tu entorno.

Aceptar es la clave

Acepta lo que estés sintiendo, nuestras emociones son cíclicas, cambian de un momento a otro, transitan por nosotros, y se trata de permanecer en calma, mientras ellas circulan. Si nos enfocamos en alguna en concreto, ésta crece, se agudiza y nos desgastamos, nos sentimos caer y perdidos. No me refiero a estar alegres todo el tiempo, me refiero a que si sientes tristeza en ti, que la aceptes, que te abraces, y que permanezcas en tu centro, sin entrar en el bucle emocional, creyéndote parte de esa tristeza, dramatizando la situación. Hemos de ver que se trata de un proceso emocional, de un bucle, verlo desde la distancia, sin hacernos partícipes, y víctimas de lo que acontece. Y si entramos en el bucle, y nos sumergimos en él, no pasa nada, repito, no pasa nada, se trata de verlo, de ser conscientes de dónde me encuentro, y ver que no es real, que las emociones no soy yo, sólo circulan por mi, son viajeras. Es verlas como viejas conocidas, las cuales identifico, sabiendo cómo me hacen sentir, eligiendo verlo desde la consciencia, responsabilizándome de mi proceso, sin culpabilizar al exterior. No importa qué emoción transite por ti, abrázala, se consciente de que está, y decide permanecer en calma, triste, irascible, apático, permanece en ti, ámate. No es necesario ir en busca del porqué, retrocediendo en el tiempo, para hallar un motivo, quien lo haga y le produzca bienestar, perfecto, si no, se trata de ver cómo me siento ahora, aceptarlo, sabiendo que es transitorio, que forma parte de un proceso, y si lo veo desde el amor hacia mi, y hacia mi entorno, puedo vivirlo conscientemente, y el paso de las emociones, no me resulta agotador, mirándolo como una oportunidad, no como un obstáculo. Acepta lo que es ahora, lo que vibra en ti, tus procesos, el de los otros, y acógelos desde el amor.

Conéctate, y no habrán más preguntas

Andamos perdidos, confusos, tras algo que creemos que nos llenará de vida, de alegría, algo que nos complete. Nos aferramos a que lo mejor está por llegar, ponemos nuestra atención en aquello anhelado, vislumbrando un mundo mejor, una vida de comodidades, sin espacios oscuros, sin sombras, sin caídas. Qué sería de nosotros sin nuestras sombras, creéis en verdad que estaríamos aquí sin ellas. Sin oscuridad, no se aprecia la luz, van de la mano, como el masculino y el femenino, su fusión conlleva al equilibrio. Es parte de la experiencia, convivir con nuestras luces y nuestras sombras, integrarlas, entenderlas, aprender a conectar con ellas, y descubrir que es posible permanecer consciente, aceptándonos plenamente, sin máscaras, sin filtros, para ser nosotros mismos, nuestra mejor versión, con sombras, con caídas, con heridas, todo forma parte de la vida. En los sabores encontramos dulce, salado, picante, agrio, y todos son fundamentales para deleitarnos, para disfrutar del placer de la comida. Vive este instante, se que es una frase de moda, hecha, y está muy usada, es totalmente cierta. Si nos enfocamos en el ahora, aceptando lo que acontece, viéndolo tal y como es, sin adornos, ni florituras, dejaremos de esperar que las cosas cambien, porque veremos que quien ha de ver, con otra mirada, somos nosotros. Recuerda que manifestamos nuestra realidad, nuestros pensamientos, creencias, e incluso las palabras que decimos, se manifiestan día, tras día. Párate por un momento y observa, se consciente de lo que piensas, de tus patrones, y quédate inmóvil, observando lo que sucede tras de sí. Te asombras al comprobar, que todo cuanto piensas, de un momento a otro, ocurre ante ti. Si no te percatas, es porque no has llegado a identificar tus creencias, o patrones mentales. Nuestros miedos se nos presentan ante nosotros, y no para que les hagamos frente, y luchemos con ellos, echándolos de nuestras vidas, si no más bien, para entendamos qué nos quieren decir, y el porqué de su presencia. Deja de luchar, es una forma de derrochar y gastar energía, mira las cosas como son, que hay un mensaje en cada una de ellas, ese mensaje te conduce a ti, sin más preámbulos, a tu interior, para que te conozcas, aceptes, respetes, e integres las experiencias, transmutándolas en sabiduría y amor. Muchos se enfocan en recordar quiénes son, de dónde vienen, perfecto si a ti eso te proporciona bienestar, si no es el caso, céntrate en saborear el día, sea como sea, aceptarlo, darle la vuelta a la forma de verlo, sacar lo bueno de lo acontecido, y enfocarte en estar en calma. Conectar con tu centro, con tu amor, con lo divino que habita en ti, y tras esa puerta, conectarás con Todo. Ya no será tan importante el dónde, el cómo, o el porqué, sólo el ahora. Tu y este momento, entregándote a él, viviéndolo plenamente. Ya no será crucial cómo te sientas, si estás triste, irascible, o alegre, las emociones no se adueñarán de ti, simplemente circulan, sin hacer escalas, y mientras esto sucede, tu permaneces en calma, porque has entendido su funcionamiento, has entendido cómo vivir con ellas, sin que te afecten, sabiendo que ellas no eres tu. Tu y la existencia, eres completo, eterno, todo lo que vives, es la experiencia de estar Aquí.

Fluye con lo que acontece, acepta que es el cese de una etapa

Estamos viviendo un período, en el que nos parece estar en un cenagal, y cada paso que damos, nos resulta un trabajo arduo. Desprendernos de todo lo que nos mantiene anclados, lo percibimos como una tarea agotadora, a la que hay que dedicar mucho tiempo y mucha energía. En verdad, todo lo que creemos, es lo que vamos a encontrarnos en nuestra realidad, por lo tanto, si crees que para hacer cualquier cosa, necesitas de mucha dedicación, de un sacrificio, con eso es con lo que te vas a encontrar. Es otra creencia manifestada. Mira este proceso como una liberación, te encuentras en tu crisálida, esperando a que algo pase, y el momento se abre paso por sí solo. Es hora de la transformación, esta ya es, el ciclo ha llegado a su fin, y comienza uno nuevo. Depende de cada uno verlo como una oportunidad, o como un obstáculo. Nuestra forma de ver lo que acontece, va a afectar cómo nos manejamos, reaccionamos, o actuamos ante lo que es en este instante. Sólo nuestra visión, nuestro aceptar y entender, nuestro discernir al descifrar los mensajes, nos conducirá a la culminación de este proceso con calma, aceptación de lo que sucede, en nosotros y nuestro entorno, con respeto, y amor hacia uno mismo, y hacia Todo lo que estamos conectados. Cree en ti, cree que todo lo que ocurre, es para una nueva forma de ver las cosas, y de vivir. Todo nos lleva a nuestro interior, para que conectemos con nosotros mismos, que volvamos a nuestro origen, a nuestro centro, donde somos recibidos y envueltos en calma, confianza, luz y amor, descubriendo que eso es lo que somos.

Somos mucho más de lo que crees. No estás solo

Comienza una nueva era, en la que somos más conscientes de nuestra realidad. Sabiendo que cada individuo, pasa por sus procesos, por sus ciclos, miran y descifran las señales, las experiencias, según su nivel de consciencia. El respeto por nosotros mismos, nuestro entorno y las personas que forman parte de él, dejando que cada uno viva lo que ha de vivir, sin inmiscuirnos en el proceso, sin creernos conocedores de la verdad del otro. Enfocados en nuestra verdad, en ser coherentes en nuestro camino, ya que nuestra reacción ante lo que acontece, será desde una esfera de entendimiento. Evitando las reacciones impulsivas, que nos conducen a nuestro desgaste y desespero. Estamos en el camino de nuestro conocimiento, sin forzarnos por querer saber más a cerca de los procesos del otros, soltando el control, dejando de hacernos preguntas y más preguntas, sobre el universo, sobre la vida, porque ya no nos sentiremos perdidos, hemos hallado lo que tanto buscábamos, nuestra verdad. El amor hacia uno mismo, el reconocimiento de tu verdad, aceptar quién eres, creer en ti y en tu vibración, en tu voz interior, eso es lo que nos proporciona la certeza, de estar en el lugar en el que hemos de estar, sin dudas, sin agonía, sin sentirnos perdidos, porque hemos encontrado lo más grande, la unión con lo divino. El manantial infinito de luz y amor que eres, que habita en ti, es lo que nos conecta con Dios, con la Fuente, con el Universo, como quieras llamarlo. Ya no te sentirás solo, vacío, en el limbo, porque sabes que eres parte un Todo, que nos conecta los unos con los otros, desde el amor que somos.

Respeta, acepta y te sentirás más ligero

El respeto y la aceptación son la base de todo. Cuando nos respetamos y aceptamos, podemos respetar y aceptar a los otros. Porqué en ocasiones nos sentimos amenazados o atacados, porque los demás expresen su opinión, porqué atacamos al ver que los otros no tienen la misma opinión que yo o no ven el mundo, la vida, lo que acontece como yo lo veo. No somos rivales, no estamos aquí para competir, no tenemos que demostrar nada, sólo ver la grandeza que hay en cada uno. En cada uno de nosotros hay un amor ilimitado, que nos nutre y nos guía, eso es lo que todos compartimos por igual. Cada uno de nosotros, tiene su personalidad, su parte mental, que nos diferencia, si somos capaces de aceptar las diferencias que nos separan, ya no estaremos tan separados. No hay separación, ya que en verdad estamos unidos por un TODO. La separación es de la mente, si respetamos y aceptamos que los otros tienen su forma de ver, hacer y resolver las cosas, podemos reducir esa distancia ilusoria que está entre nosotros.

Somos amor, somos UNO

Constantemente nos hablan de amor, lo utilizan en la publicidad, como mercancía, como algo que puedes medir, que puedes manejar o que lo puedes dar a cambio de algo. El amor es mucho más que todo eso. Es lo que somos, es lo que respiramos. La naturaleza es puro amor manifestándose. Y lo sientes cuando la observas. El amor se contagia, se expande. No se agota por mucho que lo irradies. Estoy hablando del amor incondicional, del que sientes al ver a tu hijo, sin juicios, apegos, ni expectativas. El que sientes al ver un amanecer, el vuelo de un pájaro o la risa de los niños. No hablo del amor romántico, ese que nos han vendido como el auténtico amor. Todo eso es una proyección de la mente. Hablo del sentir, vibrar y ser infinito. Lo que ya eres, ya somos y aún nos cuesta creer. Esa chispa de luz que se encuentra en cada uno de nosotros, la magia que envuelve todo, el amor que somos, es lo que nos convierte en UNO.

Acepta y agradece

Estamos llenos de amor, de luz, de vida. Constantemente nos centramos en lo que creemos que nos falta, que me haría mejor, que al tener ciertas cosas me vean de cierta forma. Anhelando ser de otra manera, física, mental, emocionalmente, queriendo distintas cosas materiales, porque con ello voy a ser diferente. Todo esto sucede porque en algún momento, nos desconectamos. Dejamos de creer en nosotros, no somos capaces de ver ese amor inmenso que aguarda, para que lo aceptes, esa chispa infinita de amor y luz que está en cada uno de nosotros. Cuando llegamos a acoger al amor que está esperando ser reconocido, ahí seremos capaces de entender nuestros procesos, respetando cada fase, cada escalón y reconociendo que todo sucede para conducirnos a nosotros mismos. Observando lo que sucede, desde el amor. Una de las energías que nos aportan y nos conducen a reconocernos, es la energía del agradecimiento. La gratitud es ver lo que hay, lo que ya es, y darnos cuenta que es perfecto. Es estar en el momento presente, aceptando lo que sucede, aceptando quién soy y todo lo maravilloso que hay en mi. Dándonos cuenta, de todo lo que hay en nuestras vidas, familia, amistades, trabajo, etcétera. Sin juicios, sin críticas, viviendo desde el amor. Agradeciendo a Dios, a la Fuente, al Universo, a lo que cada uno crea, todo lo que hay en nuestras vidas. De esta forma vibramos diferente, vivimos más ligeros.

Escucha, escúchate

Aprende a escuchar a tu cuerpo, a tu corazón. Cada uno va a su ritmo, pero la mayor parte del tiempo están en comunicación contigo, sólo es cuestión de escuchar. Cuando estás en un sitio y te sientes incómodo, cuando estás en medio de una discusión, cuando te encuentras con personas que no resuenan contigo, sientes algo en tu interior, o tu cuerpo reacciona de una forma, que no sabes cómo explicar, esto es el diálogo que intentan tener contigo. Todo te conduce a que mires hacia ti, que cuides de ti y seas capaz de alcanzar tu bienestar, tu calma, aún en medio del caos. También son señales de que es hora de decir adiós, a determinados patrones, situaciones o personas. Lo que importa es que estés en tu centro, y veas que no es egoísmo si te alejas de ciertas personas o circunstancias, sino que es un paso más hacia ti, tu respeto y tu estado de paz mental.