Reconoce quién eres, ve a tu encuentro.

Muchas veces nos sentimos perdidos, abatidos, solos, desamparados, y anhelamos la vuelta a casa, al lugar del que venimos, creyendo que allí encontraremos nuestros iguales, y ya no estaremos solos. He de decirles que nuestra casa, nuestro hogar está aquí mismo, no hay que ir a ningún sitio, ni recorrer grandes distancias, ese lugar de amor y reconocimiento, está en ti. Tu eres tu hogar, tu eres tu amor, tu luz, tu amigo, tu fiel confidente, y al encontrarte, al aceptar y reconocer ese gran amor que eres, que te habita, reconoces lo divino que hay en ti, te conectas con Todo y todos. Ya no te sientes solo, el amor que albergas, te embriaga, te llena, y puedes ver que eres completo, que estás acompañado por el universo, eres el universo. Dios, el Padre, la Fuente, te sostiene, te nutre y está en ti. Tu eres tu hogar, permítete descubrirlo, ve hacia ti, deja que tu amor te guíe. Cuando nos desconectamos, dejando de creer en nosotros mismos, rechazando el amor que somos, es cuando nos sentimos y nos creemos perdidos. Ámate, en ti se haya todo aquello que andas buscando.

Aceptar es la clave

Acepta lo que estés sintiendo, nuestras emociones son cíclicas, cambian de un momento a otro, transitan por nosotros, y se trata de permanecer en calma, mientras ellas circulan. Si nos enfocamos en alguna en concreto, ésta crece, se agudiza y nos desgastamos, nos sentimos caer y perdidos. No me refiero a estar alegres todo el tiempo, me refiero a que si sientes tristeza en ti, que la aceptes, que te abraces, y que permanezcas en tu centro, sin entrar en el bucle emocional, creyéndote parte de esa tristeza, dramatizando la situación. Hemos de ver que se trata de un proceso emocional, de un bucle, verlo desde la distancia, sin hacernos partícipes, y víctimas de lo que acontece. Y si entramos en el bucle, y nos sumergimos en él, no pasa nada, repito, no pasa nada, se trata de verlo, de ser conscientes de dónde me encuentro, y ver que no es real, que las emociones no soy yo, sólo circulan por mi, son viajeras. Es verlas como viejas conocidas, las cuales identifico, sabiendo cómo me hacen sentir, eligiendo verlo desde la consciencia, responsabilizándome de mi proceso, sin culpabilizar al exterior. No importa qué emoción transite por ti, abrázala, se consciente de que está, y decide permanecer en calma, triste, irascible, apático, permanece en ti, ámate. No es necesario ir en busca del porqué, retrocediendo en el tiempo, para hallar un motivo, quien lo haga y le produzca bienestar, perfecto, si no, se trata de ver cómo me siento ahora, aceptarlo, sabiendo que es transitorio, que forma parte de un proceso, y si lo veo desde el amor hacia mi, y hacia mi entorno, puedo vivirlo conscientemente, y el paso de las emociones, no me resulta agotador, mirándolo como una oportunidad, no como un obstáculo. Acepta lo que es ahora, lo que vibra en ti, tus procesos, el de los otros, y acógelos desde el amor.