Constantemente nos hablan de amor, lo utilizan en la publicidad, como mercancía, como algo que puedes medir, que puedes manejar o que lo puedes dar a cambio de algo. El amor es mucho más que todo eso. Es lo que somos, es lo que respiramos. La naturaleza es puro amor manifestándose. Y lo sientes cuando la observas. El amor se contagia, se expande. No se agota por mucho que lo irradies. Estoy hablando del amor incondicional, del que sientes al ver a tu hijo, sin juicios, apegos, ni expectativas. El que sientes al ver un amanecer, el vuelo de un pájaro o la risa de los niños. No hablo del amor romántico, ese que nos han vendido como el auténtico amor. Todo eso es una proyección de la mente. Hablo del sentir, vibrar y ser infinito. Lo que ya eres, ya somos y aún nos cuesta creer. Esa chispa de luz que se encuentra en cada uno de nosotros, la magia que envuelve todo, el amor que somos, es lo que nos convierte en UNO.