La Vida nos invita a vivirla.

La vida nos lleva por distintos caminos, haciendo que vivamos nuevas experiencias, que tomemos otros rumbos y que nos abramos a descubrir más acerca de nosotros mismos. Cuando se nos presenta la ocasión de continuar el viaje, sin cuestionarnos si es esto o no, si en verdad nos va a ir bien, nos gustará, etcétera, estamos resistiéndonos al flujo de la vida, entrando en desconfianza.

Hemos de permitirnos abrir nuestra mente y dejar que la vida nos guíe, porque es así como es, lo que constantemente necesitamos controlarlo todo, tenerlo todo atado para sentirnos a salvo. Y la lección, desde mi perspectiva, se trata de dejarnos llevar, aprendiendo a ver lo que viene, lo nuevo, lo que se presenta como una oportunidad de seguir en el viaje, de seguir en el camino, en lugar de verlo como una amenaza porque no tiene nada que ver con lo que habíamos planeado o imaginado.

La vida nos invita a vivir, sin condicionamientos, a ser verdaderamente libres, a despojarnos de los barrotes de nuestros pensamientos, nuestras limitaciones y descubrir que sí es majestuoso, que se puede fluir con la vida y disfrutar mientras lo haces.

Conócete, da el primer paso. Confía.

Se tu mismo, aprende a escucharte, y ve por la senda que te dicte tu alma, tu esencia, tu intuición. No quieras entrar en el molde de los otros, o seguir el sendero marcado por tantos, no importa si estás solo, recuerda que en verdad no lo estás, vas acompañado por un sinfín de seres, de hermanos, de luz, de amor, todo está conectado. La sociedad, la religión, la educación, nos han marcado por dónde sí, y por dónde no, lo que está bien visto, y lo que es pecado, o es rechazado ante los ojos del que juzga. Ya es hora de abandonar toda limitación, sea cual sea, todo aquello que te produzca desequilibrio, desamor o no aprobación desde la comparación, déjalo marchar. Somos perfectos, cada uno es una gota en este infinito océano de amor, por lo tanto se tu, has venido a recordar quién eres, y a dar lo mejor de ti, en lo que quiera que hagas. Seamos nuestra mejor versión, permaneciendo en calma, en nuestro centro, evitando juicios, sin creernos conocedores de la verdad del otro. Cada uno tiene su verdad, y es decisión de cada individuo descubrirla.

Da el primer paso, ve hacia ti, conócete, ten ese placer, descubrirás grandes verdades, y soltarás con todo aquello que no resuena contigo, ya sean hábitos, personas, relaciones, lugares, trabajos, etcétera. Sin apresurarte, sin pensarlo, sólo por vibración, de una u otra forma, continuarás tu camino. Agradeciendo cada paso, cada experiencia, cada compañero, cada aprendizaje, cada relación. Conéctate, siente tu palpitar, escucha tu voz, acepta quién eres, y anda.

Siente cada paso que des como una aventura, con curiosidad y entusiasmo, permaneciendo consciente, sabiendo que en este mundo dual, es normal entrar en bucle mental, que está en tus manos, decidir salir y vivir el ahora. Ámate, acepta todo lo que descubras en ti, tras la aceptación, se encuentra la puerta de la transformación, de todo aquello que te ancle y te haga vibrar bajo, no te asustes, tu llevas las riendas, tu marcas el ritmo.