Somos una red de Amor.

La amabilidad es una característica innata en nosotros, a medida que nos dejamos influenciar por el ego, la soberbia y la desconfianza, dejamos de ser humanos con las personas con las que interactuamos en el día a día.

Les voy a contar una cosa, en estos días, una amiga tuvo un accidente de tráfico, está bien para lo que pudo haber sido, gracias al Universo. Ella me contaba que en todo momento estuvo arropada, acompañada y protegida por personas desconocidas, que pasaban por ahí en ese instante. Porqué nos sorprende tanto que actuemos de esa forma, no ha de ser la normalidad.

De eso se trata ser una comunidad, no creen, de acompañarnos, apoyarnos, impulsarnos y motivarnos, incluso. Sin que haya competitividad, envidia o desaprobación del otro. Les cuento el relato de mi amiga, que se siente tan agradecida a dichas personas, porque no nos paramos a pensar en determinadas situaciones cómo se puede sentir la otra persona. Si se siente sola, desamparada, asustada, perdida, etcétera.

Hemos de darnos cuenta, que todos pasamos por distintos procesos en nuestra vida, que compartimos con los demás, que en esa situación, nos hubiera sentado de maravilla, una palabra de aliento, un hombro en el apoyarnos o simplemente una compañía en silencio, sabiendo que no estás solo.

Dejemos de decir, leer y darle fuerza a esas frases como por ejemplo, «La humanidad se ha perdido», «No hay empatía» y un largo etcétera, entendamos que si le damos valor y vemos eso como una verdad, así será. Cambiemos el rumbo de las mentes, emprendamos el cambio de paradigma, cada uno en su mundo. Seamos amor, comprensivos, tiernos, amables, empáticos y humanos con todo en general.

Es hora de ser conscientes que SOMOS UNO, y esto no es un eslogan de la nueva era, o algo que dices para quedar bien, como alguien abierto mentalmente o a en la onda. Es darnos cuenta que somos una red, unidos los unos con los otros, que lo que hagas, te lo estás haciendo a ti mismo. Que es momento de integrar esta verdad y ser consecuentes con ella.

Extendamos el mensaje, cambiemos nuestro mundo, nuestra mente, actuemos con amor, seamos Faro de Luz, para mostrar al otro cómo hacerlo. Evitando el desánimo porque el otro no lo entiende, no lo hace o no quiere cambiar, dejemos las expectativas, hagámoslo como regalo al Universo y a nosotros mismos, porque así es.

A veces sólo necesitamos un apoyo, un respiro, para continuar

Nos creemos con derecho a opinar sobre la vida de los demás, como si cada uno de nosotros no hubiésemos atravesado ciertos caminos cargados de bifurcaciones, desvíos o señales ilegibles. Todos nos sentimos perdidos en un momento u otro. Hemos de dejar de juzgar o hablar sin conocimiento, acerca de la vida de los demás. Cuando estamos en medio del camino, sin sentido, rumbo o claridad, de nada nos sirve que nos digan lo mal que lo hemos hecho, la mala o errónea elección tomada, o si nos ven con potencial, fuerza o capacidad para salir, continuar o quedarnos simplemente.

La consciencia es extremadamente importante y crucial en nuestras vidas. Cada vez que juzgamos a alguien, estamos diciendo más acerca de nosotros que de esa persona. Estamos hablando de nuestras inseguridades, de partes que no aceptamos de nosotros mismos o de ciertos aspectos que no vemos, negamos o reprochamos en nuestro interior.

La asertividad o la empatía son dos cualidades que nos acompañan para evitar hacer o decir determinadas cosas que dañen al otro. Hemos de ponernos en la piel del de al lado, y hacerles ver que no están solos, que es normal que se sientan de esa forma y que todo en esta vida pasa por y para algo, que no hay errores, son aprendizajes de vida, que cada uno vive ciertas situaciones para conducirles a su despertar, al reencuentro consigo mismo. Que no está mal querer parar, sentirse inseguro, abatido o cansado. Sólo nos indica que necesitamos una pausa, un descanso, prestar atención a nuestra alarma interna y respirar, para poder orientarnos de nuevo y ver las cosas desde otra perspectiva.