Ve a tu encuentro, deja de buscar respuestas.

Tenemos tanta información para entender ciertos procesos, darle sentido de algún modo a lo que estamos viviendo, sintiendo, que es abrumador. Parece que las respuestas nos las dan, sin que las sintamos como nuestras, es normal que te sientas de esta forma u otra porque astrológicamente está sucediendo este aconteciemiento, o porque hay determinados movimientos energéticos, para cada desajuste interno que atravesamos, hay una explicación, en un vídeo, un post, una imagen, etcétera. Estamos saturados de supuestas explicaciones, que nos ofrecen otras personas para comprender lo que nos sucede a nivel individual, que desde mi punto de vista, agradecida a todos los que nos brindan su amor desde ahí, siento que no nos permitimos sentirlo, sin más, sin buscar un porqué, simplemente darnos el espacio para lo que es, sin tratar de darle sentido con algún acontecimiento externo. Nuestra autenticidad, a parte de mostrarnos tal como somos, también es ser responsables de lo que sentimos, permitiéndonos conectar con nuestra sabiduría, sin depender de lo que nos digan los demás que creen saber.

Y se hace la Luz.

Estamos atravesando una etapa de deshacernos de capas y capas de ego, de actitudes, comportamientos y máscaras de nuestro personaje, que en determinados momentos dudamos si esto es real, es beneficioso o se está convirtiendo en algo arduo y complicado.

Para cada uno de nosotros es un reto, y se nos presenta aquello que no hayamos entendido o mirado de frente, desde el amor por supuesto, para entenderlo y colocarlo.

Para algunos serán los miedos, las inseguridades, las expectativas o las ilusiones construidas en un momento de ensueño. Todo se está dando para ser conscientes de ello, para que abracemos a esa parte de nosotros que se siente de esa forma y nos tomemos de la mano.

Tómate tu tiempo, respeta tu ritmo y tu sentir, hacerlo hemos de hacerlo en un momento u otro, porque todo sigue girando y nuestro momento llega, ese instante de luz, de claridad y entendimiento.

Podemos elegir estar en paz, al transitar nuestro camino

Hace tiempo que no escribo, he estado como estamos todos en este momento, con nuestros procesos, ciclos y demás. Me encanta escribir y he sentido una barrera, autoimpuesta por supuesto, siempre es de uno, aunque mucha veces queremos aplicarlo a lo externo. Vivimos una época de cambios, de incertidumbre y todo conlleva a ver las cosas, el mundo, lo que acontece desde una nueva perspectiva, otra forma de mirar, de filtrar la información. Cada uno de nosotros tiene sus procesos, tal y como los lleva es perfecto, es momento de soltar y dejar de una vez los juicios, hacia los otros y hacia uno mismo. Queremos destacar, llegar a donde nos habíamos propuesto de una forma u otra, ser perfectos, sin percatarnos que en el camino nos desgastamos, y nos conduce a confiar, que en ocasiones si no llegamos a donde queríamos es porque no tenía que ser, tal vez porque el nuevo destino sea más propicio para uno.

Se que está muy oído, o muy usado, pero es cierto, hemos de dejarnos llevar por la vida, evitando planificar al detalle cada situación o acontecimiento, desechando las expectativas que son las que nos sumergen en el caos emocional. Cuando nos proponemos fluir con el momento presente, estando conscientes de cada instante, con cada parpadeo, podemos contemplar lo afortunados que somos, y la plenitud que nos rodea.

La clave para todo es el autoamor, amarnos plenamente, aceptando cada parte de nosotros, con nuestras luces y nuestras sombras. Eligiendo ser uno mismo, abandonando las máscaras, las apariencias, sintiéndonos genuinos, completos y llenos de un potencial ilimitado. Pon tu corazón en lo que hagas en el día, hazlo desde tu centro, deja huella, derrocha amor.

Otra herramienta fundamental para continuar consciente, es la aceptación y la adaptación. Una va tras la otra, aceptando las circunstancias, lo que está aconteciendo en este instante, puedo estar en paz, en calma ante ello. Si acepto lo que es, permaneciendo en calma, puedo adaptarme sin resistencia, sin desgastarme, y de esta forma coexistir con mi entorno, de una manera armoniosa, dejando atrás la autodefensa, el sentirme atacado, la queja, y por consiguiente el sufrimiento.

Nuestro estado de ánimo, nuestra actitud depende exclusivamente de uno mismo, lo externo no me condiciona, dejemos esa creencia, que nos lleva a culpabilizar a los demás o las circunstancias, tomemos las rienda de nuestra vida, y entiende que cada día, tu eres quien elige cómo ver lo que sucede y cómo actuar ante ello. Esto no quiere decir que estemos constantemente alegres, con una actitud positiva, permítete tener tus días de remolinos, y torbellinos emocionales, es normal, lo que puedes elegir es permanecer en paz ante ello.

Fluye con lo que acontece, acepta que es el cese de una etapa

Estamos viviendo un período, en el que nos parece estar en un cenagal, y cada paso que damos, nos resulta un trabajo arduo. Desprendernos de todo lo que nos mantiene anclados, lo percibimos como una tarea agotadora, a la que hay que dedicar mucho tiempo y mucha energía. En verdad, todo lo que creemos, es lo que vamos a encontrarnos en nuestra realidad, por lo tanto, si crees que para hacer cualquier cosa, necesitas de mucha dedicación, de un sacrificio, con eso es con lo que te vas a encontrar. Es otra creencia manifestada. Mira este proceso como una liberación, te encuentras en tu crisálida, esperando a que algo pase, y el momento se abre paso por sí solo. Es hora de la transformación, esta ya es, el ciclo ha llegado a su fin, y comienza uno nuevo. Depende de cada uno verlo como una oportunidad, o como un obstáculo. Nuestra forma de ver lo que acontece, va a afectar cómo nos manejamos, reaccionamos, o actuamos ante lo que es en este instante. Sólo nuestra visión, nuestro aceptar y entender, nuestro discernir al descifrar los mensajes, nos conducirá a la culminación de este proceso con calma, aceptación de lo que sucede, en nosotros y nuestro entorno, con respeto, y amor hacia uno mismo, y hacia Todo lo que estamos conectados. Cree en ti, cree que todo lo que ocurre, es para una nueva forma de ver las cosas, y de vivir. Todo nos lleva a nuestro interior, para que conectemos con nosotros mismos, que volvamos a nuestro origen, a nuestro centro, donde somos recibidos y envueltos en calma, confianza, luz y amor, descubriendo que eso es lo que somos.