Estamos viviendo una época de confusión, miedo, incertidumbre, en la que nos encontramos constantemente en proceso de adaptación, de cambio, de movimiento. Muchas veces nos hallamos en medio de ideas, costumbres, creencias, y actitudes de los otros, que por un motivo u otro, nos afectan, o nos influyen. Hacen de espejo de nuestros miedos, temores y dudas, las que habíamos aprendido a manejar, y en este momento vuelven a resurgir, sólo para que los veamos y seamos conscientes, evitando el conflicto con nosotros mismos.
Nos encontramos rodeados de información, de noticias alarmantes, de conspiraciones, de pánico, de ignorancia, y un largo número de circunstancias que nos hacen sentir perdidos, en desequilibrio. Perdemos el rumbo de nuestro centro, entrando en el bucle mental del miedo, del temor, y de la sensación de desconfianza. Deshazte de la sensación de estar perdido, vuelve a tu centro, respira, entra en la calma, permanece en ella. Recuerda que nosotros somos quienes permitimos que nos desestabilicen. Recupera tu equilibrio, la confianza en el proceso, en ti, en la divinidad que te habita. Todo está sucediendo por y para algo, en cada uno de nosotros y a nivel mundial. Es el gran despertar, y si te resistes, la sacudida será mayor. No pasa nada, simplemente respétate, ámate, arrópate, acoge ese miedo que hay en ti, hazlo visible, abrázalo, y deja que sane, sin enfocarte en él, sin que te lleve de la mano, tu llevas las riendas. Tu decides qué actitud tomar ante esta situación, se un faro de luz, que los otros al verte recuerden cómo llegar a ellos mismos. Mantén la mente en el ahora, sabes cómo hacerlo, enfócate en la respiración, en los sentidos, permanece presente, en calma. Si entras en bucles, puedes decidir salir, desde el amor hacia ti y hacia los de tu entorno.
Mantente alejado de la toxicidad, de noticias, de bandos, de conspiraciones, céntrate en ti, en este instante, en tu bienestar. En vibrar alto, cuando estamos en equilibrio, en paz mental, nuestro sistema inmune se encuentra equilibrado y sano. Al igual que cuidas de tu hogar, de su limpieza, de tu higiene corporal, ten en cuenta la higiene mental, y energética de tu entorno.
Se coherente, íntegro, honesto, y considerado con los otros. Respeta sus procesos, sus opiniones, sus actitudes, y permanece en tu centro, en la calma, en el ahora, en el amor.