Acepta el ahora como ES.

Cuando empleamos la afirmación positiva «Todo está bien» o «Todo está bien en mi vida», hemos de entender que nos referimos al hecho de aceptar lo que está aconteciendo ahora, de ser capaces de ver lo que sucede y fluir con ello, sin resistencias.

Podemos caer en la trampa de la mente, de esperar que las cosas cambien y mejore la situación, utilizando la misma afirmación para autoengañarnos, no siendo conscientes o no queriendo ver lo que está pasando en este preciso momento, albergando esperanzas de un lugar mejor que este.

Lo que está ocurriendo ES, y se trata de aceptarlo, ahí está la clave de todo, la aceptación nos libera del laberinto interminable de la mente, que nos hace buscar en el futuro, creando ansiedad por lo que vendrá y generando expectativas de una vida mejor. La solución está delante de nosotros, el momento presente, entendiendo que lo que puedo cambiar, dónde puedo hacer algo es en mi actitud, en cómo me tomo las cosas.

Por lo tanto, cuando expresamos la afirmación «Todo está bien en mi vida», estamos diciendo que todo es perfecto como ha de ser, que lo que sucede es para un bien mayor, incluso si no lo entiendo o no lo he programado de esta forma. Nos ayuda a entender que hemos de soltar el control y confiar en la vida, en nosotros mismos, en nuestra capacidad de fluir con ello, desde la paz, la calma y el autoamor.

Llegó el momento de tomar las riendas y confiar en uno mismo.

Comencemos a confiar en lo que es, en lo que llega a nosotros y para nosotros. Estamos constantemente en desconfianza, ante lo que sucede, sin aceptarlo, ante las personas de nuestro entorno, pensando si me hacen algún mal y ante nosotros mismos, desconfiando de nuestra capacidad. Es momento de dejar atrás toda limitación, patrón de pensamiento que nos lleva a la espiral mental de desconfianza, y llenarnos de fe, de confianza en nosotros mismos.

Continuamente andamos preguntando a los demás por nuestras inquietudes, por lo que hemos o debemos hacer, ante nuestras dudas, consultando nuestras decisiones, esperando que el otro me diga cómo, y qué. Ya es hora de tomar las riendas de nuestra vida. De entender que nosotros somos los responsables de cómo nos sentimos, de cómo reaccionamos ante lo que acontece, y de nuestro bienestar, y esto conlleva la toma de decisiones.

Cada uno de nosotros sabe en su foro interno, qué es lo que quiere, hacia dónde o cuándo, lo que nos resulta cómodo, que sea el otro el que nos lo diga, de esta forma, si albergamos alguna expectativa, y el resultado no es lo esperado, podemos culpabilizar a la persona del consejo, de nuestro «fracaso», «error», etcétera. Sin entender que somos nosotros quienes decidimos, eligiendo el camino tomado, y que en verdad no hay errores, hay un sinfín de aprendizajes.

Toma las riendas de tu vida, confía en tu determinación, discernimiento y decide ser tú mismo. Confiando plenamente en tu sabiduría interna. Ve hacia ella, escucha tu voz. Aprende a diferenciar la voz de tu ser, con la voz de tu mente. La de tu mente está en constante parloteo, y si no le haces caso grita, va a hablarte de desconfianza, de ego, de miedos, de dudas, etc. En cambio la voz de tu ser, te susurra, es calmada, te habla de amor, de tranquilidad y amabilidad, hacia ti y los de tu entorno.

Cree en ti, ámate, sé respetuoso contigo, con tus procesos, toma la decisión de estar a tu lado, sin criticarte. Sé tu mejor amigo, tu mejor aliado.