Dejando la programación, siendo libres, auténticos.

Todos en algún momento hemos tendido a actuar de una cierta forma, acorde con lo que se espera de nosotros, tal como esa persona espera de mi. Estamos atravesando una época en la cual todas aquellas máscaras o comportamientos adquiridos para sobrevivir, han llegado a su caducidad, se han programado para su autodestrucción. Llevándonos por una senda en la que no estamos acostumbrados, a mostrarnos tal y como somos. Sin saber si está bien o mal, si caigo de una forma o de otra, si soy aceptado o no, y un sin fin de preguntas que nos abruman, acerca del pensar del otro sobre nosotros. Es hora de sacudirnos del qué dirán, entiendo que puede resultar complicado, doloroso, difícil en cierto modo, pero es necesario para permanecer presente y en balance con uno mismo.

Cada vez que actuamos de esa forma, nos vamos alejando de nosotros y de nuestro propósito aquí, que es ser nuestra mejor versión, ni la que se espera, ni la que quiere otra persona, comparándonos una y otra vez con los demás. Cada uno de nosotros es único, es singular y en su individualidad se encuentra la unión con el Todo. Es decir, que todos somos lo mismo, estamos unidos por algo mucho más grande, lo que nos diferencia son esos talentos que cada uno posee, y que en lugar de separarnos nos une. Nos une en el desarrollo de éstos, al comprender que todos venimos a amar, a amarnos y aceptar lo que es.

La tarea más complicada es pasar cada día sin fingir, sin actuar, simplemente siendo tú mismo. Sin llenarte de inseguridades u obsesionarte por lo que puedan pensar de ti, sólo sentirte en bienestar contigo, con lo que haces, sabiendo que estás donde has de estar y que todo ocurre para algo.

Nuestro despertar es, qué quiere decir, que cada uno a su manera, en su medida y a su ritmo, está saliendo de esos bucles, de esa programación de querer o pretender ser igual al otro. Aceptando quienes somos, para admirarnos, impulsarnos y dejar de una vez por todas, al fatídico pero inusual compañero en el que se ha convertido, el juicio, hacia uno mismo y hacia los otros.

Entiende que no hay nada bueno o malo, todo es según cómo lo miremos o cómo nos sintamos ante ello. Recuerda que tú eres tu mejor amigo, habla contigo, cuida de ti, respétate, aliéntate para ser cada día auténtico, siendo fiel a ti, a tu verdad, a quien realmente eres.

Dolor del pasado, ya es hora del adiós

Estamos llenos de dolor del pasado, nos impide en ocasiones avanzar, y no sabemos cómo actuar ante ello, nos asustamos y lo ocultamos. No les parece que es una mochila demasiado pesada, que ya está bien, que es momento de decir hasta aquí, ya no más. No se trata de ver de quién o qué, o de culpar, y seguir cargando con esa rabia, rencor o ira, que nos hace desfallecer. Esos sentimientos tan pesados, que nos bajan la vibración, no los sostiene la otra persona, los llevamos nosotros, como un tatuaje al que miramos de vez en cuando, para que nos recuerde el dolor que tuvimos y que aún persiste, para seguir siendo víctima y quejarnos del comportamiento del otro o de las circunstancias. Deshazte de ese peso, sólo lo llevas tú, y es hora de que te cuides, de que quieras ser libre. El perdón nos libera, el amor hacia nosotros nos sana. Esa es la gran solución, el gran misterio y la pócima mágica, «Nuestro amor es la cura». Ámate tal como eres, con tus luces y tus sombras, esas partes de ti que te has esmerado por ocultar, incluso a ti mismo, acéptalas, ámalas, integra toda tu sombra, y dale luz a esos espacios. De esta forma te das la oportunidad de vivir libre, libre del dolor acumulado, del rencor, sanar las heridas y dar carpetazo a esos ciclos, desde el amor, decir gracias y cierro porque ya toca.

Tu eres tu maestro, cree en ti.

No es necesario hacer para ser. Muchas veces las personas se preguntan que han de hacer, para poder ser ellos mismos, y la respuesta es sencilla, no han de hacer nada extraordinario, sólo ser. Simplemente ser, aceptarse tal y como son. Qué hay que hacer para sentir la espiritualidad, se preguntan mucho, o para sentir la energía, y la respuesta vuelve a ser simple, nada que haga otra persona, ya eres espiritual, y ya eres energía, así que no tienes que andar buscando nada en el exterior, e imitando a los otros, creyendo que tienen tus respuestas. Las respuestas de cada uno, se hayan en su interior, lo que puede hacer el otro es acompañarte en el proceso, el que ha de andarlo eres tu, si así lo deseas, sino, está bien lo que quiera que hagas, siempre que estés en bienestar. Tu eres el responsable de tu bienestar, y no se encuentra detrás de nada o nadie, todo cuanto andas buscando se encuentra en ti. Porqué nos pasamos gran parte del tiempo tras algo ilusorio, creyendo que los demás han encontrado el santo grial, y saben qué hemos de hacer, vemos que se sienten bien con sus vidas, y queremos hallar el secreto, sin darnos cuenta, que la clave ya está en nosotros. Cada uno encuentra su satisfacción de distinta forma, su bienestar se halla en compartir una tarde de juegos con sus hijos, en la lectura de un buen libro, en un paseo por la playa, en la práctica de algún deporte que le apasione, en un encuentro de amigos, en compartir unas risas. Hay un sin fin de situaciones, en las que encontramos nuestro ratito de recarga, en esos momentos, nuestra energía se resetea, y vibramos alto. Muchos lo encuentran en la meditación pasiva, y otros en la activa, al realizar una acción. No es necesario sentarse para conectarse con uno mismo, lo que quiero decir, es que si te sientes bien al realizar cualquier cosa, ahí estás conectando contigo, no es necesario el silencio, que es una maravillosa compañía, y ayuda a conectar, me refiero que para conectar con uno mismo, puedes hacerlo en cualquier lugar, momento y circunstancia, depende de ti. Cree en ti, esa es la clave, ten confianza en tu sabiduría, en tu intuición, y en esa voz que te dice que todo está bien, y eres perfecto. Encuentra lo que te haga sentir bien, esa actividad, o acción, que te estimule y te haga vibrar alto, practícala, si has encontrado algo que te apasiona, hazlo. En tus manos está la fórmula para tu felicidad, no es algo secreto, no está en ningún manual, nadie sabe de qué se trata, sólo tu. Siéntete en bienestar en el día, con el manejo de tus pensamientos, creencias y emociones, permaneciendo en calma, resetea tu energía, recárgate con lo que te haga sentir libre y vivo. El amor que está en ti, te aguarda, al realizar cualquier actividad que te apasiona, este amor se expande inundando, colmando todo tu ser y tu entorno.

Es tu elección, despertar o continuar en el sueño

En muchas ocasiones nos sentimos frustrados, abrumados, por lo que acontece a nuestro alrededor. Nos introducimos de lleno en el bucle mental, creyendo cada parte, que la mente nos manifiesta, imbuidos por el drama, la ira, la rabia. Nos dejamos arrastrar y caemos en las redes del ensueño. Haciendo nuestra esa emoción que nos aplasta, que nos hace sentir abatidos o enfurecidos, terminando agotados, desgastando nuestra energía. Hemos de identificar dónde estamos. No es difícil salir del bucle mental o del torbellino emocional, soltemos esa creencia, todo es según cómo lo mires, y cómo actúes ante ello. Es cuestión de tomar la decisión de ser responsables de nuestras vidas, abandonando las creencias y patrones mentales limitantes. Tomando las riendas y querer ver que todo es una manifestación mía, para darme un mensaje, para decirme hacia dónde he de mirar en mi interior, que he de airear y soltar. Somos los artífices de nuestra historia, nadie más que nosotros es el guionista de nuestra vida. No culpes a nadie de tus decisiones, de tu situación o de lo que no quieres ver de ti mismo. Comienza dando el primer paso, observa tus patrones mentales, cómo reaccionas ante las situaciones, si entras en el drama o el victimismo, en culpabilizar, todo desde una mirada sin juicios, sin autocrítica, simplemente se trata de ser consciente, de nuestra forma de reaccionar ante la vida. Una vez que lo hayas descubierto, es decidirte a identificarlos cuando estés en ellos, evitando sentirte agotado, lo que pretendemos es estar en estado de calma, de bienestar. Cuando te des cuenta que estás en un bucle mental o en un torbellino emocional, para, sí para, respira, y trae tu mente a este instante. Utiliza los todos tus sentidos, la vista, el oído, continúa enfocándote en la respiración, de esta forma te centras en el ahora, saliendo del estado de ensueño. Practica, con la practica todo es posible. Hay un mundo de posibilidades, ligero, en el que eres libre, sólo has de confiar en ti y elegir estar despierto.

No somos nuestros pensamientos, no somos lo que sentimos

Estamos revueltos, aturdidos, exhaustos, agotados por toda la energía que se está moviendo en estos momentos. Hay muchos cambios en nosotros y a nuestro alrededor. Muchas veces no sabemos cómo gestionar lo que sucede en nosotros. En un momento estamos enfocados en lo que acontece en este instante, y al cabo de unos minutos, nos sentimos abrumados por el manantial de emociones que ha emergido de nuestro interior. Sin saber muy bien cómo, vamos dando tumbos durante el día, para llevar a cabo la tarea que nos hemos propuesto. Sintiendo que hay algo que se nos escapa. Que no estamos viviendo, aprovechando el día, siendo nosotros mismos, simplemente sobrevivimos y hacemos el papel que se nos ha dado. Toda esta marabunta de ideas, pensamientos y sensaciones, pertenece a nuestra mente. Recuerda que no hay un plan establecido, no hay metas. Sólo se trata de ser. Si estás perdido, no te sientas abrumado por no hallar la salida, siente todo ese bucle como si estuviera en una esfera. Que fuera una esfera de energía, y tu puedes salir de ella y observarla desde fuera. No eres esos pensamientos, no eres esos sentimientos de agotamiento, observa que están, lo que hemos de hacer es verlos, no identificarnos con ellos. No somos nuestra mente, no somos lo que sentimos. Siempre estamos deseando ser libres de todo ello, y de lo que no nos damos cuenta, es que ya lo somos.