Es momento de emprender el camino, que me conduce al amor hacia mi mismo

Estamos acostumbrados a actuar y trabajar por objetivos, y si en el día no he hecho aquello que me había propuesto o logrado las metas que pretendía, acabamos frustrándonos, enfadándonos con nosotros mismos y haciéndonos sentir en malestar.

Es hora de entender que nuestro diálogo interno, el trato que nos damos a nosotros mismos es lo más importante. De ello depende cómo nos relacionamos con los demás, cómo filtramos la información de lo que acontece, y cómo actuamos ante ello.

Lo que hemos de hacer es soltar esas viejas, obsoletas y limitantes formas de pensamiento, desechando la comparación, el conseguir nuestros logros a expensas de nuestro bienestar y todo patrón que nos lleve al desgaste, el agotamiento, la autocrítica y el juicio. Es momento de creer en nosotros, de enfocarnos en el aquí y ahora, sé que está muy de moda, de verdad les digo que si se enfocan en el ahora pueden conseguir lo que se proponen, sin exigencias, sin prisas, disfrutando del camino.

Comiencen por emprender el camino, con un paso, aunque sea pequeño. Comprométanse con ustedes mismos, en amarse, respetarse, cuidar de ustedes, siendo comprensivos, honestos, leales, fieles a vuestra verdad. El primer paso es abandonar ese diálogo de crítica, soltar los juicios y el autocastigo, dándose cuenta que ustedes sois vuestros maestros, el amor de vuestra vida. El camino es maravilloso, recuerden que si lo ven como algo difícil, así se manifestará, como decía Wayne Dyer «Si crees que no funcionará, verás obstáculos. Si crees que sí funcionará, verás posibilidades». Es dar el salto de fe hacia ustedes, decidiendo ser auténticos, sin máscaras, sin fingir, sin compararse, sin competir, viendo el lado bueno de las cosas, los aprendizajes que hay para mi. Para ello es fundamental, empezar por ustedes mismos, viéndose de otra forma, desde la aceptación de lo que son, de sus luces y sus sombras, entendiendo por luces sus virtudes, y por sus sombras, sus inquietudes, dudas, miedos, bucles de ira, drama. Aceptando todo ello, sin luchar con ustedes, suelten esa lucha, esos conflictos internos, sí se puede, siempre y cuando tomen la decisión de amarse.

Es una práctica diaria, que requiere paciencia y compromiso. Cada uno de nosotros tiene su ritmo, su paso. Es decidir cada día amarse, ver lo que acontece desde la ligereza, soltando el juicio hacia ustedes y hacia los demás. Cada vez que entren en bucle, porque lo harán, forma parte de vivir en esta realidad, elijan el amor, elíjanse a ustedes mismos, y desde ahí siendo comprensivos y tiernos con ustedes mismos, pueden enfocarse en el momento presente, saliendo de la espiral mental.

Conéctate, y no habrán más preguntas

Andamos perdidos, confusos, tras algo que creemos que nos llenará de vida, de alegría, algo que nos complete. Nos aferramos a que lo mejor está por llegar, ponemos nuestra atención en aquello anhelado, vislumbrando un mundo mejor, una vida de comodidades, sin espacios oscuros, sin sombras, sin caídas. Qué sería de nosotros sin nuestras sombras, creéis en verdad que estaríamos aquí sin ellas. Sin oscuridad, no se aprecia la luz, van de la mano, como el masculino y el femenino, su fusión conlleva al equilibrio. Es parte de la experiencia, convivir con nuestras luces y nuestras sombras, integrarlas, entenderlas, aprender a conectar con ellas, y descubrir que es posible permanecer consciente, aceptándonos plenamente, sin máscaras, sin filtros, para ser nosotros mismos, nuestra mejor versión, con sombras, con caídas, con heridas, todo forma parte de la vida. En los sabores encontramos dulce, salado, picante, agrio, y todos son fundamentales para deleitarnos, para disfrutar del placer de la comida. Vive este instante, se que es una frase de moda, hecha, y está muy usada, es totalmente cierta. Si nos enfocamos en el ahora, aceptando lo que acontece, viéndolo tal y como es, sin adornos, ni florituras, dejaremos de esperar que las cosas cambien, porque veremos que quien ha de ver, con otra mirada, somos nosotros. Recuerda que manifestamos nuestra realidad, nuestros pensamientos, creencias, e incluso las palabras que decimos, se manifiestan día, tras día. Párate por un momento y observa, se consciente de lo que piensas, de tus patrones, y quédate inmóvil, observando lo que sucede tras de sí. Te asombras al comprobar, que todo cuanto piensas, de un momento a otro, ocurre ante ti. Si no te percatas, es porque no has llegado a identificar tus creencias, o patrones mentales. Nuestros miedos se nos presentan ante nosotros, y no para que les hagamos frente, y luchemos con ellos, echándolos de nuestras vidas, si no más bien, para entendamos qué nos quieren decir, y el porqué de su presencia. Deja de luchar, es una forma de derrochar y gastar energía, mira las cosas como son, que hay un mensaje en cada una de ellas, ese mensaje te conduce a ti, sin más preámbulos, a tu interior, para que te conozcas, aceptes, respetes, e integres las experiencias, transmutándolas en sabiduría y amor. Muchos se enfocan en recordar quiénes son, de dónde vienen, perfecto si a ti eso te proporciona bienestar, si no es el caso, céntrate en saborear el día, sea como sea, aceptarlo, darle la vuelta a la forma de verlo, sacar lo bueno de lo acontecido, y enfocarte en estar en calma. Conectar con tu centro, con tu amor, con lo divino que habita en ti, y tras esa puerta, conectarás con Todo. Ya no será tan importante el dónde, el cómo, o el porqué, sólo el ahora. Tu y este momento, entregándote a él, viviéndolo plenamente. Ya no será crucial cómo te sientas, si estás triste, irascible, o alegre, las emociones no se adueñarán de ti, simplemente circulan, sin hacer escalas, y mientras esto sucede, tu permaneces en calma, porque has entendido su funcionamiento, has entendido cómo vivir con ellas, sin que te afecten, sabiendo que ellas no eres tu. Tu y la existencia, eres completo, eterno, todo lo que vives, es la experiencia de estar Aquí.