En modo On.

Hay muchas formas de definir o interpretar nuestro cometido, nuestro propósito común. En una meditación en grupo, hace poco, en esa incesante proyección de imágenes que surgen en ese estado, una de ellas se me quedó especialmente grabada, y hace eco en mi mente, de ello, aquí este escrito o esta reflexión. Visualicé una torre eléctrica, una de tantas imágenes, y un árbol en llamas de luz .

Sin querer darles un sentido, apareció por sí solo, hay una red de luz que nos conecta a todos, como las raices de los árboles, ellos se conectan mediante esa red, se nutren, sustentan al que lo necesita en ese momento.

Y si con nosotros pudiera ser igual, si lo fuera. Una red de cables eléctricos, de una torre a otra, proporcionándonos luz, energía, amor, confianza, apoyo, sustento, y si fuera Dios? Él es quien nos une, es el pegamento, es el tejedor y la malla que nos vincula.

Hay un nexo invisible, imperceptible que nos conecta unos a otros, nos respaldamos, inconscientemente. Me genera una duda, podemos darle al off y cerrar nuestra conexión, es por ello que nos desvinculamos del dolor del otro, o es un espejismo más, y no podemos desquitarnos de este cometido, ya que la torre de luz sigue siendo una torre que proporciona energía.

En tránsito por la oscuridad.

Hemos de aprender a identificar cuando nos encontramos atravesando un proceso de oscuridad, permaneciendo en nuestra sombra, en el torbellino emocional sin procesar lo que secude. Recordar que no es necesario entender, comprender o sacarle algún sentido, esto nos desgasta aún más, se trata de dejarlo ser, dándonos aquello que necesitamos en ese momento.

Cuando nos atendemos, procurando evitar la exigencia o desesperación por salir de este estado, podemos pasarlo de una forma, dentro de lo posible, equilibrada. Podemos mantener el equilibrio en medio del caos, estando en paz con lo que es ahora.

Es incómodo estar en esta vibración de nuevo, lo sé, por ello que queremos salir o entender el porqué estamos aquí, tras nuestro trabajo interno, tras nuestras lecturas, herramientas, etcétera, para conseguir superarlo. Y si no se trata de superarlo, sino de vivirlo, sentirlo y dejarlo ser, permaneciendo a nuestro lado, sin juzgarnos, sólo aceptando que nos encontramos así en este momento.

Tendemos a dramatizar las circunstancias, entrando en una espiral que no tiene fin. Podemos vivir estos procesos desde otra perspectiva, sin darle ese toque dramático o victimista, lleva su tiempo verlo y no pasa nada, viviéndolo con respeto hacia lo que está sucediendo en nosotros y hacia nosotros mismos.

Las emociones son cíclicas, nuestro sentir es voluble, fluctúa, hemos de aceptarlo y dejar que sea, sin frustrarnos por querer estar alegres todo el tiempo, porque eso no es real. Cada uno de nosotros atraviesa sus procesos de una forma u otra, y todo es válido si nos hace sentir en bienestar y no daña a las personas que nos rodean.

Procúrate un espacio de calma y comprensión, lo que necesites en estados de oscuridad, ama y respeta esa parte de ti, de tu personaje, porque no hay nada malo. Transita por tu oscuridad sin miedo, ella quiere mostrarte algo, sin hacerte daño, permite que sea, deja de luchar contigo, balancea tu luz y tu sombra.

Somos una red de Amor.

La amabilidad es una característica innata en nosotros, a medida que nos dejamos influenciar por el ego, la soberbia y la desconfianza, dejamos de ser humanos con las personas con las que interactuamos en el día a día.

Les voy a contar una cosa, en estos días, una amiga tuvo un accidente de tráfico, está bien para lo que pudo haber sido, gracias al Universo. Ella me contaba que en todo momento estuvo arropada, acompañada y protegida por personas desconocidas, que pasaban por ahí en ese instante. Porqué nos sorprende tanto que actuemos de esa forma, no ha de ser la normalidad.

De eso se trata ser una comunidad, no creen, de acompañarnos, apoyarnos, impulsarnos y motivarnos, incluso. Sin que haya competitividad, envidia o desaprobación del otro. Les cuento el relato de mi amiga, que se siente tan agradecida a dichas personas, porque no nos paramos a pensar en determinadas situaciones cómo se puede sentir la otra persona. Si se siente sola, desamparada, asustada, perdida, etcétera.

Hemos de darnos cuenta, que todos pasamos por distintos procesos en nuestra vida, que compartimos con los demás, que en esa situación, nos hubiera sentado de maravilla, una palabra de aliento, un hombro en el apoyarnos o simplemente una compañía en silencio, sabiendo que no estás solo.

Dejemos de decir, leer y darle fuerza a esas frases como por ejemplo, «La humanidad se ha perdido», «No hay empatía» y un largo etcétera, entendamos que si le damos valor y vemos eso como una verdad, así será. Cambiemos el rumbo de las mentes, emprendamos el cambio de paradigma, cada uno en su mundo. Seamos amor, comprensivos, tiernos, amables, empáticos y humanos con todo en general.

Es hora de ser conscientes que SOMOS UNO, y esto no es un eslogan de la nueva era, o algo que dices para quedar bien, como alguien abierto mentalmente o a en la onda. Es darnos cuenta que somos una red, unidos los unos con los otros, que lo que hagas, te lo estás haciendo a ti mismo. Que es momento de integrar esta verdad y ser consecuentes con ella.

Extendamos el mensaje, cambiemos nuestro mundo, nuestra mente, actuemos con amor, seamos Faro de Luz, para mostrar al otro cómo hacerlo. Evitando el desánimo porque el otro no lo entiende, no lo hace o no quiere cambiar, dejemos las expectativas, hagámoslo como regalo al Universo y a nosotros mismos, porque así es.

GRACIAS

En estos días he visto la noticia del partir de dos seres maravillosos llenos de sabiduría y amor, que se permitieron compartirlo con el mundo. Dejándonos sus enseñanzas y mostrándonos que es posible estar en amor, paz y bienestar con uno mismo y con nuestro entorno.

Uno de los seres ha sido y es el Dr. Hew Len, que nos mostró la forma de reconectar con nuestra capacidad de sanación. Enseñándonos a responsabilizarnos y entendiendo que en nosotros se halla la salida, en nuestra conexión con lo divino, limpiando memorias, formas de pensamiento y heridas. Tomando consciencia de nosotros mismos y de lo que manifestamos en nuestra realidad. Con el mantra «Lo siento, Perdóname, Te amo, Gracias».

Los siento por lo que hay en mí que manifiesta esta realidad, perdóname por no responsabilizarme y tomar consciencia de ello (me perdono), Te amo por todo, por estar, por no abandonarme (me amo) y Gracias por permitirme darme cuenta de ello (confío en que ya está la solución). Estas palabras llenas de luz, nos ayudan a trascender el ego y ser conscientes de nosotros mismos, de nuestro potencial. Porque es a nosotros mismos, a nuestro Yo Superior a quienes van dirigidas.

El maestro monje budista zen vietnamita Thich Nhat Hanh, partió en estos días. Su enseñanza ha sido el reconocimiento de uno mismo y de la realidad que estamos viviendo. Ser capaces de conectarnos con el momento presente, de aceptar la realidad tal y como es. De vivir el ahora, de forma consciente, en calma y en amor hacia uno mismo y nuestro entorno. El Mindfulness es su legado, saborear cada instante, ser testigos de lo que sucede, entendiendo la mente, sus mecanismos de defensa y aprender a gestionarlos, desde una nueva mirada, la calma, la aceptación y el amor.

Les invito a que lean sus escritos, nos han dejado un legado de conocimiento, sabiduría y enseñanzas para nuestro bienestar, conexión y vivir conscientes.

Gracias, Gracias, Gracias por tanto, por TODO. Bendito seáis, buena travesía, feliz regreso a casa.

Eres tú quien te salva.

Bloqueamos nuestra vida por determinados acontecimientos, esperanzas o expectativas de un futuro, de un posible, y sin darnos cuenta nos quedamos a la espera de que suceda algo que lo cambie todo. Estamos constantemente esperando que ocurra algo mágico o milagroso que mejore o transforme aquello que nos limita. Ponemos el foco fuera, creyendo que al tener o suceder ciertas cosas vamos a llenarnos de una inmensa felicidad imperecedera.

Ya es momento de darnos cuenta que nada externo nos brinda la felicidad o llena el vacío que sentimos en nuestro interior. Somo nosotros mismos quienes decidimos hacer un alto, un parón o un cambio de rumbo y elegir dejar de utilizar los patrones que nos han llevado a esta situación. Entender que cada uno de nosotros es el responsable de su paz, bienestar o dicha. Sabiendo que no depende de los acontecimientos del exterior, sino más bien, de los movimientos o reajustes que realizamos en nosotros mismos.

Desde el momento que decidimos estar conscientes, respetando nuestro sentir y permitiéndonos mostrarnos tal y como somos, abrazando cada aspecto de nuestra personalidad, de nuestro ego, sabiendo que no nos define, sólo nos brinda la posibilidad de vivir en esta realidad, comenzamos a vivir, a relacionarnos con nosotros mismos de otra manera.

Este paso se llama libertad, el de permitirnos manifestar nuestra verdad, sea cual sea, sin juicios, críticas o reproches. Animándonos a dejar atrás todo aquello que nos desgasta o nos resta paz. Siendo auténticos, brillando, sea cual sea nuestra luz, color o procedencia. Todos somos especiales, únicos, mágicos y bendecidos. Sólo es cuestión de creer, creer en nosotros mismos.

Cada día tu decides cómo ver lo que acontece, elige bienestar.

En nuestro día a día, nos encontramos con muchas pruebas, retos o lecciones, como quieran llamarlo, en las que nos probamos a nosotros mismos, reiterando la verdad que somos, y cómo queremos vivir lo que acontece. Recuerda que se trata de una demostración para cada uno de nosotros, en la que nos señala, nos muestra, dónde hemos de mirar, o la herida que creíamos sanada. Todo nos lleva a nuestro interior, a que soltemos con todo aquello que llevamos tiempo cargando, con dolores del pasado, rencores, frustraciones o desilusiones. Para que seamos conscientes de que está ahí, que lo veamos y darle luz, cuando iluminas, aireas, y limpias una herida, se sana, sin necesidad de enfocarte en ella e ir al pasado para saber porqué, quien lo haga perfecto. Es reconocer que está, sin ponerle adornos, ocultarla o ignorarla, cuando se hace consciente, comienza el proceso de sanación. Llamando herida o rincón, a todo dolor, conducta, recuerdo doloroso, patrón de pensamiento, todo con lo que llevas largo tiempo en la mochila, sin querer ver, o prestarle atención. Es momento de mirar de frente a esa parte de nosotros, que decide ocultar o esconder todo lo que le duele, y abrazarla, sin reproches, sin juicios, desde el amor.

Ama todas la partes de ti, a tu mente, aunque en ocasiones no consigas calmarla, ámala, acepta que es, desde ahí podrás transformar tu concepto de ella, y verla como aliada y no como enemiga. Entendiendo que te muestra una realidad, basada en el flujo continuo de pensamientos, cuando comprendemos que manifestamos aquello en lo que estamos constantemente enfocados, podemos decidir cambiar nuestra forma de ver la mente, y de pensar, enfocándonos en pensamientos positivos, productivos y que nos impulsen.

Se tu aliado, anímate, acoge a tu sombra, alumbra cada parte de ti que esté a oscuras, acepta quién eres y dónde te encuentras, se tu mejor versión, permaneciendo en calma, trabajando en tu bienestar. Ámate, cree en ti y en que todo lleva un mensaje para tu reconocimiento.

Conócete, da el primer paso. Confía.

Se tu mismo, aprende a escucharte, y ve por la senda que te dicte tu alma, tu esencia, tu intuición. No quieras entrar en el molde de los otros, o seguir el sendero marcado por tantos, no importa si estás solo, recuerda que en verdad no lo estás, vas acompañado por un sinfín de seres, de hermanos, de luz, de amor, todo está conectado. La sociedad, la religión, la educación, nos han marcado por dónde sí, y por dónde no, lo que está bien visto, y lo que es pecado, o es rechazado ante los ojos del que juzga. Ya es hora de abandonar toda limitación, sea cual sea, todo aquello que te produzca desequilibrio, desamor o no aprobación desde la comparación, déjalo marchar. Somos perfectos, cada uno es una gota en este infinito océano de amor, por lo tanto se tu, has venido a recordar quién eres, y a dar lo mejor de ti, en lo que quiera que hagas. Seamos nuestra mejor versión, permaneciendo en calma, en nuestro centro, evitando juicios, sin creernos conocedores de la verdad del otro. Cada uno tiene su verdad, y es decisión de cada individuo descubrirla.

Da el primer paso, ve hacia ti, conócete, ten ese placer, descubrirás grandes verdades, y soltarás con todo aquello que no resuena contigo, ya sean hábitos, personas, relaciones, lugares, trabajos, etcétera. Sin apresurarte, sin pensarlo, sólo por vibración, de una u otra forma, continuarás tu camino. Agradeciendo cada paso, cada experiencia, cada compañero, cada aprendizaje, cada relación. Conéctate, siente tu palpitar, escucha tu voz, acepta quién eres, y anda.

Siente cada paso que des como una aventura, con curiosidad y entusiasmo, permaneciendo consciente, sabiendo que en este mundo dual, es normal entrar en bucle mental, que está en tus manos, decidir salir y vivir el ahora. Ámate, acepta todo lo que descubras en ti, tras la aceptación, se encuentra la puerta de la transformación, de todo aquello que te ancle y te haga vibrar bajo, no te asustes, tu llevas las riendas, tu marcas el ritmo.

Regresa a casa, a ti.

La clave para nuestros torbellinos, tormentas mentales, creencias limitantes, está en amarnos a nosotros mismos. Tras elegir permanecer en el momento presente, en calma, identificando nuestros patrones, sabiendo que no hay enemigos fuera, decidiendo vivir de forma consciente, hemos de entender que forma parte del proceso que entremos en bucles. Es normal que al estar en este mundo, en esta dualidad, mente-alma, estemos en constante movimiento entre la mente, el ego, que hace que nos creamos el sueño, y nuestro ser, nuestra divinidad en conexión con Dios, el Todo, la Fuente, como quieran llamarlo. Estando en este mundo dual, es usual que entremos en los bucles mentales y emocionales, creyéndonos lo que nos muestra, ahí se encuentra la clave, nuestro amor. Cómo nos tratamos, cómo nos arropamos, sin juicios, ni críticas, por haber entrado en un bucle, en el que he estado trabajando tanto por no introducirme, por no caer en la trampa, en el embrujo de la mente. En ese momento, es cuando hemos de ser comprensivos con nosotros mismos, manifestando nuestro amor, respetándonos, sabiendo que es natural el contacto con lo mental. Ahí se encuentra el aprendizaje, en el trato y cuidado que nos profesamos. Todo te conduce a ti, cada experiencia, cada situación, se manifiesta para que vayas a tu interior. Reconociendo y aceptando quién eres, amando cada parte di ti, soltando todo aquello que te limita, eligiendo vivir ligero, libre, de expectativas o recuerdos dolorosos por ejemplo.

Nuestro cometido en este mundo es manifestar el amor que somos, lo primero es hacerlo con nosotros mismos. Encuentra el camino de regreso a casa, de regreso a ti. Tu centro es un lugar sagrado, mágico y especial, donde se encuentra la puerta hacia la fuente de luz y amor que eres. Donde conectas con lo divino que habita en ti, que te enlaza con el Todo. Ámate, cree en ti, ya eres completo y perfecto.

Fluye con lo que acontece, acepta que es el cese de una etapa

Estamos viviendo un período, en el que nos parece estar en un cenagal, y cada paso que damos, nos resulta un trabajo arduo. Desprendernos de todo lo que nos mantiene anclados, lo percibimos como una tarea agotadora, a la que hay que dedicar mucho tiempo y mucha energía. En verdad, todo lo que creemos, es lo que vamos a encontrarnos en nuestra realidad, por lo tanto, si crees que para hacer cualquier cosa, necesitas de mucha dedicación, de un sacrificio, con eso es con lo que te vas a encontrar. Es otra creencia manifestada. Mira este proceso como una liberación, te encuentras en tu crisálida, esperando a que algo pase, y el momento se abre paso por sí solo. Es hora de la transformación, esta ya es, el ciclo ha llegado a su fin, y comienza uno nuevo. Depende de cada uno verlo como una oportunidad, o como un obstáculo. Nuestra forma de ver lo que acontece, va a afectar cómo nos manejamos, reaccionamos, o actuamos ante lo que es en este instante. Sólo nuestra visión, nuestro aceptar y entender, nuestro discernir al descifrar los mensajes, nos conducirá a la culminación de este proceso con calma, aceptación de lo que sucede, en nosotros y nuestro entorno, con respeto, y amor hacia uno mismo, y hacia Todo lo que estamos conectados. Cree en ti, cree que todo lo que ocurre, es para una nueva forma de ver las cosas, y de vivir. Todo nos lleva a nuestro interior, para que conectemos con nosotros mismos, que volvamos a nuestro origen, a nuestro centro, donde somos recibidos y envueltos en calma, confianza, luz y amor, descubriendo que eso es lo que somos.

Somos mucho más de lo que crees. No estás solo

Comienza una nueva era, en la que somos más conscientes de nuestra realidad. Sabiendo que cada individuo, pasa por sus procesos, por sus ciclos, miran y descifran las señales, las experiencias, según su nivel de consciencia. El respeto por nosotros mismos, nuestro entorno y las personas que forman parte de él, dejando que cada uno viva lo que ha de vivir, sin inmiscuirnos en el proceso, sin creernos conocedores de la verdad del otro. Enfocados en nuestra verdad, en ser coherentes en nuestro camino, ya que nuestra reacción ante lo que acontece, será desde una esfera de entendimiento. Evitando las reacciones impulsivas, que nos conducen a nuestro desgaste y desespero. Estamos en el camino de nuestro conocimiento, sin forzarnos por querer saber más a cerca de los procesos del otros, soltando el control, dejando de hacernos preguntas y más preguntas, sobre el universo, sobre la vida, porque ya no nos sentiremos perdidos, hemos hallado lo que tanto buscábamos, nuestra verdad. El amor hacia uno mismo, el reconocimiento de tu verdad, aceptar quién eres, creer en ti y en tu vibración, en tu voz interior, eso es lo que nos proporciona la certeza, de estar en el lugar en el que hemos de estar, sin dudas, sin agonía, sin sentirnos perdidos, porque hemos encontrado lo más grande, la unión con lo divino. El manantial infinito de luz y amor que eres, que habita en ti, es lo que nos conecta con Dios, con la Fuente, con el Universo, como quieras llamarlo. Ya no te sentirás solo, vacío, en el limbo, porque sabes que eres parte un Todo, que nos conecta los unos con los otros, desde el amor que somos.