El respeto y la aceptación son la base de todo. Cuando nos respetamos y aceptamos, podemos respetar y aceptar a los otros. Porqué en ocasiones nos sentimos amenazados o atacados, porque los demás expresen su opinión, porqué atacamos al ver que los otros no tienen la misma opinión que yo o no ven el mundo, la vida, lo que acontece como yo lo veo. No somos rivales, no estamos aquí para competir, no tenemos que demostrar nada, sólo ver la grandeza que hay en cada uno. En cada uno de nosotros hay un amor ilimitado, que nos nutre y nos guía, eso es lo que todos compartimos por igual. Cada uno de nosotros, tiene su personalidad, su parte mental, que nos diferencia, si somos capaces de aceptar las diferencias que nos separan, ya no estaremos tan separados. No hay separación, ya que en verdad estamos unidos por un TODO. La separación es de la mente, si respetamos y aceptamos que los otros tienen su forma de ver, hacer y resolver las cosas, podemos reducir esa distancia ilusoria que está entre nosotros.
Etiqueta: mente
No somos nuestros pensamientos, no somos lo que sentimos
Estamos revueltos, aturdidos, exhaustos, agotados por toda la energía que se está moviendo en estos momentos. Hay muchos cambios en nosotros y a nuestro alrededor. Muchas veces no sabemos cómo gestionar lo que sucede en nosotros. En un momento estamos enfocados en lo que acontece en este instante, y al cabo de unos minutos, nos sentimos abrumados por el manantial de emociones que ha emergido de nuestro interior. Sin saber muy bien cómo, vamos dando tumbos durante el día, para llevar a cabo la tarea que nos hemos propuesto. Sintiendo que hay algo que se nos escapa. Que no estamos viviendo, aprovechando el día, siendo nosotros mismos, simplemente sobrevivimos y hacemos el papel que se nos ha dado. Toda esta marabunta de ideas, pensamientos y sensaciones, pertenece a nuestra mente. Recuerda que no hay un plan establecido, no hay metas. Sólo se trata de ser. Si estás perdido, no te sientas abrumado por no hallar la salida, siente todo ese bucle como si estuviera en una esfera. Que fuera una esfera de energía, y tu puedes salir de ella y observarla desde fuera. No eres esos pensamientos, no eres esos sentimientos de agotamiento, observa que están, lo que hemos de hacer es verlos, no identificarnos con ellos. No somos nuestra mente, no somos lo que sentimos. Siempre estamos deseando ser libres de todo ello, y de lo que no nos damos cuenta, es que ya lo somos.
Observa este instante, confía
Todo lo que sucede a lo largo del día, está cargado de mensajes para nosotros. Si llegamos a ver las posibilidades de percibir las cosas de esta forma, nos liberamos de la pesada carga de la expectativa, de la espera y los anhelos. Todo ello forma parte de nuestra mente, que vislumbra posibles futuros, aferrándose al que considera el ideal, para aquella fantasía que nos hemos creado. Estamos viajando en el tiempo, llevando la mente hacia el futuro, creando distintos escenarios, adelantándonos a las situaciones, para tener controlada las posibles respuestas, los distintos caminos que se crean. De esta forma vivimos con ansiedad por lo que pueda pasar, por lo que no hemos tenido en cuenta, generando un estado de inquietud y desconfianza en la vida, en el proceso que vivimos. Dejemos de cargar con el peso del control, dejemos que la vida nos sorprenda. Abriéndonos a observar lo que acontece, sin juicios, sin críticas. Cuando soltamos la necesidad de controlarlo todo, dejamos de esperar y crear situaciones, circunstancias idílicas, basadas en fantasías, basadas en creencias limitantes. Simplemente vivimos, danzamos con lo que acontece, observando qué quiere decirme, qué mensaje hay para mi en lo que sucede. Y disfruto, siento, observo, vivo, lo que está sucediendo en este preciso instante. No divago, no me distraigo, me centro en este momento.