El respeto y la aceptación son la base de todo. Cuando nos respetamos y aceptamos, podemos respetar y aceptar a los otros. Porqué en ocasiones nos sentimos amenazados o atacados, porque los demás expresen su opinión, porqué atacamos al ver que los otros no tienen la misma opinión que yo o no ven el mundo, la vida, lo que acontece como yo lo veo. No somos rivales, no estamos aquí para competir, no tenemos que demostrar nada, sólo ver la grandeza que hay en cada uno. En cada uno de nosotros hay un amor ilimitado, que nos nutre y nos guía, eso es lo que todos compartimos por igual. Cada uno de nosotros, tiene su personalidad, su parte mental, que nos diferencia, si somos capaces de aceptar las diferencias que nos separan, ya no estaremos tan separados. No hay separación, ya que en verdad estamos unidos por un TODO. La separación es de la mente, si respetamos y aceptamos que los otros tienen su forma de ver, hacer y resolver las cosas, podemos reducir esa distancia ilusoria que está entre nosotros.