La sabiduría del cuerpo.

El cuerpo nos habla constantemente, cuando nos desviamos de nuestro centro, al dejar de escucharnos y compartir tiempo de calidad con nosotros mismos. Es importante que prestemos atención a los mensajes que trata de decirnos, pretende que seamos conscientes y sepamos dónde mirar.

Si nos faltamos al respeto, si transgredimos nuestros límites sanos, si no nos permitimos descansar, parar y recargarnos. Cuando anteponemos a los demás, cuando hacemos algo con el sentir de obligación, al no ser capaces de decir no, cuando no nos permitimos sentir y aceptar nuestras emociones. Cuando fingimos, al querer encajar, agradar o ser aceptado. Cuando nos desvalorizamos, juzgamos, criticamos o exigimos, queriendo estar controlando nuestra vida al milímetro, buscando la perfección. Y un sin fin de comportamientos que nos alejan cada vez más de nuestro estado de calma, autoamor y paz mental.

Cada sintomatología está asociada a una emoción o un estado de negación de uno mismo. Nuestro cuerpo es sabio y maravilloso, nos habla en todo momento desde el amor, hemos de entender que si no lo escuchamos el mensaje será cada vez más contundente.

Trata de estar consciente de tu cuerpo físico, él se comunica contigo, te advierte cuando te distancias de ti mismo y dejas de cuidar de ti, cuando dejas de ser auténtico.

Procura estar presente, darle las gracias por cada mensaje, por no ser capaz de comprender en este momento qué quiere decirte, simplemente atiéndete, abrázate y vuelve a prestarte atención. No consiste en indagar continuamente qué síntoma presento, qué significado tiene, se trata de ser consciente que me he desconectado y mi cuerpo me lo está comunicando, desde el amor que me profeso, tomo la responsabilidad y me hago cargo de mí. Procurándome lo que necesito, tratándome con respeto y agradeciendo a mi sabio cuerpo su labor, su amor y su guía.

GRACIAS

En estos días he visto la noticia del partir de dos seres maravillosos llenos de sabiduría y amor, que se permitieron compartirlo con el mundo. Dejándonos sus enseñanzas y mostrándonos que es posible estar en amor, paz y bienestar con uno mismo y con nuestro entorno.

Uno de los seres ha sido y es el Dr. Hew Len, que nos mostró la forma de reconectar con nuestra capacidad de sanación. Enseñándonos a responsabilizarnos y entendiendo que en nosotros se halla la salida, en nuestra conexión con lo divino, limpiando memorias, formas de pensamiento y heridas. Tomando consciencia de nosotros mismos y de lo que manifestamos en nuestra realidad. Con el mantra «Lo siento, Perdóname, Te amo, Gracias».

Los siento por lo que hay en mí que manifiesta esta realidad, perdóname por no responsabilizarme y tomar consciencia de ello (me perdono), Te amo por todo, por estar, por no abandonarme (me amo) y Gracias por permitirme darme cuenta de ello (confío en que ya está la solución). Estas palabras llenas de luz, nos ayudan a trascender el ego y ser conscientes de nosotros mismos, de nuestro potencial. Porque es a nosotros mismos, a nuestro Yo Superior a quienes van dirigidas.

El maestro monje budista zen vietnamita Thich Nhat Hanh, partió en estos días. Su enseñanza ha sido el reconocimiento de uno mismo y de la realidad que estamos viviendo. Ser capaces de conectarnos con el momento presente, de aceptar la realidad tal y como es. De vivir el ahora, de forma consciente, en calma y en amor hacia uno mismo y nuestro entorno. El Mindfulness es su legado, saborear cada instante, ser testigos de lo que sucede, entendiendo la mente, sus mecanismos de defensa y aprender a gestionarlos, desde una nueva mirada, la calma, la aceptación y el amor.

Les invito a que lean sus escritos, nos han dejado un legado de conocimiento, sabiduría y enseñanzas para nuestro bienestar, conexión y vivir conscientes.

Gracias, Gracias, Gracias por tanto, por TODO. Bendito seáis, buena travesía, feliz regreso a casa.

Conéctate, y no habrán más preguntas

Andamos perdidos, confusos, tras algo que creemos que nos llenará de vida, de alegría, algo que nos complete. Nos aferramos a que lo mejor está por llegar, ponemos nuestra atención en aquello anhelado, vislumbrando un mundo mejor, una vida de comodidades, sin espacios oscuros, sin sombras, sin caídas. Qué sería de nosotros sin nuestras sombras, creéis en verdad que estaríamos aquí sin ellas. Sin oscuridad, no se aprecia la luz, van de la mano, como el masculino y el femenino, su fusión conlleva al equilibrio. Es parte de la experiencia, convivir con nuestras luces y nuestras sombras, integrarlas, entenderlas, aprender a conectar con ellas, y descubrir que es posible permanecer consciente, aceptándonos plenamente, sin máscaras, sin filtros, para ser nosotros mismos, nuestra mejor versión, con sombras, con caídas, con heridas, todo forma parte de la vida. En los sabores encontramos dulce, salado, picante, agrio, y todos son fundamentales para deleitarnos, para disfrutar del placer de la comida. Vive este instante, se que es una frase de moda, hecha, y está muy usada, es totalmente cierta. Si nos enfocamos en el ahora, aceptando lo que acontece, viéndolo tal y como es, sin adornos, ni florituras, dejaremos de esperar que las cosas cambien, porque veremos que quien ha de ver, con otra mirada, somos nosotros. Recuerda que manifestamos nuestra realidad, nuestros pensamientos, creencias, e incluso las palabras que decimos, se manifiestan día, tras día. Párate por un momento y observa, se consciente de lo que piensas, de tus patrones, y quédate inmóvil, observando lo que sucede tras de sí. Te asombras al comprobar, que todo cuanto piensas, de un momento a otro, ocurre ante ti. Si no te percatas, es porque no has llegado a identificar tus creencias, o patrones mentales. Nuestros miedos se nos presentan ante nosotros, y no para que les hagamos frente, y luchemos con ellos, echándolos de nuestras vidas, si no más bien, para entendamos qué nos quieren decir, y el porqué de su presencia. Deja de luchar, es una forma de derrochar y gastar energía, mira las cosas como son, que hay un mensaje en cada una de ellas, ese mensaje te conduce a ti, sin más preámbulos, a tu interior, para que te conozcas, aceptes, respetes, e integres las experiencias, transmutándolas en sabiduría y amor. Muchos se enfocan en recordar quiénes son, de dónde vienen, perfecto si a ti eso te proporciona bienestar, si no es el caso, céntrate en saborear el día, sea como sea, aceptarlo, darle la vuelta a la forma de verlo, sacar lo bueno de lo acontecido, y enfocarte en estar en calma. Conectar con tu centro, con tu amor, con lo divino que habita en ti, y tras esa puerta, conectarás con Todo. Ya no será tan importante el dónde, el cómo, o el porqué, sólo el ahora. Tu y este momento, entregándote a él, viviéndolo plenamente. Ya no será crucial cómo te sientas, si estás triste, irascible, o alegre, las emociones no se adueñarán de ti, simplemente circulan, sin hacer escalas, y mientras esto sucede, tu permaneces en calma, porque has entendido su funcionamiento, has entendido cómo vivir con ellas, sin que te afecten, sabiendo que ellas no eres tu. Tu y la existencia, eres completo, eterno, todo lo que vives, es la experiencia de estar Aquí.