Conéctate, y no habrán más preguntas

Andamos perdidos, confusos, tras algo que creemos que nos llenará de vida, de alegría, algo que nos complete. Nos aferramos a que lo mejor está por llegar, ponemos nuestra atención en aquello anhelado, vislumbrando un mundo mejor, una vida de comodidades, sin espacios oscuros, sin sombras, sin caídas. Qué sería de nosotros sin nuestras sombras, creéis en verdad que estaríamos aquí sin ellas. Sin oscuridad, no se aprecia la luz, van de la mano, como el masculino y el femenino, su fusión conlleva al equilibrio. Es parte de la experiencia, convivir con nuestras luces y nuestras sombras, integrarlas, entenderlas, aprender a conectar con ellas, y descubrir que es posible permanecer consciente, aceptándonos plenamente, sin máscaras, sin filtros, para ser nosotros mismos, nuestra mejor versión, con sombras, con caídas, con heridas, todo forma parte de la vida. En los sabores encontramos dulce, salado, picante, agrio, y todos son fundamentales para deleitarnos, para disfrutar del placer de la comida. Vive este instante, se que es una frase de moda, hecha, y está muy usada, es totalmente cierta. Si nos enfocamos en el ahora, aceptando lo que acontece, viéndolo tal y como es, sin adornos, ni florituras, dejaremos de esperar que las cosas cambien, porque veremos que quien ha de ver, con otra mirada, somos nosotros. Recuerda que manifestamos nuestra realidad, nuestros pensamientos, creencias, e incluso las palabras que decimos, se manifiestan día, tras día. Párate por un momento y observa, se consciente de lo que piensas, de tus patrones, y quédate inmóvil, observando lo que sucede tras de sí. Te asombras al comprobar, que todo cuanto piensas, de un momento a otro, ocurre ante ti. Si no te percatas, es porque no has llegado a identificar tus creencias, o patrones mentales. Nuestros miedos se nos presentan ante nosotros, y no para que les hagamos frente, y luchemos con ellos, echándolos de nuestras vidas, si no más bien, para entendamos qué nos quieren decir, y el porqué de su presencia. Deja de luchar, es una forma de derrochar y gastar energía, mira las cosas como son, que hay un mensaje en cada una de ellas, ese mensaje te conduce a ti, sin más preámbulos, a tu interior, para que te conozcas, aceptes, respetes, e integres las experiencias, transmutándolas en sabiduría y amor. Muchos se enfocan en recordar quiénes son, de dónde vienen, perfecto si a ti eso te proporciona bienestar, si no es el caso, céntrate en saborear el día, sea como sea, aceptarlo, darle la vuelta a la forma de verlo, sacar lo bueno de lo acontecido, y enfocarte en estar en calma. Conectar con tu centro, con tu amor, con lo divino que habita en ti, y tras esa puerta, conectarás con Todo. Ya no será tan importante el dónde, el cómo, o el porqué, sólo el ahora. Tu y este momento, entregándote a él, viviéndolo plenamente. Ya no será crucial cómo te sientas, si estás triste, irascible, o alegre, las emociones no se adueñarán de ti, simplemente circulan, sin hacer escalas, y mientras esto sucede, tu permaneces en calma, porque has entendido su funcionamiento, has entendido cómo vivir con ellas, sin que te afecten, sabiendo que ellas no eres tu. Tu y la existencia, eres completo, eterno, todo lo que vives, es la experiencia de estar Aquí.

Respeta, acepta y te sentirás más ligero

El respeto y la aceptación son la base de todo. Cuando nos respetamos y aceptamos, podemos respetar y aceptar a los otros. Porqué en ocasiones nos sentimos amenazados o atacados, porque los demás expresen su opinión, porqué atacamos al ver que los otros no tienen la misma opinión que yo o no ven el mundo, la vida, lo que acontece como yo lo veo. No somos rivales, no estamos aquí para competir, no tenemos que demostrar nada, sólo ver la grandeza que hay en cada uno. En cada uno de nosotros hay un amor ilimitado, que nos nutre y nos guía, eso es lo que todos compartimos por igual. Cada uno de nosotros, tiene su personalidad, su parte mental, que nos diferencia, si somos capaces de aceptar las diferencias que nos separan, ya no estaremos tan separados. No hay separación, ya que en verdad estamos unidos por un TODO. La separación es de la mente, si respetamos y aceptamos que los otros tienen su forma de ver, hacer y resolver las cosas, podemos reducir esa distancia ilusoria que está entre nosotros.

Somos amor, somos UNO

Constantemente nos hablan de amor, lo utilizan en la publicidad, como mercancía, como algo que puedes medir, que puedes manejar o que lo puedes dar a cambio de algo. El amor es mucho más que todo eso. Es lo que somos, es lo que respiramos. La naturaleza es puro amor manifestándose. Y lo sientes cuando la observas. El amor se contagia, se expande. No se agota por mucho que lo irradies. Estoy hablando del amor incondicional, del que sientes al ver a tu hijo, sin juicios, apegos, ni expectativas. El que sientes al ver un amanecer, el vuelo de un pájaro o la risa de los niños. No hablo del amor romántico, ese que nos han vendido como el auténtico amor. Todo eso es una proyección de la mente. Hablo del sentir, vibrar y ser infinito. Lo que ya eres, ya somos y aún nos cuesta creer. Esa chispa de luz que se encuentra en cada uno de nosotros, la magia que envuelve todo, el amor que somos, es lo que nos convierte en UNO.

Es hora de abandonar el papel de salvador

Nos pasamos gran parte de nuestra vida queriendo encajar, agradar y ser aceptados, con todo esto súmale que en nuestro foro interno existe la creencia, de que podemos cambiar al otro y ayudarle. Muchas veces cargando con sus historias, para hacerle el camino más fácil, diciendo «El pobre», como si fuera menos que nosotros, viéndolo desde una perspectiva de superioridad. Todo ello a expensas de nuestras necesidades y sobrepasando nuestros límites. Sin querer ver que esta no es la solución, que no se trata de llevar la carga del otro, o hacerle cambiar de forma de ver el mundo o la vida, como si estuviera en lo erróneo y yo en lo correcto. No hay errores, ni cosas correctas, todo forma parte del TODO, y es para nuestro aprendizaje. Para despojarnos de ideas, creencias y patrones de comportamiento limitantes. Respetando el proceso que cada uno vive, comenzando por el nuestro y seguido del de los demás. Llegando a entender e integrar, que nada ni nadie es más que el otro, todos estamos en el camino del autoconocimiento y aceptación. Viviendo desde lo que consideramos favorable para nosotros, y esto requiere nuestro respeto. Comencemos por aceptarnos a nosotros mismos, tal y como somos, maravillosos seres de luz, llenos de un amor infinito, cuya composición está en cada uno de los seres de este planeta. Este amor es lo que nos une y nos hace ser un TODO. Comencemos por amarnos, y respetar que cada uno viva y lleve su vida a su manera, desde su perspectiva. Sin creernos salvadores, ni víctimas, ni verdugos.