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Tu eres tu maestro, cree en ti.

No es necesario hacer para ser. Muchas veces las personas se preguntan que han de hacer, para poder ser ellos mismos, y la respuesta es sencilla, no han de hacer nada extraordinario, sólo ser. Simplemente ser, aceptarse tal y como son. Qué hay que hacer para sentir la espiritualidad, se preguntan mucho, o para sentir la energía, y la respuesta vuelve a ser simple, nada que haga otra persona, ya eres espiritual, y ya eres energía, así que no tienes que andar buscando nada en el exterior, e imitando a los otros, creyendo que tienen tus respuestas. Las respuestas de cada uno, se hayan en su interior, lo que puede hacer el otro es acompañarte en el proceso, el que ha de andarlo eres tu, si así lo deseas, sino, está bien lo que quiera que hagas, siempre que estés en bienestar. Tu eres el responsable de tu bienestar, y no se encuentra detrás de nada o nadie, todo cuanto andas buscando se encuentra en ti. Porqué nos pasamos gran parte del tiempo tras algo ilusorio, creyendo que los demás han encontrado el santo grial, y saben qué hemos de hacer, vemos que se sienten bien con sus vidas, y queremos hallar el secreto, sin darnos cuenta, que la clave ya está en nosotros. Cada uno encuentra su satisfacción de distinta forma, su bienestar se halla en compartir una tarde de juegos con sus hijos, en la lectura de un buen libro, en un paseo por la playa, en la práctica de algún deporte que le apasione, en un encuentro de amigos, en compartir unas risas. Hay un sin fin de situaciones, en las que encontramos nuestro ratito de recarga, en esos momentos, nuestra energía se resetea, y vibramos alto. Muchos lo encuentran en la meditación pasiva, y otros en la activa, al realizar una acción. No es necesario sentarse para conectarse con uno mismo, lo que quiero decir, es que si te sientes bien al realizar cualquier cosa, ahí estás conectando contigo, no es necesario el silencio, que es una maravillosa compañía, y ayuda a conectar, me refiero que para conectar con uno mismo, puedes hacerlo en cualquier lugar, momento y circunstancia, depende de ti. Cree en ti, esa es la clave, ten confianza en tu sabiduría, en tu intuición, y en esa voz que te dice que todo está bien, y eres perfecto. Encuentra lo que te haga sentir bien, esa actividad, o acción, que te estimule y te haga vibrar alto, practícala, si has encontrado algo que te apasiona, hazlo. En tus manos está la fórmula para tu felicidad, no es algo secreto, no está en ningún manual, nadie sabe de qué se trata, sólo tu. Siéntete en bienestar en el día, con el manejo de tus pensamientos, creencias y emociones, permaneciendo en calma, resetea tu energía, recárgate con lo que te haga sentir libre y vivo. El amor que está en ti, te aguarda, al realizar cualquier actividad que te apasiona, este amor se expande inundando, colmando todo tu ser y tu entorno.

Aceptar es la clave

Acepta lo que estés sintiendo, nuestras emociones son cíclicas, cambian de un momento a otro, transitan por nosotros, y se trata de permanecer en calma, mientras ellas circulan. Si nos enfocamos en alguna en concreto, ésta crece, se agudiza y nos desgastamos, nos sentimos caer y perdidos. No me refiero a estar alegres todo el tiempo, me refiero a que si sientes tristeza en ti, que la aceptes, que te abraces, y que permanezcas en tu centro, sin entrar en el bucle emocional, creyéndote parte de esa tristeza, dramatizando la situación. Hemos de ver que se trata de un proceso emocional, de un bucle, verlo desde la distancia, sin hacernos partícipes, y víctimas de lo que acontece. Y si entramos en el bucle, y nos sumergimos en él, no pasa nada, repito, no pasa nada, se trata de verlo, de ser conscientes de dónde me encuentro, y ver que no es real, que las emociones no soy yo, sólo circulan por mi, son viajeras. Es verlas como viejas conocidas, las cuales identifico, sabiendo cómo me hacen sentir, eligiendo verlo desde la consciencia, responsabilizándome de mi proceso, sin culpabilizar al exterior. No importa qué emoción transite por ti, abrázala, se consciente de que está, y decide permanecer en calma, triste, irascible, apático, permanece en ti, ámate. No es necesario ir en busca del porqué, retrocediendo en el tiempo, para hallar un motivo, quien lo haga y le produzca bienestar, perfecto, si no, se trata de ver cómo me siento ahora, aceptarlo, sabiendo que es transitorio, que forma parte de un proceso, y si lo veo desde el amor hacia mi, y hacia mi entorno, puedo vivirlo conscientemente, y el paso de las emociones, no me resulta agotador, mirándolo como una oportunidad, no como un obstáculo. Acepta lo que es ahora, lo que vibra en ti, tus procesos, el de los otros, y acógelos desde el amor.

Conéctate, y no habrán más preguntas

Andamos perdidos, confusos, tras algo que creemos que nos llenará de vida, de alegría, algo que nos complete. Nos aferramos a que lo mejor está por llegar, ponemos nuestra atención en aquello anhelado, vislumbrando un mundo mejor, una vida de comodidades, sin espacios oscuros, sin sombras, sin caídas. Qué sería de nosotros sin nuestras sombras, creéis en verdad que estaríamos aquí sin ellas. Sin oscuridad, no se aprecia la luz, van de la mano, como el masculino y el femenino, su fusión conlleva al equilibrio. Es parte de la experiencia, convivir con nuestras luces y nuestras sombras, integrarlas, entenderlas, aprender a conectar con ellas, y descubrir que es posible permanecer consciente, aceptándonos plenamente, sin máscaras, sin filtros, para ser nosotros mismos, nuestra mejor versión, con sombras, con caídas, con heridas, todo forma parte de la vida. En los sabores encontramos dulce, salado, picante, agrio, y todos son fundamentales para deleitarnos, para disfrutar del placer de la comida. Vive este instante, se que es una frase de moda, hecha, y está muy usada, es totalmente cierta. Si nos enfocamos en el ahora, aceptando lo que acontece, viéndolo tal y como es, sin adornos, ni florituras, dejaremos de esperar que las cosas cambien, porque veremos que quien ha de ver, con otra mirada, somos nosotros. Recuerda que manifestamos nuestra realidad, nuestros pensamientos, creencias, e incluso las palabras que decimos, se manifiestan día, tras día. Párate por un momento y observa, se consciente de lo que piensas, de tus patrones, y quédate inmóvil, observando lo que sucede tras de sí. Te asombras al comprobar, que todo cuanto piensas, de un momento a otro, ocurre ante ti. Si no te percatas, es porque no has llegado a identificar tus creencias, o patrones mentales. Nuestros miedos se nos presentan ante nosotros, y no para que les hagamos frente, y luchemos con ellos, echándolos de nuestras vidas, si no más bien, para entendamos qué nos quieren decir, y el porqué de su presencia. Deja de luchar, es una forma de derrochar y gastar energía, mira las cosas como son, que hay un mensaje en cada una de ellas, ese mensaje te conduce a ti, sin más preámbulos, a tu interior, para que te conozcas, aceptes, respetes, e integres las experiencias, transmutándolas en sabiduría y amor. Muchos se enfocan en recordar quiénes son, de dónde vienen, perfecto si a ti eso te proporciona bienestar, si no es el caso, céntrate en saborear el día, sea como sea, aceptarlo, darle la vuelta a la forma de verlo, sacar lo bueno de lo acontecido, y enfocarte en estar en calma. Conectar con tu centro, con tu amor, con lo divino que habita en ti, y tras esa puerta, conectarás con Todo. Ya no será tan importante el dónde, el cómo, o el porqué, sólo el ahora. Tu y este momento, entregándote a él, viviéndolo plenamente. Ya no será crucial cómo te sientas, si estás triste, irascible, o alegre, las emociones no se adueñarán de ti, simplemente circulan, sin hacer escalas, y mientras esto sucede, tu permaneces en calma, porque has entendido su funcionamiento, has entendido cómo vivir con ellas, sin que te afecten, sabiendo que ellas no eres tu. Tu y la existencia, eres completo, eterno, todo lo que vives, es la experiencia de estar Aquí.

Fluye con lo que acontece, acepta que es el cese de una etapa

Estamos viviendo un período, en el que nos parece estar en un cenagal, y cada paso que damos, nos resulta un trabajo arduo. Desprendernos de todo lo que nos mantiene anclados, lo percibimos como una tarea agotadora, a la que hay que dedicar mucho tiempo y mucha energía. En verdad, todo lo que creemos, es lo que vamos a encontrarnos en nuestra realidad, por lo tanto, si crees que para hacer cualquier cosa, necesitas de mucha dedicación, de un sacrificio, con eso es con lo que te vas a encontrar. Es otra creencia manifestada. Mira este proceso como una liberación, te encuentras en tu crisálida, esperando a que algo pase, y el momento se abre paso por sí solo. Es hora de la transformación, esta ya es, el ciclo ha llegado a su fin, y comienza uno nuevo. Depende de cada uno verlo como una oportunidad, o como un obstáculo. Nuestra forma de ver lo que acontece, va a afectar cómo nos manejamos, reaccionamos, o actuamos ante lo que es en este instante. Sólo nuestra visión, nuestro aceptar y entender, nuestro discernir al descifrar los mensajes, nos conducirá a la culminación de este proceso con calma, aceptación de lo que sucede, en nosotros y nuestro entorno, con respeto, y amor hacia uno mismo, y hacia Todo lo que estamos conectados. Cree en ti, cree que todo lo que ocurre, es para una nueva forma de ver las cosas, y de vivir. Todo nos lleva a nuestro interior, para que conectemos con nosotros mismos, que volvamos a nuestro origen, a nuestro centro, donde somos recibidos y envueltos en calma, confianza, luz y amor, descubriendo que eso es lo que somos.

Somos mucho más de lo que crees. No estás solo

Comienza una nueva era, en la que somos más conscientes de nuestra realidad. Sabiendo que cada individuo, pasa por sus procesos, por sus ciclos, miran y descifran las señales, las experiencias, según su nivel de consciencia. El respeto por nosotros mismos, nuestro entorno y las personas que forman parte de él, dejando que cada uno viva lo que ha de vivir, sin inmiscuirnos en el proceso, sin creernos conocedores de la verdad del otro. Enfocados en nuestra verdad, en ser coherentes en nuestro camino, ya que nuestra reacción ante lo que acontece, será desde una esfera de entendimiento. Evitando las reacciones impulsivas, que nos conducen a nuestro desgaste y desespero. Estamos en el camino de nuestro conocimiento, sin forzarnos por querer saber más a cerca de los procesos del otros, soltando el control, dejando de hacernos preguntas y más preguntas, sobre el universo, sobre la vida, porque ya no nos sentiremos perdidos, hemos hallado lo que tanto buscábamos, nuestra verdad. El amor hacia uno mismo, el reconocimiento de tu verdad, aceptar quién eres, creer en ti y en tu vibración, en tu voz interior, eso es lo que nos proporciona la certeza, de estar en el lugar en el que hemos de estar, sin dudas, sin agonía, sin sentirnos perdidos, porque hemos encontrado lo más grande, la unión con lo divino. El manantial infinito de luz y amor que eres, que habita en ti, es lo que nos conecta con Dios, con la Fuente, con el Universo, como quieras llamarlo. Ya no te sentirás solo, vacío, en el limbo, porque sabes que eres parte un Todo, que nos conecta los unos con los otros, desde el amor que somos.

Como vivas tu día, depende sólo de ti

Enfócate en este instante, haz de él algo maravilloso, depende ti. La actitud con la que miras la vida, con la que decides emprender el día, va a hacer que te sientas bien contigo mismo, o frustrado, qué eliges. Prefieres pasarte la jornada agobiado, molesto con los de tu entorno, porque no han entendido tu postura, porque nadie te entiende, porque siempre pasa lo mismo, tu te desvives y los demás pasan, … y un largo número de expresiones que nos decimos, que hacen que nuestra vibración baje, por consiguiente baja nuestra energía, y estamos viendo y viviendo el ahora en un bucle de desesperanza y apatía. Da la vuelta a las cosas, decídete por aceptar quien eres, eso es lo primordial, acepta tus virtudes y tus defectos, todos ellos te componen, acepta de una vez ese manantial de luz y amor que hay en ti, sumérgete en él y regocíjate de ti. Decide mirar lo que acontece desde el lado más ligero, sin cargas, sin culpables, sabiendo que lo que veo, es un mensaje para mi, acerca de mis sombras, de las partes que no he querido mirar y he decidido ocultar por largo tiempo. Tómate las cosas con otro semblante, no como una amenaza, como un castigo, o como que has hecho algo mal, y esto es lo que te mereces, no hay enemigos fuera, recuerda que es tu mente quien te muestra lo que estás viendo, y tu decides creer que es real. Cuando te vengan esas frases, esos patrones de comportamiento, esas creencias, respira, céntrate en ti, en este momento, y elige verlo desde el amor, sin miedo, sin enemigos. Por lo tanto, puedes darle la vuelta, todo es una oportunidad de volver a ti, para que resurja tu magia, para que creas en ti, que puedes hacerlo, aceptando quién eres, dónde te encuentras, y aceptando a las personas de tu entorno, sus opiniones, que vean el mundo a su manera, y les respetes, al igual que te respetas a ti. En este estado no hay enemigos, no te sentirás amenazado, porque verás cooperantes, no competidores. Lo mejor que puedes hacer es amarte, aceptando tus luces y tus sombras, permaneciendo en el ahora, sin expectativas, de esta forma vives libre, cree que ya lo eres, sólo has de dar un paso hacia ti.

Es tu elección, despertar o continuar en el sueño

En muchas ocasiones nos sentimos frustrados, abrumados, por lo que acontece a nuestro alrededor. Nos introducimos de lleno en el bucle mental, creyendo cada parte, que la mente nos manifiesta, imbuidos por el drama, la ira, la rabia. Nos dejamos arrastrar y caemos en las redes del ensueño. Haciendo nuestra esa emoción que nos aplasta, que nos hace sentir abatidos o enfurecidos, terminando agotados, desgastando nuestra energía. Hemos de identificar dónde estamos. No es difícil salir del bucle mental o del torbellino emocional, soltemos esa creencia, todo es según cómo lo mires, y cómo actúes ante ello. Es cuestión de tomar la decisión de ser responsables de nuestras vidas, abandonando las creencias y patrones mentales limitantes. Tomando las riendas y querer ver que todo es una manifestación mía, para darme un mensaje, para decirme hacia dónde he de mirar en mi interior, que he de airear y soltar. Somos los artífices de nuestra historia, nadie más que nosotros es el guionista de nuestra vida. No culpes a nadie de tus decisiones, de tu situación o de lo que no quieres ver de ti mismo. Comienza dando el primer paso, observa tus patrones mentales, cómo reaccionas ante las situaciones, si entras en el drama o el victimismo, en culpabilizar, todo desde una mirada sin juicios, sin autocrítica, simplemente se trata de ser consciente, de nuestra forma de reaccionar ante la vida. Una vez que lo hayas descubierto, es decidirte a identificarlos cuando estés en ellos, evitando sentirte agotado, lo que pretendemos es estar en estado de calma, de bienestar. Cuando te des cuenta que estás en un bucle mental o en un torbellino emocional, para, sí para, respira, y trae tu mente a este instante. Utiliza los todos tus sentidos, la vista, el oído, continúa enfocándote en la respiración, de esta forma te centras en el ahora, saliendo del estado de ensueño. Practica, con la practica todo es posible. Hay un mundo de posibilidades, ligero, en el que eres libre, sólo has de confiar en ti y elegir estar despierto.

En verdad no hay un plan, en cada paso manifiestas tu realidad

Contempla tu vida, observa todo lo que hay en ella. Familia, amigos, tu hogar, tu entorno, el ambiente. Todo refleja algo de ti. Si eres cuidadoso, y prestas atención, puedes identificar cada señal, cada guiño que te hace el universo, que te haces tu mismo, para que sigas las pistas, si así lo deseas. Ellas van a conducirte hacia ti, por un camino que sólo tu podrás andar, identificando y resolviendo cada acertijo, cada rompecabezas. Todo está bien estudiado, es un plan hecho a la perfección, para que resuelvas el puzle de ti mismo. Para que entiendas tus patrones de comportamiento, que conozcas tus creencias, tus miedos, tus dudas, aquello a lo que tanto te aferras, a lo que crees depender, que te des cuenta de los límites autoimpuestos, de las necesidades que crees que posees, en definitiva, para que conozcas el funcionamiento de tu mente, para que veas detrás del telón, los entresijos del teatro, y descubras que eres un soñador, que se cree despierto. Cuando estamos en el sueño, creemos que lo que sucede es un plan de la vida, nos metemos en el personaje y hacemos de lo sucedido un drama, un espectáculo, cuando en realidad todo forma parte de un papel, y nosotros somos los que decidimos dejar de actuar, o continuar con la función. En ese momento en el que eliges permanecer despierto, es a lo que se llama estar consciente. Consciente de lo que acontece, sabiendo que todo indica algo sobre mi, que manifiesto todo aquello que está oculto, a la sombra, dándose paso a la superficie, para ser expuesto, conocido, y que simplemente lo veamos, lo reconozcamos. De esta forma, al salir a la luz, aceptando lo que se hace visible, podemos llegar al siguiente paso, el paso del cambio, de la transformación. Abandonando las viejas creencias, patrones limitantes, y todo aquello que nos haga sentir anclados y prisioneros, para llegar a ver que en verdad somos libres.

Tu felicidad y tu bienestar dependen de ti.

Date el permiso de vivir en paz. Me refiero a que desistas de las apariencias, de las máscaras, de los juicios, críticas, y autoexigencias para llegar a, o conseguir aquello que creemos que nos llenará de felicidad. La felicidad o el bienestar, no depende de nada externo a nosotros, está en uno mismo. En la forma de ver las cosas, lo que acontece, en la manera de gestionar nuestras emociones, en el modo de actuar ante la vida. Las emociones son, los pensamientos están, no depende nuestro día de ellos, sino de cómo los manejamos. De cómo decido ser responsable de mi vida, sin ver enemigos fuera, ni culpables de lo que me suceda. Tomando las riendas, decidiendo estar en calma ante lo que quiera que pase. Depende de ti, de nosotros, de cada uno, ser conscientes de que todo es un reflejo nuestro, para ver en qué hemos de trabajar o de darle luz, en nuestro interior. Y elegir vivir el día, la vida, desde nuestro centro, desde la calma, la confianza de que lo que sucede es por y para nuestro bien, lecciones de vida, para decidir trascender y transformar nuestra forma de actuar, de reaccionar, y de ver el mundo. Cuando elegimos aprender cómo manejar las emociones y los pensamientos, dejando que sean, que pasen por nosotros, sin creernos parte de ellos, sin que nos afecten, si hoy me siento triste, o apático, puedo convivir con mis emociones, sin sentirme prisionero de ellas, podemos permanecer en calma mientras el día transcurre, observando nuestros estados mentales, y emocionales, sin hacernos partícipes de ellos. Podemos vivir, dejando de sobrevivir, saboreando cada instante, sin sentirnos prisioneros por cómo nos sentimos. Vive.

Lo que crees real, es un sueño. Se consciente de lo que manifiestas.

Todo comienza por nosotros. Últimamente, este es el lema de muchos artículos, imágenes, y demás, y es totalmente acertado. Todo comienza y finaliza en ti, en cada uno de nosotros. Cada situación, acontecimiento que estemos viviendo, nos conduce a ver, a observar y darnos cuenta, de aquellos aspectos que están en nosotros, a los que no les hemos prestado atención, a nuestras creencias, a nuestros patrones limitantes, a nuestras luces y sombras. Por eso digo que todo te conduce a ti, porque somos nosotros quienes manifestamos nuestra «realidad», proyectando nuestros miedos, dudas, creencias y patrones de pensamiento, en nuestro día a día. Como nos creemos lo que la mente nos muestra, permaneciendo en el sueño, procedemos a culpabilizar a las personas, a la situación, al exterior de todo lo que nos sucede, de cómo nos sentimos y de cómo reaccionamos ante ello. Cuando llegamos a ver que en verdad, no hay culpables, que cada uno de nosotros es responsable de sus decisiones, y que lo que vivimos, experimentamos, son lecciones, que me ayudan a ver en dónde me encuentro, con la posibilidad de cambiar, o de transformar mi realidad, es asombroso cómo decidimos mirar de frente a la situación, queriendo discernir los aprendizajes, y sabiendo que cada acontecimiento, tiene un mensaje para mi. Está en nuestras manos la elección, de transmutar cualquier creencia o pensamiento que nos ancle, que nos haga sentir prisioneros. Ya somos libres, somos completos, si tomamos la decisión de mirar a la vida desde otra perspectiva, saliendo del letargo de la mente, y creyendo en nosotros mismos, podemos ver y sentir esa libertad plenamente. Ámate, todo está en ti, las respuestas están ahí, esperando a que decidas mirar.