Llega el momento de la adaptación.

En los tiempos que corren, lo que hemos de hacer es actualizarnos. Al igual que un dispositivo, que si no se actualiza se queda obsoleto, deja de funcionar a una velocidad adecuada, y puede llegar a tener problemas. Nosotros en este momento, hemos de actualizarnos si queremos «funcionar» adecuadamente, en esta realidad. Lo digo en casi todas mis publicaciones, suelta lo que te limita o te ancla. Todo aquello que se haya quedado caduco, suéltalo, abandona aquella forma de pensar que te limita, que hace que enjuicies, tanto el comportamiento de los demás, como el tuyo. Es hora de ser libres, que en verdad ya lo somos, de creérnoslo, y actuar en consecuencia. Siendo coherentes, respetando al otro y a nosotros mismos. Resetéate, pon tu programación a cero, borra toda memoria de dolor, cualquier pensamiento que te haga viajar al pasado, e impida que permanezcas en el momento presente. El ahora es lo que tenemos, deja de decir ayer, como antes, etcétera, ahora las cosas son así, suceden de este modo, acéptalas, adáptate, y cancela todo lo que te haga sentir en desarmonía, todo lo que te haga pensar que las cosas podrían ser de otra forma, esta forma de pensamiento, te baja la vibración, te frustra, te desanima, te abruma, y un sinfín de términos que lo que hacen es que dejes de creer en ti y en el universo. Confía, se que en estos momentos puede resultar todo un reto, vuelvo a repetirlo, confía, en ti, en tu potencial, y en que las cosas son para algo mayor.

Lo único que puedes cambiar es a ti mismo, porqué no comenzar por tu forma de ver el mundo, tu forma de pensar y filtrar lo que acontece. Cuando cambiamos la forma de ver las cosas, éstas cambian. No es que todo a nuestro alrededor, se transforme, es que nuestra visión es otra, quedándonos con lo bueno de cada situación, soltando la crítica y la pesadez de cargar con el el juicio. En este momento, somos capaces de ver todo cuanto tenemos, el amor que nos rodea, la familia y amigos que nos apoyan, permite que el agradecimiento comience a ser una parte fundamental en tu vida.

Adapta tu forma de ver las cosas, tu actitud, tus pensamientos, a todo lo que acontece, a esta situación actual. Actualiza tu sistema, siéntete dichoso de todo lo que hay en tu vida, respeta todo lo que te rodea, y como toda especie en este planeta, adáptate y vive.

Aceptar es la clave

Acepta lo que estés sintiendo, nuestras emociones son cíclicas, cambian de un momento a otro, transitan por nosotros, y se trata de permanecer en calma, mientras ellas circulan. Si nos enfocamos en alguna en concreto, ésta crece, se agudiza y nos desgastamos, nos sentimos caer y perdidos. No me refiero a estar alegres todo el tiempo, me refiero a que si sientes tristeza en ti, que la aceptes, que te abraces, y que permanezcas en tu centro, sin entrar en el bucle emocional, creyéndote parte de esa tristeza, dramatizando la situación. Hemos de ver que se trata de un proceso emocional, de un bucle, verlo desde la distancia, sin hacernos partícipes, y víctimas de lo que acontece. Y si entramos en el bucle, y nos sumergimos en él, no pasa nada, repito, no pasa nada, se trata de verlo, de ser conscientes de dónde me encuentro, y ver que no es real, que las emociones no soy yo, sólo circulan por mi, son viajeras. Es verlas como viejas conocidas, las cuales identifico, sabiendo cómo me hacen sentir, eligiendo verlo desde la consciencia, responsabilizándome de mi proceso, sin culpabilizar al exterior. No importa qué emoción transite por ti, abrázala, se consciente de que está, y decide permanecer en calma, triste, irascible, apático, permanece en ti, ámate. No es necesario ir en busca del porqué, retrocediendo en el tiempo, para hallar un motivo, quien lo haga y le produzca bienestar, perfecto, si no, se trata de ver cómo me siento ahora, aceptarlo, sabiendo que es transitorio, que forma parte de un proceso, y si lo veo desde el amor hacia mi, y hacia mi entorno, puedo vivirlo conscientemente, y el paso de las emociones, no me resulta agotador, mirándolo como una oportunidad, no como un obstáculo. Acepta lo que es ahora, lo que vibra en ti, tus procesos, el de los otros, y acógelos desde el amor.

Conéctate, y no habrán más preguntas

Andamos perdidos, confusos, tras algo que creemos que nos llenará de vida, de alegría, algo que nos complete. Nos aferramos a que lo mejor está por llegar, ponemos nuestra atención en aquello anhelado, vislumbrando un mundo mejor, una vida de comodidades, sin espacios oscuros, sin sombras, sin caídas. Qué sería de nosotros sin nuestras sombras, creéis en verdad que estaríamos aquí sin ellas. Sin oscuridad, no se aprecia la luz, van de la mano, como el masculino y el femenino, su fusión conlleva al equilibrio. Es parte de la experiencia, convivir con nuestras luces y nuestras sombras, integrarlas, entenderlas, aprender a conectar con ellas, y descubrir que es posible permanecer consciente, aceptándonos plenamente, sin máscaras, sin filtros, para ser nosotros mismos, nuestra mejor versión, con sombras, con caídas, con heridas, todo forma parte de la vida. En los sabores encontramos dulce, salado, picante, agrio, y todos son fundamentales para deleitarnos, para disfrutar del placer de la comida. Vive este instante, se que es una frase de moda, hecha, y está muy usada, es totalmente cierta. Si nos enfocamos en el ahora, aceptando lo que acontece, viéndolo tal y como es, sin adornos, ni florituras, dejaremos de esperar que las cosas cambien, porque veremos que quien ha de ver, con otra mirada, somos nosotros. Recuerda que manifestamos nuestra realidad, nuestros pensamientos, creencias, e incluso las palabras que decimos, se manifiestan día, tras día. Párate por un momento y observa, se consciente de lo que piensas, de tus patrones, y quédate inmóvil, observando lo que sucede tras de sí. Te asombras al comprobar, que todo cuanto piensas, de un momento a otro, ocurre ante ti. Si no te percatas, es porque no has llegado a identificar tus creencias, o patrones mentales. Nuestros miedos se nos presentan ante nosotros, y no para que les hagamos frente, y luchemos con ellos, echándolos de nuestras vidas, si no más bien, para entendamos qué nos quieren decir, y el porqué de su presencia. Deja de luchar, es una forma de derrochar y gastar energía, mira las cosas como son, que hay un mensaje en cada una de ellas, ese mensaje te conduce a ti, sin más preámbulos, a tu interior, para que te conozcas, aceptes, respetes, e integres las experiencias, transmutándolas en sabiduría y amor. Muchos se enfocan en recordar quiénes son, de dónde vienen, perfecto si a ti eso te proporciona bienestar, si no es el caso, céntrate en saborear el día, sea como sea, aceptarlo, darle la vuelta a la forma de verlo, sacar lo bueno de lo acontecido, y enfocarte en estar en calma. Conectar con tu centro, con tu amor, con lo divino que habita en ti, y tras esa puerta, conectarás con Todo. Ya no será tan importante el dónde, el cómo, o el porqué, sólo el ahora. Tu y este momento, entregándote a él, viviéndolo plenamente. Ya no será crucial cómo te sientas, si estás triste, irascible, o alegre, las emociones no se adueñarán de ti, simplemente circulan, sin hacer escalas, y mientras esto sucede, tu permaneces en calma, porque has entendido su funcionamiento, has entendido cómo vivir con ellas, sin que te afecten, sabiendo que ellas no eres tu. Tu y la existencia, eres completo, eterno, todo lo que vives, es la experiencia de estar Aquí.

Fluye con lo que acontece, acepta que es el cese de una etapa

Estamos viviendo un período, en el que nos parece estar en un cenagal, y cada paso que damos, nos resulta un trabajo arduo. Desprendernos de todo lo que nos mantiene anclados, lo percibimos como una tarea agotadora, a la que hay que dedicar mucho tiempo y mucha energía. En verdad, todo lo que creemos, es lo que vamos a encontrarnos en nuestra realidad, por lo tanto, si crees que para hacer cualquier cosa, necesitas de mucha dedicación, de un sacrificio, con eso es con lo que te vas a encontrar. Es otra creencia manifestada. Mira este proceso como una liberación, te encuentras en tu crisálida, esperando a que algo pase, y el momento se abre paso por sí solo. Es hora de la transformación, esta ya es, el ciclo ha llegado a su fin, y comienza uno nuevo. Depende de cada uno verlo como una oportunidad, o como un obstáculo. Nuestra forma de ver lo que acontece, va a afectar cómo nos manejamos, reaccionamos, o actuamos ante lo que es en este instante. Sólo nuestra visión, nuestro aceptar y entender, nuestro discernir al descifrar los mensajes, nos conducirá a la culminación de este proceso con calma, aceptación de lo que sucede, en nosotros y nuestro entorno, con respeto, y amor hacia uno mismo, y hacia Todo lo que estamos conectados. Cree en ti, cree que todo lo que ocurre, es para una nueva forma de ver las cosas, y de vivir. Todo nos lleva a nuestro interior, para que conectemos con nosotros mismos, que volvamos a nuestro origen, a nuestro centro, donde somos recibidos y envueltos en calma, confianza, luz y amor, descubriendo que eso es lo que somos.

Respeta, acepta y te sentirás más ligero

El respeto y la aceptación son la base de todo. Cuando nos respetamos y aceptamos, podemos respetar y aceptar a los otros. Porqué en ocasiones nos sentimos amenazados o atacados, porque los demás expresen su opinión, porqué atacamos al ver que los otros no tienen la misma opinión que yo o no ven el mundo, la vida, lo que acontece como yo lo veo. No somos rivales, no estamos aquí para competir, no tenemos que demostrar nada, sólo ver la grandeza que hay en cada uno. En cada uno de nosotros hay un amor ilimitado, que nos nutre y nos guía, eso es lo que todos compartimos por igual. Cada uno de nosotros, tiene su personalidad, su parte mental, que nos diferencia, si somos capaces de aceptar las diferencias que nos separan, ya no estaremos tan separados. No hay separación, ya que en verdad estamos unidos por un TODO. La separación es de la mente, si respetamos y aceptamos que los otros tienen su forma de ver, hacer y resolver las cosas, podemos reducir esa distancia ilusoria que está entre nosotros.

Acepta quién eres y lo que acontece

Hemos de darnos cuenta, cuando actuamos según nuestra mente o siguiendo la voz de nuestro corazón, de nuestro centro. La mayor parte del tiempo, estamos en un sueño, desconectados de la realidad, creyéndonos lo que la mente nos muestra, formando parte del elenco de nuestra película. Todo esto no es importante, si tu no le das esa gran importancia, es decir, si te das cuenta que estás en el sueño, puedes elegir salir de él, sin reproches, ni juicios, desde la aceptación. Se trata de ser conscientes en cada momento de dónde estamos. Que en este momento estoy aletargado y desconectado de la realidad, simplemente decido ver lo que sucede de otra forma. Y no me critico por ello, hemos de abandonar las autocríticas, los reproches y los juicios hacia nosotros mismos. Cuando nos aceptamos tal como somos y aceptamos lo que estamos viviendo, podemos elegir ver lo que acontece desde una nueva perspectiva, desde el respeto y el amor hacia nosotros y hacia lo que nos rodea. 

Acepta y agradece

Estamos llenos de amor, de luz, de vida. Constantemente nos centramos en lo que creemos que nos falta, que me haría mejor, que al tener ciertas cosas me vean de cierta forma. Anhelando ser de otra manera, física, mental, emocionalmente, queriendo distintas cosas materiales, porque con ello voy a ser diferente. Todo esto sucede porque en algún momento, nos desconectamos. Dejamos de creer en nosotros, no somos capaces de ver ese amor inmenso que aguarda, para que lo aceptes, esa chispa infinita de amor y luz que está en cada uno de nosotros. Cuando llegamos a acoger al amor que está esperando ser reconocido, ahí seremos capaces de entender nuestros procesos, respetando cada fase, cada escalón y reconociendo que todo sucede para conducirnos a nosotros mismos. Observando lo que sucede, desde el amor. Una de las energías que nos aportan y nos conducen a reconocernos, es la energía del agradecimiento. La gratitud es ver lo que hay, lo que ya es, y darnos cuenta que es perfecto. Es estar en el momento presente, aceptando lo que sucede, aceptando quién soy y todo lo maravilloso que hay en mi. Dándonos cuenta, de todo lo que hay en nuestras vidas, familia, amistades, trabajo, etcétera. Sin juicios, sin críticas, viviendo desde el amor. Agradeciendo a Dios, a la Fuente, al Universo, a lo que cada uno crea, todo lo que hay en nuestras vidas. De esta forma vibramos diferente, vivimos más ligeros.

Es hora de abandonar el papel de salvador

Nos pasamos gran parte de nuestra vida queriendo encajar, agradar y ser aceptados, con todo esto súmale que en nuestro foro interno existe la creencia, de que podemos cambiar al otro y ayudarle. Muchas veces cargando con sus historias, para hacerle el camino más fácil, diciendo «El pobre», como si fuera menos que nosotros, viéndolo desde una perspectiva de superioridad. Todo ello a expensas de nuestras necesidades y sobrepasando nuestros límites. Sin querer ver que esta no es la solución, que no se trata de llevar la carga del otro, o hacerle cambiar de forma de ver el mundo o la vida, como si estuviera en lo erróneo y yo en lo correcto. No hay errores, ni cosas correctas, todo forma parte del TODO, y es para nuestro aprendizaje. Para despojarnos de ideas, creencias y patrones de comportamiento limitantes. Respetando el proceso que cada uno vive, comenzando por el nuestro y seguido del de los demás. Llegando a entender e integrar, que nada ni nadie es más que el otro, todos estamos en el camino del autoconocimiento y aceptación. Viviendo desde lo que consideramos favorable para nosotros, y esto requiere nuestro respeto. Comencemos por aceptarnos a nosotros mismos, tal y como somos, maravillosos seres de luz, llenos de un amor infinito, cuya composición está en cada uno de los seres de este planeta. Este amor es lo que nos une y nos hace ser un TODO. Comencemos por amarnos, y respetar que cada uno viva y lleve su vida a su manera, desde su perspectiva. Sin creernos salvadores, ni víctimas, ni verdugos.