¿Se está comercializando el camino del despertar?

Quiero compartir esta reflexión o revelación, no sé cómo llamarlo, estos días viendo uno de tantos reels mientras me tomo un café, saltó uno haciendo publicidad de un centro o espacio de terapias, en el que hacía referencia a la vida del maestro Buda, y su iluminación, refiriéndose a ésta como hiperconsciencia. Explicaba que se puede conseguir, y este sitio, espacio o centro, te ayudaban a ello, para transformar tu vida y manifestar tus deseos.

Me chirría que se venda la iluminación, la espiritualidad como herramienta para conseguir la vida de tus sueños, puesto que los que hemos iniciado este camino, sabemos que es como dice la canción «Pa toda la vida». Es un trabajo continuo y no nos lleva a conseguir nuestros anhelos, puesto que nos ayuda a deshacernos de las expectativas y aceptar lo que está sucediendo AHORA en nuestra vida. Consiguiendo, con perdón, que salga toda nuestra mierda, y cada día hay más, y te das cuenta que sabes menos, pudiendo tomártelo con humor y mucho amor propio.

Lo que me hace pensar si se está comercializando este camino, tantos nuevos «gurus», «maestros», «centros», lo veía como algo bueno, que se estaban abriendo puertas para que todos pudiésemos entender o comenzar a trabajar en uno mismo. Hemos de ser conscientes de dónde vamos y a quién escuchamos, porque no sabemos qué pretenden vender.

Centrándonos en el ahora, soltando «Lo que está por llegar».

Últimamente he visto mucho en las redes, imágenes y mensajes como «Soltar todo para llenarte de lo nuevo», «Darle espacio a lo que está por llegar». Desde mi punto de vista, que cada uno puede opinar y tiene su verdad, este tipo de frases genera la necesidad de enfocarnos en algo maravilloso que está por venir, rechazando así lo que está ocurriendo ahora en nuestras vidas.

Es estupendo deshacernos de viejos patrones, de creencias limitantes, de memorias de dolor, de todo aquello que en un momento dado nos funcionó y ahora no nos beneficia o ya no resuena con nosotros, y lo que está haciendo es anclarnos, desgastarnos o generarnos malestar. Todo ello para vivir ligeros, libres de la estructura de la mente (Sabiendo gestionarla) y conscientes.

Si empleamos el soltar y liberarnos, con la expectativa de llenarnos de algo mejor, de que en breve o en un corto espacio de tiempo llegará algo a nuestras vidas que nos salve, que nos ilumine, etcétera, señores no hemos entendido nada.

Para qué vaciar si vas a volver a llenarlo, me pregunto, para qué has soltado las limitaciones, con la dependencia de llenarlo, podemos utilizar expectativa si dependencia suena muy fuerte. Hemos de ser conscientes de ello, porque es importante desde dónde hacemos las cosas. Y llenarlo de qué, de un nuevo amor, de alguien que te vea, te acepte, de una vida en la que seas visto, valorado, … No ven aquí qué es lo que precisamos, la atención a uno mismo, trabajar nuestro amor propio, el permanecer presentes amando cada parte de nosotros y aceptando lo que ocurre aquí y ahora. Porque si siento que he de llenar algo en mí, si me siento vacío, es una llamada de amor hacia mí, de mí, porque sólo así me siento colmado.

Voy a ir más allá, si nos permitimos vaciar, soltar o liberar todo aquello que nos daña y limita, si logramos ser capaces de ver que todo forma parte de la mente, porqué preocuparnos en llenarlo, si en verdad ya está lleno de mí, del amor y luz que soy, del SER ilimitado, del Universo que está en mí. Dándonos cuenta que no necesitamos nada externo, apreciando el momento que estamos viviendo, desde la consciencia y la presencia. De esto se trata no creen?.

El camino lo tomamos al instante o ya está marcado?

Hay una serie en Netflix, que está muy interesante, no comparto el título porque no pretendo hacer spoiler. Uno de sus temas, nos refleja que lo que nos sucede en determinados momentos, tiene que ver con lo que les ocurrió a nuestros ancestros. Que nuestra enfermedad está relacionada con lo que ellos vivieron o eligieron.

Sabemos que existen múltiples terapias para procurarnos la consciencia, acerca de nosotros mismos, trabajar en ello y poder recuperar nuestro balance, nuestra salud. Una de estas herramientas son las «Constelaciones familiares», «El Transgeneracional», «La Biodescodificación», etcétera.

Comparto esta reflexión con la intención de hacer que se pregunten, que reflexionen y mediten sobre esto. Cada terapia antes mencionada, trabaja con nuestro pasado, el pasado de nuestro árbol familiar, por ejemplo en la serie, resuelven ciertas situaciones, averiguando lo sucedido antaño. Hace que me pregunte, si en verdad tiene toda la responsabilidad de nuestro presente.

Desde mi punto de vista, que con ello no quiero decir que no esté de acuerdo con dichas terapias, sólo me hace preguntar o reflexionar acerca de ello, si lo que está sucediendo ahora, no tiene que ver conmigo, yo no lo manifiesto, no tengo el manejo de mi realidad, de mis decisiones o de mi vida, entonces vivimos creyendo que somos nosotros quienes decidimos y en verdad el camino ya está marcado.

En mi humilde opinión, no podemos atribuir toda la responsabilidad de lo que nos sucede en este momento, a lo acontecido hace años a nuestros ancestros. Dónde está nuestra responsabilidad entonces. Cada uno de nosotros es responsable de su equilibrio, salud o bienestar. No digo que lo sucedido en nuestro árbol genealógico, no tenga alguna influencia en nosotros, lo que hemos de ser conscientes que no todo es causa de ello.

Que nosotros somos los que elegimos, los que actuamos, reaccionamos, pensamos y por consiguiente, manifestamos nuestra realidad.

Recíclate

Estamos acostumbrados a reciclar los residuos, la ropa, lo material en nuestra vida. Hemos de aprender a reciclar cada pensamiento, acto, comportamiento repetitivo o creencia que ya no sea necesaria o que nos conduzca a nuestra destrucción.

No nos damos cuenta y solemos proceder con patrones autodestructivos, boicots, saboteando nuestro proyecto de vida, de avance o evolución. Por miedo, temor o desconocimiento.

Hemos de identificar la creencia, pensamiento o patrón que nos lleva al movimiento en cadena, de costumbre, produciendo frustración, desesperación o lucha interna.

Tal y como hacemos en nuestro día, procurando separar el vidrio, del cartón, de forma responsable y sostenible, podemos involucrarnos de igual forma en nuestra manera de pensar y actuar. Haciendo que se desechen o reciclen determinadas creencias que en el momento presente no son beneficiosas para nuestra vida.

Comprométete contigo, con tu salud, en tu bienestar, sé honesto, procura paz mental, resetea tu mente, recíclate.

Escucha tu voz

Es importante establecer una conexión con nosotros mismos. Sé que ahora es una frase o expresión muy utilizada, lo cierto es que en verdad importa y es vital para nuestro bienestar. La escucha de nuestra voz interna, nos lleva a comprender nuestros procesos, a respetar nuestro ritmo y dejar de reprocharnos, comenzando por entablar una relación armónica con uno mismo.

Tómate tu tiempo, tu descanso o desconexión del ruido externo y de tu mente. Pasea, escucha música, ve a nadar, medita, siéntate en silencio a contemplar tu entorno y simplemente respira. Enfócate en tu respiración y verás como logras cruzar la puerta y salir de la agotadora espiral de la mente.

Cada individuo sabe qué le conviene, le agrada o le genera satisfacción o gozo. Hagamos aquello que nos eleve la vibra y nos llene de buen rollo. Porque estando en ese estado somos capaces de ver las cosas de otra forma, desde un punto de vista más ligero, sin tanta necesidad de control.

Cuando estamos realizando esa actividad que nos procura bienestar, podemos escuchar nuestra vocecilla que nos susurra, comenzando nuestro ritual de comunicación interna. Podemos hacer de esto un hábito, un hábito saludable de vida. Tomándome un ratito al día para estar conmigo, de esta forma me siento ligero, conectado y en equilibrio.

Al crear una relación de complicidad conmigo mismo, puedo afrontar los retos que se presenten en el día desde una perspectiva diferente, sin tanto drama, siendo consciente cuando estoy en bucle, pudiendo retomar la ruta hacia el balance y bienestar.

GRACIAS

En estos días he visto la noticia del partir de dos seres maravillosos llenos de sabiduría y amor, que se permitieron compartirlo con el mundo. Dejándonos sus enseñanzas y mostrándonos que es posible estar en amor, paz y bienestar con uno mismo y con nuestro entorno.

Uno de los seres ha sido y es el Dr. Hew Len, que nos mostró la forma de reconectar con nuestra capacidad de sanación. Enseñándonos a responsabilizarnos y entendiendo que en nosotros se halla la salida, en nuestra conexión con lo divino, limpiando memorias, formas de pensamiento y heridas. Tomando consciencia de nosotros mismos y de lo que manifestamos en nuestra realidad. Con el mantra «Lo siento, Perdóname, Te amo, Gracias».

Los siento por lo que hay en mí que manifiesta esta realidad, perdóname por no responsabilizarme y tomar consciencia de ello (me perdono), Te amo por todo, por estar, por no abandonarme (me amo) y Gracias por permitirme darme cuenta de ello (confío en que ya está la solución). Estas palabras llenas de luz, nos ayudan a trascender el ego y ser conscientes de nosotros mismos, de nuestro potencial. Porque es a nosotros mismos, a nuestro Yo Superior a quienes van dirigidas.

El maestro monje budista zen vietnamita Thich Nhat Hanh, partió en estos días. Su enseñanza ha sido el reconocimiento de uno mismo y de la realidad que estamos viviendo. Ser capaces de conectarnos con el momento presente, de aceptar la realidad tal y como es. De vivir el ahora, de forma consciente, en calma y en amor hacia uno mismo y nuestro entorno. El Mindfulness es su legado, saborear cada instante, ser testigos de lo que sucede, entendiendo la mente, sus mecanismos de defensa y aprender a gestionarlos, desde una nueva mirada, la calma, la aceptación y el amor.

Les invito a que lean sus escritos, nos han dejado un legado de conocimiento, sabiduría y enseñanzas para nuestro bienestar, conexión y vivir conscientes.

Gracias, Gracias, Gracias por tanto, por TODO. Bendito seáis, buena travesía, feliz regreso a casa.

De máscaras va la cosa.

Qué curiosas son las cosas del universo, nos encontramos pasando una época de autodescubrimiento, en la cual nos estamos desquitando de viejas costumbres, patrones y creencias. Ello conlleva dejar las máscaras a un lado y ser nosotros auténticos. Y en este momento hemos de utilizar mascarillas para estar en la calle, si estás solo o con las personas de convivencia, no es necesario. Interesante no creen. Estos son los sutiles toques de humor del universo.

Estos días lo estaba pensando, qué casualidad, o causalidad. Nunca sé con certeza qué va antes, si la gallina o el huevo. Lo único que hemos de tener claro es que todo está sucediendo para nosotros. Para simplificar nuestras vidas, siendo conscientes de estar presentes mientras hacemos cualquier tarea, mientras compartimos con nuestros seres queridos o estamos a solas, estar justo donde estamos. Sin volar o dejarnos llevar por las agotadoras espirales mentales.

Está de moda el estar presente o ser consciente, el estar aquí y ahora, y es totalmente cierto. Por experiencia o práctica, les digo que no es lo mismo, la comida, sin ir más lejos, no sabe igual, sabe mucho mejor. Dejémonos de chorradas que ya estamos mayores para tonterías, oye el que tontee y esté en bienestar perfecto, el que no, que se ponga manos a la obra, y trabaje en ello. Consiste en comprometerse con uno mismo, no es tan complicado. Es elegir diariamente estar contigo, saboreando cada instante, parece un anuncio publicitario, les digo que es de lo más efectivo. Hagan la prueba, como buenos aventureros tomen esa ruta y experimenten.

Cada día estar presentes, despiertos, conscientes, observando dónde están, qué están haciendo, siendo protagonistas de su historia, no dejando que se la cuente otro. Practicar es la clave, ser comprensivos, pacientes, respetuosos y amables con uno mismo, porque volveremos a lo de antes, y tanto, lo que importa es la lealtad hacia nosotros, dónde queremos estar y cómo nos queremos sentir, en paz y bienestar. Pues a por ello, trabajando desde la curiosidad, riendo si no sale como esperabas, soltando de una vez por todas el tedioso control, que nos amarga el día.

Vivamos libres, sin el qué dirán, sin querer encajar, ya es momento de amarnos a nosotros mismos como somos, y mostrarlo al mundo.

El ahora es, sumérgete en él.

Como cada año, nuestras expectativas son bien altas, nos planteamos cambiar ciertos hábitos, comenzar cosas distintas, ya sea algún deporte, tareas del hogar o conocer gente nueva. Una cosa está clara, queremos algo diferente, queremos que este año, todo aquello que nos habíamos propuesto salga, o de sus frutos. Nos pasamos planificando toda la agenda, con lugares por descubrir, con reuniones con amigos, o apuntarnos a alguna aplicación en la que nos sorprenda y encontremos el amor. No nos damos cuenta que todo eso es hacia fuera, y que nos pasamos la vida buscando en el exterior, lo que en verdad está en nosotros. Creemos que al cambiar de costumbres, las cosas serán de otra forma, que si me comporto de determinada manera, dicha persona se fijará en mi, o conseguiré ese trabajo, no digo que esté bien o mal, como me repito mucho, no hay nada bueno, ni malo, todo depende de cómo nos haga sentir, y de dónde nos encontremos en ese momento. Lo que está claro, es que nos hemos de dar cuenta que todo lo que ha sucedido es para decirnos, deja de fingir, deja de ser quien no eres, suelta las máscaras, no imites y se tu mismo. Acéptate tal y como eres, acepta la situación que está aconteciendo en tu vida ahora, y adáptate si quieres permanecer cuerdo, o ligeramente estable mentalmente, evitando ceder a la costumbre de dramatizarlo todo, y que caigas de cabeza en la espiral de autocastigo.

Seamos auténticos, genuinos, dejémonos de tanta tontería y vivamos el momento, la vida como se merece. No hablo de dejarlo todo y recorrer el mundo, que está genial para el que pueda y así lo sienta, hablo de que cada día nos levantemos con confianza, con curiosidad, y con la certeza de que estamos donde tenemos que estar. Que nos escuchemos, que respetemos nuestro sentir, y seamos coherentes con ello. Que soltemos la manía de controlarlo todo, de planificar cada segundo, y nos dejemos llevar por lo que es, por lo que pasa ahora.

Conócete, da el primer paso. Confía.

Se tu mismo, aprende a escucharte, y ve por la senda que te dicte tu alma, tu esencia, tu intuición. No quieras entrar en el molde de los otros, o seguir el sendero marcado por tantos, no importa si estás solo, recuerda que en verdad no lo estás, vas acompañado por un sinfín de seres, de hermanos, de luz, de amor, todo está conectado. La sociedad, la religión, la educación, nos han marcado por dónde sí, y por dónde no, lo que está bien visto, y lo que es pecado, o es rechazado ante los ojos del que juzga. Ya es hora de abandonar toda limitación, sea cual sea, todo aquello que te produzca desequilibrio, desamor o no aprobación desde la comparación, déjalo marchar. Somos perfectos, cada uno es una gota en este infinito océano de amor, por lo tanto se tu, has venido a recordar quién eres, y a dar lo mejor de ti, en lo que quiera que hagas. Seamos nuestra mejor versión, permaneciendo en calma, en nuestro centro, evitando juicios, sin creernos conocedores de la verdad del otro. Cada uno tiene su verdad, y es decisión de cada individuo descubrirla.

Da el primer paso, ve hacia ti, conócete, ten ese placer, descubrirás grandes verdades, y soltarás con todo aquello que no resuena contigo, ya sean hábitos, personas, relaciones, lugares, trabajos, etcétera. Sin apresurarte, sin pensarlo, sólo por vibración, de una u otra forma, continuarás tu camino. Agradeciendo cada paso, cada experiencia, cada compañero, cada aprendizaje, cada relación. Conéctate, siente tu palpitar, escucha tu voz, acepta quién eres, y anda.

Siente cada paso que des como una aventura, con curiosidad y entusiasmo, permaneciendo consciente, sabiendo que en este mundo dual, es normal entrar en bucle mental, que está en tus manos, decidir salir y vivir el ahora. Ámate, acepta todo lo que descubras en ti, tras la aceptación, se encuentra la puerta de la transformación, de todo aquello que te ancle y te haga vibrar bajo, no te asustes, tu llevas las riendas, tu marcas el ritmo.

Es tu elección, despertar o continuar en el sueño

En muchas ocasiones nos sentimos frustrados, abrumados, por lo que acontece a nuestro alrededor. Nos introducimos de lleno en el bucle mental, creyendo cada parte, que la mente nos manifiesta, imbuidos por el drama, la ira, la rabia. Nos dejamos arrastrar y caemos en las redes del ensueño. Haciendo nuestra esa emoción que nos aplasta, que nos hace sentir abatidos o enfurecidos, terminando agotados, desgastando nuestra energía. Hemos de identificar dónde estamos. No es difícil salir del bucle mental o del torbellino emocional, soltemos esa creencia, todo es según cómo lo mires, y cómo actúes ante ello. Es cuestión de tomar la decisión de ser responsables de nuestras vidas, abandonando las creencias y patrones mentales limitantes. Tomando las riendas y querer ver que todo es una manifestación mía, para darme un mensaje, para decirme hacia dónde he de mirar en mi interior, que he de airear y soltar. Somos los artífices de nuestra historia, nadie más que nosotros es el guionista de nuestra vida. No culpes a nadie de tus decisiones, de tu situación o de lo que no quieres ver de ti mismo. Comienza dando el primer paso, observa tus patrones mentales, cómo reaccionas ante las situaciones, si entras en el drama o el victimismo, en culpabilizar, todo desde una mirada sin juicios, sin autocrítica, simplemente se trata de ser consciente, de nuestra forma de reaccionar ante la vida. Una vez que lo hayas descubierto, es decidirte a identificarlos cuando estés en ellos, evitando sentirte agotado, lo que pretendemos es estar en estado de calma, de bienestar. Cuando te des cuenta que estás en un bucle mental o en un torbellino emocional, para, sí para, respira, y trae tu mente a este instante. Utiliza los todos tus sentidos, la vista, el oído, continúa enfocándote en la respiración, de esta forma te centras en el ahora, saliendo del estado de ensueño. Practica, con la practica todo es posible. Hay un mundo de posibilidades, ligero, en el que eres libre, sólo has de confiar en ti y elegir estar despierto.