Apoyar, es prestar tu mano, no pretendas que siga tu camino

En muchas ocasiones, al ayudar a una persona pretendemos que haga lo que le hemos dicho o aconsejado, porque estamos fuera del barullo de su mente y lo vemos desde otra perspectiva. Esto no quiere decir que nos molestemos si la persona toma sus decisiones, y elige postergar, dejar o tomar un desvío o continuar en el mismo camino de antes.

Al aconsejar, arropar, apoyar o ayudar, hemos de desapegarnos del resultado, de la decisión que tome la persona a la que estamos prestando ayuda o consuelo. Es su camino, su decisión, su vida. Nosotros somos espectadores en su teatro, sin papel en esa obra, sólo el que dicha persona nos dé.

Cuando nos sintamos frustrados porque él o ella, no tomen la ruta que le hemos marcado, hemos de ser conscientes de ello y mirar en nosotros, porqué nos afecta tanto, qué pretendemos con ello. Se trata de darnos cuenta que es una parte más del control, que queremos ejercer en nuestras vidas.

Estamos acostumbrados a indicarnos a nosotros mismos con exigencias, expectativas y planes de futuro lo que hemos de hacer. Estructurando toda la senda o el camino, para llegar al lugar que nos hemos propuesto. Y esto lo exteriorizamos a los demás, queriendo controlar sus vidas, con el pretexto «Nosotros lo hemos vivido», «Sé de lo que hablo», etcétera. Hemos de estar atentos a ese patrón, ya que nos indica que estamos en modo control activado.

Cuando estemos apoyando a otra persona, podemos ayudarla desde el amor incondicional, sin esperar nada a cambio, ni tan si quiera que haga lo que espero. Confío en que lo que quiera que decida es para su mayor bien, y le hago saber que yo estaré a su lado elija lo que elija.

El cambio ha de ser en ti. Ya eres libre.

Las situaciones acontecen, si nos afectan, es porque en ellas hay un mensaje para nosotros. Qué quiere decir, que en cada acontecimiento, por mínimo que sea, si me mueve algo, si hay algo en mi interior que se desestabiliza, es porque lleva consigo un aprendizaje para mi. Todo nos conduce a nuestro interior, para darnos cuenta de dónde estamos, en qué estado de consciencia, y aprender a soltar todo aquello que me limita, que me ancla y me haga sentir insatisfecho, incompleto, sin paz mental, enredado en el ensueño de la mente. Las cosas no ocurren sin más, las situaciones se manifiestan para ti. Para que seas consciente, de que tu eres el motor de ese proyector, que muestra esa realidad. Podemos cambiar la forma en que vemos o percibimos lo que acontece, dejando de ver problemas, obstáculos, o altos en el camino, sabiendo que he de mirar hacia mi, para ver qué me quiere decir.

Si cambiamos la forma de mirar las cosas, éstas cambian. Wayne W. Dyer.

Anímate, deja libre al observador que llevas dentro, e identifica tus limitaciones, como creencias o patrones de comportamiento, para que te sea más fácil saber cuándo estás en un bucle, y puedas decidir salir, enfocándote en el presente. Viendo lo que está sucediendo, como una oportunidad de liberarte de todo ello, al elegir amarte de forma incondicional, aceptando cada parte de ti, respetando tus procesos, y quedándote con lo bueno de cada situación.

Ya eres libre, tu mente es la que hace que te creas en una jaula. Salta, ve hacia tu centro, a tu encuentro, y es ahí donde el velo de la ilusión se desvanece, al dejar que tu amor te llene, te nutra, te embriague.

Somos amor, somos UNO

Constantemente nos hablan de amor, lo utilizan en la publicidad, como mercancía, como algo que puedes medir, que puedes manejar o que lo puedes dar a cambio de algo. El amor es mucho más que todo eso. Es lo que somos, es lo que respiramos. La naturaleza es puro amor manifestándose. Y lo sientes cuando la observas. El amor se contagia, se expande. No se agota por mucho que lo irradies. Estoy hablando del amor incondicional, del que sientes al ver a tu hijo, sin juicios, apegos, ni expectativas. El que sientes al ver un amanecer, el vuelo de un pájaro o la risa de los niños. No hablo del amor romántico, ese que nos han vendido como el auténtico amor. Todo eso es una proyección de la mente. Hablo del sentir, vibrar y ser infinito. Lo que ya eres, ya somos y aún nos cuesta creer. Esa chispa de luz que se encuentra en cada uno de nosotros, la magia que envuelve todo, el amor que somos, es lo que nos convierte en UNO.