El cambio ha de ser en ti. Ya eres libre.

Las situaciones acontecen, si nos afectan, es porque en ellas hay un mensaje para nosotros. Qué quiere decir, que en cada acontecimiento, por mínimo que sea, si me mueve algo, si hay algo en mi interior que se desestabiliza, es porque lleva consigo un aprendizaje para mi. Todo nos conduce a nuestro interior, para darnos cuenta de dónde estamos, en qué estado de consciencia, y aprender a soltar todo aquello que me limita, que me ancla y me haga sentir insatisfecho, incompleto, sin paz mental, enredado en el ensueño de la mente. Las cosas no ocurren sin más, las situaciones se manifiestan para ti. Para que seas consciente, de que tu eres el motor de ese proyector, que muestra esa realidad. Podemos cambiar la forma en que vemos o percibimos lo que acontece, dejando de ver problemas, obstáculos, o altos en el camino, sabiendo que he de mirar hacia mi, para ver qué me quiere decir.

Si cambiamos la forma de mirar las cosas, éstas cambian. Wayne W. Dyer.

Anímate, deja libre al observador que llevas dentro, e identifica tus limitaciones, como creencias o patrones de comportamiento, para que te sea más fácil saber cuándo estás en un bucle, y puedas decidir salir, enfocándote en el presente. Viendo lo que está sucediendo, como una oportunidad de liberarte de todo ello, al elegir amarte de forma incondicional, aceptando cada parte de ti, respetando tus procesos, y quedándote con lo bueno de cada situación.

Ya eres libre, tu mente es la que hace que te creas en una jaula. Salta, ve hacia tu centro, a tu encuentro, y es ahí donde el velo de la ilusión se desvanece, al dejar que tu amor te llene, te nutra, te embriague.

Conéctate, y no habrán más preguntas

Andamos perdidos, confusos, tras algo que creemos que nos llenará de vida, de alegría, algo que nos complete. Nos aferramos a que lo mejor está por llegar, ponemos nuestra atención en aquello anhelado, vislumbrando un mundo mejor, una vida de comodidades, sin espacios oscuros, sin sombras, sin caídas. Qué sería de nosotros sin nuestras sombras, creéis en verdad que estaríamos aquí sin ellas. Sin oscuridad, no se aprecia la luz, van de la mano, como el masculino y el femenino, su fusión conlleva al equilibrio. Es parte de la experiencia, convivir con nuestras luces y nuestras sombras, integrarlas, entenderlas, aprender a conectar con ellas, y descubrir que es posible permanecer consciente, aceptándonos plenamente, sin máscaras, sin filtros, para ser nosotros mismos, nuestra mejor versión, con sombras, con caídas, con heridas, todo forma parte de la vida. En los sabores encontramos dulce, salado, picante, agrio, y todos son fundamentales para deleitarnos, para disfrutar del placer de la comida. Vive este instante, se que es una frase de moda, hecha, y está muy usada, es totalmente cierta. Si nos enfocamos en el ahora, aceptando lo que acontece, viéndolo tal y como es, sin adornos, ni florituras, dejaremos de esperar que las cosas cambien, porque veremos que quien ha de ver, con otra mirada, somos nosotros. Recuerda que manifestamos nuestra realidad, nuestros pensamientos, creencias, e incluso las palabras que decimos, se manifiestan día, tras día. Párate por un momento y observa, se consciente de lo que piensas, de tus patrones, y quédate inmóvil, observando lo que sucede tras de sí. Te asombras al comprobar, que todo cuanto piensas, de un momento a otro, ocurre ante ti. Si no te percatas, es porque no has llegado a identificar tus creencias, o patrones mentales. Nuestros miedos se nos presentan ante nosotros, y no para que les hagamos frente, y luchemos con ellos, echándolos de nuestras vidas, si no más bien, para entendamos qué nos quieren decir, y el porqué de su presencia. Deja de luchar, es una forma de derrochar y gastar energía, mira las cosas como son, que hay un mensaje en cada una de ellas, ese mensaje te conduce a ti, sin más preámbulos, a tu interior, para que te conozcas, aceptes, respetes, e integres las experiencias, transmutándolas en sabiduría y amor. Muchos se enfocan en recordar quiénes son, de dónde vienen, perfecto si a ti eso te proporciona bienestar, si no es el caso, céntrate en saborear el día, sea como sea, aceptarlo, darle la vuelta a la forma de verlo, sacar lo bueno de lo acontecido, y enfocarte en estar en calma. Conectar con tu centro, con tu amor, con lo divino que habita en ti, y tras esa puerta, conectarás con Todo. Ya no será tan importante el dónde, el cómo, o el porqué, sólo el ahora. Tu y este momento, entregándote a él, viviéndolo plenamente. Ya no será crucial cómo te sientas, si estás triste, irascible, o alegre, las emociones no se adueñarán de ti, simplemente circulan, sin hacer escalas, y mientras esto sucede, tu permaneces en calma, porque has entendido su funcionamiento, has entendido cómo vivir con ellas, sin que te afecten, sabiendo que ellas no eres tu. Tu y la existencia, eres completo, eterno, todo lo que vives, es la experiencia de estar Aquí.

En verdad no hay un plan, en cada paso manifiestas tu realidad

Contempla tu vida, observa todo lo que hay en ella. Familia, amigos, tu hogar, tu entorno, el ambiente. Todo refleja algo de ti. Si eres cuidadoso, y prestas atención, puedes identificar cada señal, cada guiño que te hace el universo, que te haces tu mismo, para que sigas las pistas, si así lo deseas. Ellas van a conducirte hacia ti, por un camino que sólo tu podrás andar, identificando y resolviendo cada acertijo, cada rompecabezas. Todo está bien estudiado, es un plan hecho a la perfección, para que resuelvas el puzle de ti mismo. Para que entiendas tus patrones de comportamiento, que conozcas tus creencias, tus miedos, tus dudas, aquello a lo que tanto te aferras, a lo que crees depender, que te des cuenta de los límites autoimpuestos, de las necesidades que crees que posees, en definitiva, para que conozcas el funcionamiento de tu mente, para que veas detrás del telón, los entresijos del teatro, y descubras que eres un soñador, que se cree despierto. Cuando estamos en el sueño, creemos que lo que sucede es un plan de la vida, nos metemos en el personaje y hacemos de lo sucedido un drama, un espectáculo, cuando en realidad todo forma parte de un papel, y nosotros somos los que decidimos dejar de actuar, o continuar con la función. En ese momento en el que eliges permanecer despierto, es a lo que se llama estar consciente. Consciente de lo que acontece, sabiendo que todo indica algo sobre mi, que manifiesto todo aquello que está oculto, a la sombra, dándose paso a la superficie, para ser expuesto, conocido, y que simplemente lo veamos, lo reconozcamos. De esta forma, al salir a la luz, aceptando lo que se hace visible, podemos llegar al siguiente paso, el paso del cambio, de la transformación. Abandonando las viejas creencias, patrones limitantes, y todo aquello que nos haga sentir anclados y prisioneros, para llegar a ver que en verdad somos libres.

Observa este instante, confía

Todo lo que sucede a lo largo del día, está cargado de mensajes para nosotros. Si llegamos a ver las posibilidades de percibir las cosas de esta forma, nos liberamos de la pesada carga de la expectativa, de la espera y los anhelos. Todo ello forma parte de nuestra mente, que vislumbra posibles futuros, aferrándose al que considera el ideal, para aquella fantasía que nos hemos creado. Estamos viajando en el tiempo, llevando la mente hacia el futuro, creando distintos escenarios, adelantándonos a las situaciones, para tener controlada las posibles respuestas, los distintos caminos que se crean. De esta forma vivimos con ansiedad por lo que pueda pasar, por lo que no hemos tenido en cuenta, generando un estado de inquietud y desconfianza en la vida, en el proceso que vivimos. Dejemos de cargar con el peso del control, dejemos que la vida nos sorprenda. Abriéndonos a observar lo que acontece, sin juicios, sin críticas. Cuando soltamos la necesidad de controlarlo todo, dejamos de esperar y crear situaciones, circunstancias idílicas, basadas en fantasías, basadas en creencias limitantes. Simplemente vivimos, danzamos con lo que acontece, observando qué quiere decirme, qué mensaje hay para mi en lo que sucede. Y disfruto, siento, observo, vivo, lo que está sucediendo en este preciso instante. No divago, no me distraigo, me centro en este momento.