Nuevo comienzo ¡Allá voy!

Podemos empezar una y otra vez. Hemos de liberarnos de la creencia de «Es demasiado tarde», «Ya no puedo», «No valgo», «No soy suficiente». La vida está llena de oportunidades, de posibilidades y probabilidades, de causa y efecto, de consecuencias, de caminos, desvíos, en definitiva, de elecciones.

Nuestras decisiones son las que marcan hacia dónde, son las que nos permiten vivir o perecer en vida. Permitamos que la vida sea, que nos atraviese, que nos haga florecer, que nos mueva, que nos haga temblar, de eso se trata, de sentir, de estar VIVOS.

Podemos comenzar de nuevo, donde sea, como sea, como queramos, depende de nosotros, depende de ti, dejar que los miedos nos dominen, nos consuman o saltar , sin más, SALTAR y volver a empezar.

Recuerda que no será de cero, comienzas con tus experiencias, con tu sabiduría, con tus años, sí, con tu edad, a esta edad puedes, lo mereces, los límites están en nuestra mente. Hazle saber, a la mente, que estás dispuesto, que vas a VOLAR, QUE CREES EN TI.

El camino lo tomamos al instante o ya está marcado?

Hay una serie en Netflix, que está muy interesante, no comparto el título porque no pretendo hacer spoiler. Uno de sus temas, nos refleja que lo que nos sucede en determinados momentos, tiene que ver con lo que les ocurrió a nuestros ancestros. Que nuestra enfermedad está relacionada con lo que ellos vivieron o eligieron.

Sabemos que existen múltiples terapias para procurarnos la consciencia, acerca de nosotros mismos, trabajar en ello y poder recuperar nuestro balance, nuestra salud. Una de estas herramientas son las «Constelaciones familiares», «El Transgeneracional», «La Biodescodificación», etcétera.

Comparto esta reflexión con la intención de hacer que se pregunten, que reflexionen y mediten sobre esto. Cada terapia antes mencionada, trabaja con nuestro pasado, el pasado de nuestro árbol familiar, por ejemplo en la serie, resuelven ciertas situaciones, averiguando lo sucedido antaño. Hace que me pregunte, si en verdad tiene toda la responsabilidad de nuestro presente.

Desde mi punto de vista, que con ello no quiero decir que no esté de acuerdo con dichas terapias, sólo me hace preguntar o reflexionar acerca de ello, si lo que está sucediendo ahora, no tiene que ver conmigo, yo no lo manifiesto, no tengo el manejo de mi realidad, de mis decisiones o de mi vida, entonces vivimos creyendo que somos nosotros quienes decidimos y en verdad el camino ya está marcado.

En mi humilde opinión, no podemos atribuir toda la responsabilidad de lo que nos sucede en este momento, a lo acontecido hace años a nuestros ancestros. Dónde está nuestra responsabilidad entonces. Cada uno de nosotros es responsable de su equilibrio, salud o bienestar. No digo que lo sucedido en nuestro árbol genealógico, no tenga alguna influencia en nosotros, lo que hemos de ser conscientes que no todo es causa de ello.

Que nosotros somos los que elegimos, los que actuamos, reaccionamos, pensamos y por consiguiente, manifestamos nuestra realidad.

La honestidad nos hará libres

Sé honesto contigo, no podemos avanzar si continuamos cargando con peso en nuestra mochila. Si te apetece incluso puedes elegir no llevar ninguna. Claro está que es un trabajo para desarrollar diariamente, decidiendo estar presente, consciente de cada paso, elección y pensamiento, para no dejarnos seducir por la mente y volvamos a caer en su juego, entrando en el incesante bucle mental de las limitaciones autoimpuestas.

Elige observarte, sin juzgar aquello que aparezca, sólo sé un espectador de lo que veas. Conoce cada escondrijo de tu mente, para identificar aquel patrón que ya no sientas beneficioso en tu momento presente. De este modo cuando la mente se ponga en modo automático, puedas darte cuenta, tomar las riendas y dejar de actuar de esa forma que te desgasta.

Seamos conscientes de nuestros hábitos o tendencias tóxicas, que nos hieren y limitan. Decidamos responsabilizarnos de nuestro autocuidado. Trabajando en nuestros patrones, dando el paso cada día hacia la libertad. Sintiéndonos protagonistas de nuestra historia, escogiendo permanecer presentes.

Momento de trascender

Atravesamos una época de cambios, desenredos, trascendencia y evolución. Llevamos un tiempo de esta forma, revueltos, sin filtro y soltando, aunque con cierta resistencia, todas las creencias que nos desequilibran.

La vida, el universo, nos ha ido mostrando, a través de lo vivido, lo que hemos de desechar, abandonar, limpiar o despedirnos, porque ya no nos es útil. Con profunda gratitud hacia estos patrones de supervivencia, que nos han conducido a este momento.

Ahora, en este instante, conscientes de quiénes somos, de lo que queremos y ya no en nuestras vidas, eligiendo la paz, la claridad y vivir despiertos, llega el momento de dar el siguiente paso y transcender dichos comportamientos, creencias, conductas que nos anclan o limitan, en una densidad que ya nos resulta incómoda.

Llega la hora de ser conscientes de nuestras elecciones, de andar a cada paso presentes, saboreando la vida, responsabilizándonos de nuestro sentir, abrazando nuestras emociones. Siendo un espectador consciente que transita el camino de la vida con plena confianza en el universo y en sí mismo.

Eres tú quien te salva.

Bloqueamos nuestra vida por determinados acontecimientos, esperanzas o expectativas de un futuro, de un posible, y sin darnos cuenta nos quedamos a la espera de que suceda algo que lo cambie todo. Estamos constantemente esperando que ocurra algo mágico o milagroso que mejore o transforme aquello que nos limita. Ponemos el foco fuera, creyendo que al tener o suceder ciertas cosas vamos a llenarnos de una inmensa felicidad imperecedera.

Ya es momento de darnos cuenta que nada externo nos brinda la felicidad o llena el vacío que sentimos en nuestro interior. Somo nosotros mismos quienes decidimos hacer un alto, un parón o un cambio de rumbo y elegir dejar de utilizar los patrones que nos han llevado a esta situación. Entender que cada uno de nosotros es el responsable de su paz, bienestar o dicha. Sabiendo que no depende de los acontecimientos del exterior, sino más bien, de los movimientos o reajustes que realizamos en nosotros mismos.

Desde el momento que decidimos estar conscientes, respetando nuestro sentir y permitiéndonos mostrarnos tal y como somos, abrazando cada aspecto de nuestra personalidad, de nuestro ego, sabiendo que no nos define, sólo nos brinda la posibilidad de vivir en esta realidad, comenzamos a vivir, a relacionarnos con nosotros mismos de otra manera.

Este paso se llama libertad, el de permitirnos manifestar nuestra verdad, sea cual sea, sin juicios, críticas o reproches. Animándonos a dejar atrás todo aquello que nos desgasta o nos resta paz. Siendo auténticos, brillando, sea cual sea nuestra luz, color o procedencia. Todos somos especiales, únicos, mágicos y bendecidos. Sólo es cuestión de creer, creer en nosotros mismos.

De máscaras va la cosa.

Qué curiosas son las cosas del universo, nos encontramos pasando una época de autodescubrimiento, en la cual nos estamos desquitando de viejas costumbres, patrones y creencias. Ello conlleva dejar las máscaras a un lado y ser nosotros auténticos. Y en este momento hemos de utilizar mascarillas para estar en la calle, si estás solo o con las personas de convivencia, no es necesario. Interesante no creen. Estos son los sutiles toques de humor del universo.

Estos días lo estaba pensando, qué casualidad, o causalidad. Nunca sé con certeza qué va antes, si la gallina o el huevo. Lo único que hemos de tener claro es que todo está sucediendo para nosotros. Para simplificar nuestras vidas, siendo conscientes de estar presentes mientras hacemos cualquier tarea, mientras compartimos con nuestros seres queridos o estamos a solas, estar justo donde estamos. Sin volar o dejarnos llevar por las agotadoras espirales mentales.

Está de moda el estar presente o ser consciente, el estar aquí y ahora, y es totalmente cierto. Por experiencia o práctica, les digo que no es lo mismo, la comida, sin ir más lejos, no sabe igual, sabe mucho mejor. Dejémonos de chorradas que ya estamos mayores para tonterías, oye el que tontee y esté en bienestar perfecto, el que no, que se ponga manos a la obra, y trabaje en ello. Consiste en comprometerse con uno mismo, no es tan complicado. Es elegir diariamente estar contigo, saboreando cada instante, parece un anuncio publicitario, les digo que es de lo más efectivo. Hagan la prueba, como buenos aventureros tomen esa ruta y experimenten.

Cada día estar presentes, despiertos, conscientes, observando dónde están, qué están haciendo, siendo protagonistas de su historia, no dejando que se la cuente otro. Practicar es la clave, ser comprensivos, pacientes, respetuosos y amables con uno mismo, porque volveremos a lo de antes, y tanto, lo que importa es la lealtad hacia nosotros, dónde queremos estar y cómo nos queremos sentir, en paz y bienestar. Pues a por ello, trabajando desde la curiosidad, riendo si no sale como esperabas, soltando de una vez por todas el tedioso control, que nos amarga el día.

Vivamos libres, sin el qué dirán, sin querer encajar, ya es momento de amarnos a nosotros mismos como somos, y mostrarlo al mundo.