Llegó el momento de cuestionar nuestros actos

Cuando hay caos a nuestro alrededor, hemos de cuestionarnos qué hay en mí que ha ocasionado esto. Hacer un balance de nuestra vida, de nuestros actos, palabras y formas de pensamiento. Nuestros juicios, críticas hacia el otro y hacia nosotros mismos, nuestra forma de ver el mundo y la vida.

Si estoy constantemente buscando un culpable fuera, si el conflicto es conmigo mismo, si en mi día a día interactúo con desprecio, impaciencia, faltas de respeto, soberbia, ego, prepotencia, creyéndome el conocedor de todas las respuestas.

He de ser honesto, revisar mis acciones e identificar qué puedo transformar, mejorar, cambiar, soltar, desechar o dejar ir, que me genera malestar, desamor, conflicto o incomprensión.

Hemos de ser conscientes de nuestras vidas, dejar de mirar o analizar la vida del vecino, juzgando cada paso y ser íntegros, francos o sinceros con nosotros mismos. Dejar querer ver un cambio en el mundo, en el de al lado, si yo sigo siendo un inconsciente, ignorando mi situación.

Si quieres que haya una mejora, comienza contigo. Emprende el camino, da el primer paso, actúa. Observa qué hay en ti que te genera desbalance, qué aspectos de ti mismo puedes transformar para evitar desgastar tu energía y sentirte pleno.

Practica el amor, contigo, con las personas de alrededor y con el entorno. La compasión, la paciencia, el respeto, la empatía, la amabilidad, la bondad, la escucha, el arropo, apoyo o ayuda. Podemos hacer nuestra vida, nuestro entorno, nuestro mundo mejor, depende de cada uno, que haga su parte en su espacio. Comencemos, creemos un ambiente de respeto, amor y equidad. Inicia el cambio en ti, contigo.

Atiende a la llamada, toma la responsabilidad de tu vida

En este momento necesitamos de nuestra atención, enfoque y determinación para centrarnos en nosotros mismos. Atender nuestro sentir, a nuestras sensaciones y observar cómo estamos, si nos mueve una situación, una emoción o una persona. Se requiere estar presentes, para ser conscientes y tomar responsabilidad de cada uno.

Al coger las riendas de nuestra vida, tomando la responsabilidad de nuestro bienestar, salud, estado emocional y reacciones, podemos ser capaces de elegir una vida en paz, trabajando en ello. Es una elección diaria, que requiere de un compromiso con uno mismo. Atendiendo nuestra demanda de atención, mimos, cuidados, escucha y demás, todo aquello que esperamos siempre de otra persona, es dárnoslo a nosotros mismos. Ser nuestros amantes, compañeros, apoyo y aliento, para crear una conexión sana y equilibrada con nosotros y con las personas de nuestro entrono. De esta forma evitamos generar relaciones de codependencia.

Cuando ponemos en las manos de otra persona nuestra felicidad, es un acto de desesperación, para que otra persona se ocupe de mis necesidades, heridas y bienestar. Esto es una falta de amor hacia nosotros mismos, de respeto hacia nosotros y el otro. Hemos de crear una relación armoniosa con nosotros, porque desde ahí podremos entablar relaciones sanas con los demás. Sin el juicio, la crítica, la espera, la ilusión, las expectativas, que tanto nos frustran, y encargarnos de nuestra vida.

Vernos seres, personas completas, sin necesidad de que venga nadie a ponerme un parche o una tirita. Podremos establecer relaciones auténticas, permitiendo que cada uno se encargue de su bienestar y compartir ese estado con el otro. Siendo auténticos, empoderados, conscientes de nuestro potencial, de nuestras necesidades y entendiendo que cada uno se nutre, se sana y se ilumina.