El cambio ha de ser en ti. Ya eres libre.

Las situaciones acontecen, si nos afectan, es porque en ellas hay un mensaje para nosotros. Qué quiere decir, que en cada acontecimiento, por mínimo que sea, si me mueve algo, si hay algo en mi interior que se desestabiliza, es porque lleva consigo un aprendizaje para mi. Todo nos conduce a nuestro interior, para darnos cuenta de dónde estamos, en qué estado de consciencia, y aprender a soltar todo aquello que me limita, que me ancla y me haga sentir insatisfecho, incompleto, sin paz mental, enredado en el ensueño de la mente. Las cosas no ocurren sin más, las situaciones se manifiestan para ti. Para que seas consciente, de que tu eres el motor de ese proyector, que muestra esa realidad. Podemos cambiar la forma en que vemos o percibimos lo que acontece, dejando de ver problemas, obstáculos, o altos en el camino, sabiendo que he de mirar hacia mi, para ver qué me quiere decir.

Si cambiamos la forma de mirar las cosas, éstas cambian. Wayne W. Dyer.

Anímate, deja libre al observador que llevas dentro, e identifica tus limitaciones, como creencias o patrones de comportamiento, para que te sea más fácil saber cuándo estás en un bucle, y puedas decidir salir, enfocándote en el presente. Viendo lo que está sucediendo, como una oportunidad de liberarte de todo ello, al elegir amarte de forma incondicional, aceptando cada parte de ti, respetando tus procesos, y quedándote con lo bueno de cada situación.

Ya eres libre, tu mente es la que hace que te creas en una jaula. Salta, ve hacia tu centro, a tu encuentro, y es ahí donde el velo de la ilusión se desvanece, al dejar que tu amor te llene, te nutra, te embriague.

Aceptar es la clave

Acepta lo que estés sintiendo, nuestras emociones son cíclicas, cambian de un momento a otro, transitan por nosotros, y se trata de permanecer en calma, mientras ellas circulan. Si nos enfocamos en alguna en concreto, ésta crece, se agudiza y nos desgastamos, nos sentimos caer y perdidos. No me refiero a estar alegres todo el tiempo, me refiero a que si sientes tristeza en ti, que la aceptes, que te abraces, y que permanezcas en tu centro, sin entrar en el bucle emocional, creyéndote parte de esa tristeza, dramatizando la situación. Hemos de ver que se trata de un proceso emocional, de un bucle, verlo desde la distancia, sin hacernos partícipes, y víctimas de lo que acontece. Y si entramos en el bucle, y nos sumergimos en él, no pasa nada, repito, no pasa nada, se trata de verlo, de ser conscientes de dónde me encuentro, y ver que no es real, que las emociones no soy yo, sólo circulan por mi, son viajeras. Es verlas como viejas conocidas, las cuales identifico, sabiendo cómo me hacen sentir, eligiendo verlo desde la consciencia, responsabilizándome de mi proceso, sin culpabilizar al exterior. No importa qué emoción transite por ti, abrázala, se consciente de que está, y decide permanecer en calma, triste, irascible, apático, permanece en ti, ámate. No es necesario ir en busca del porqué, retrocediendo en el tiempo, para hallar un motivo, quien lo haga y le produzca bienestar, perfecto, si no, se trata de ver cómo me siento ahora, aceptarlo, sabiendo que es transitorio, que forma parte de un proceso, y si lo veo desde el amor hacia mi, y hacia mi entorno, puedo vivirlo conscientemente, y el paso de las emociones, no me resulta agotador, mirándolo como una oportunidad, no como un obstáculo. Acepta lo que es ahora, lo que vibra en ti, tus procesos, el de los otros, y acógelos desde el amor.