Es hora de abandonar la crítica y respetar. Permanece en calma.

Desiste, deja que querer encajar, y se tu mismo. Cuando alguna situación o circunstancia no te cuadre, no quieras hacer como si nada, y seguir el patrón o la estela de los demás, haz lo que sientas que está bien para ti, sin transgredir los límites de los otros. Hemos de ser considerados con las personas de nuestro entorno, respetando su forma de pensar, actuar, y reaccionar, acepta quiénes son, y acepta quién eres tu. Sin importar que sean distintos, que piensen de formas dispares, porque lo realmente importante es el respeto. Respetemos, al igual que nos respetamos a nosotros mismos. Comencemos por nosotros, respeta tu sentir, tus gustos, tu forma de ser, lo que te dicta tu corazón, tu intuición, y se coherente con ello. Ámate plenamente, siendo consciente de tus luces y sombras, que detallan tu personalidad, y que no hay ni bueno, ni malo, sólo características que nos definen, que no hacen alusión a nuestra esencia, que es el amor y la luz ilimitados que somos, que nos habita.

Abandona la crítica, el juicio y libérate, deja de creer que hay una medida, un patrón, en el que hemos de encajar, ajustarnos, para ser iguales, y caber todos en la misma figura. Desecha esa idea de comparación, y mira la realidad tal y como es, todos somos únicos e inigualables, cada uno destaca en algo que le hace vibrar alto, lo que nos une y en lo que somos iguales, es el amor y la luz que nos habita, que nos conecta con Todo, con lo divino.

En estos momentos de confusión, movimiento, cambio y desajuste, es normal que te sientas, en ocasiones, perdido, recuerda volver a ti, a tu centro. Evitando la crítica, juicio, o queja, hacia ti y los otros, y toda energía que te baje la vibración, es momento de ser uno mismo, plenamente, permaneciendo en el ahora, en el amor, siendo faro para los que no se han encontrado.

Vibra alto, permanece en calma. Cuídate de la toxicidad.

Estamos viviendo una época de confusión, miedo, incertidumbre, en la que nos encontramos constantemente en proceso de adaptación, de cambio, de movimiento. Muchas veces nos hallamos en medio de ideas, costumbres, creencias, y actitudes de los otros, que por un motivo u otro, nos afectan, o nos influyen. Hacen de espejo de nuestros miedos, temores y dudas, las que habíamos aprendido a manejar, y en este momento vuelven a resurgir, sólo para que los veamos y seamos conscientes, evitando el conflicto con nosotros mismos.

Nos encontramos rodeados de información, de noticias alarmantes, de conspiraciones, de pánico, de ignorancia, y un largo número de circunstancias que nos hacen sentir perdidos, en desequilibrio. Perdemos el rumbo de nuestro centro, entrando en el bucle mental del miedo, del temor, y de la sensación de desconfianza. Deshazte de la sensación de estar perdido, vuelve a tu centro, respira, entra en la calma, permanece en ella. Recuerda que nosotros somos quienes permitimos que nos desestabilicen. Recupera tu equilibrio, la confianza en el proceso, en ti, en la divinidad que te habita. Todo está sucediendo por y para algo, en cada uno de nosotros y a nivel mundial. Es el gran despertar, y si te resistes, la sacudida será mayor. No pasa nada, simplemente respétate, ámate, arrópate, acoge ese miedo que hay en ti, hazlo visible, abrázalo, y deja que sane, sin enfocarte en él, sin que te lleve de la mano, tu llevas las riendas. Tu decides qué actitud tomar ante esta situación, se un faro de luz, que los otros al verte recuerden cómo llegar a ellos mismos. Mantén la mente en el ahora, sabes cómo hacerlo, enfócate en la respiración, en los sentidos, permanece presente, en calma. Si entras en bucles, puedes decidir salir, desde el amor hacia ti y hacia los de tu entorno.

Mantente alejado de la toxicidad, de noticias, de bandos, de conspiraciones, céntrate en ti, en este instante, en tu bienestar. En vibrar alto, cuando estamos en equilibrio, en paz mental, nuestro sistema inmune se encuentra equilibrado y sano. Al igual que cuidas de tu hogar, de su limpieza, de tu higiene corporal, ten en cuenta la higiene mental, y energética de tu entorno.

Se coherente, íntegro, honesto, y considerado con los otros. Respeta sus procesos, sus opiniones, sus actitudes, y permanece en tu centro, en la calma, en el ahora, en el amor.

El cambio ha de ser en ti. Ya eres libre.

Las situaciones acontecen, si nos afectan, es porque en ellas hay un mensaje para nosotros. Qué quiere decir, que en cada acontecimiento, por mínimo que sea, si me mueve algo, si hay algo en mi interior que se desestabiliza, es porque lleva consigo un aprendizaje para mi. Todo nos conduce a nuestro interior, para darnos cuenta de dónde estamos, en qué estado de consciencia, y aprender a soltar todo aquello que me limita, que me ancla y me haga sentir insatisfecho, incompleto, sin paz mental, enredado en el ensueño de la mente. Las cosas no ocurren sin más, las situaciones se manifiestan para ti. Para que seas consciente, de que tu eres el motor de ese proyector, que muestra esa realidad. Podemos cambiar la forma en que vemos o percibimos lo que acontece, dejando de ver problemas, obstáculos, o altos en el camino, sabiendo que he de mirar hacia mi, para ver qué me quiere decir.

Si cambiamos la forma de mirar las cosas, éstas cambian. Wayne W. Dyer.

Anímate, deja libre al observador que llevas dentro, e identifica tus limitaciones, como creencias o patrones de comportamiento, para que te sea más fácil saber cuándo estás en un bucle, y puedas decidir salir, enfocándote en el presente. Viendo lo que está sucediendo, como una oportunidad de liberarte de todo ello, al elegir amarte de forma incondicional, aceptando cada parte de ti, respetando tus procesos, y quedándote con lo bueno de cada situación.

Ya eres libre, tu mente es la que hace que te creas en una jaula. Salta, ve hacia tu centro, a tu encuentro, y es ahí donde el velo de la ilusión se desvanece, al dejar que tu amor te llene, te nutra, te embriague.

Como vivas tu día, depende sólo de ti

Enfócate en este instante, haz de él algo maravilloso, depende ti. La actitud con la que miras la vida, con la que decides emprender el día, va a hacer que te sientas bien contigo mismo, o frustrado, qué eliges. Prefieres pasarte la jornada agobiado, molesto con los de tu entorno, porque no han entendido tu postura, porque nadie te entiende, porque siempre pasa lo mismo, tu te desvives y los demás pasan, … y un largo número de expresiones que nos decimos, que hacen que nuestra vibración baje, por consiguiente baja nuestra energía, y estamos viendo y viviendo el ahora en un bucle de desesperanza y apatía. Da la vuelta a las cosas, decídete por aceptar quien eres, eso es lo primordial, acepta tus virtudes y tus defectos, todos ellos te componen, acepta de una vez ese manantial de luz y amor que hay en ti, sumérgete en él y regocíjate de ti. Decide mirar lo que acontece desde el lado más ligero, sin cargas, sin culpables, sabiendo que lo que veo, es un mensaje para mi, acerca de mis sombras, de las partes que no he querido mirar y he decidido ocultar por largo tiempo. Tómate las cosas con otro semblante, no como una amenaza, como un castigo, o como que has hecho algo mal, y esto es lo que te mereces, no hay enemigos fuera, recuerda que es tu mente quien te muestra lo que estás viendo, y tu decides creer que es real. Cuando te vengan esas frases, esos patrones de comportamiento, esas creencias, respira, céntrate en ti, en este momento, y elige verlo desde el amor, sin miedo, sin enemigos. Por lo tanto, puedes darle la vuelta, todo es una oportunidad de volver a ti, para que resurja tu magia, para que creas en ti, que puedes hacerlo, aceptando quién eres, dónde te encuentras, y aceptando a las personas de tu entorno, sus opiniones, que vean el mundo a su manera, y les respetes, al igual que te respetas a ti. En este estado no hay enemigos, no te sentirás amenazado, porque verás cooperantes, no competidores. Lo mejor que puedes hacer es amarte, aceptando tus luces y tus sombras, permaneciendo en el ahora, sin expectativas, de esta forma vives libre, cree que ya lo eres, sólo has de dar un paso hacia ti.

Actúa con el ejemplo

En el día a día, nos cruzamos con todo tipo de personas. Cada una de ellas, está viviendo su proceso. Seamos respetuosos con los procesos, transiciones y creencias que los demás procesen. Está en nosotros el poder convivir con nuestro entorno, comenzando por uno mismo. Cuando llegamos al momento de respeto, comprensión y aceptación de nosotros mismos, de nuestras tormentas emocionales, tomando responsabilidad de nuestro sentir, podemos alcanzar la capacidad de aceptación del que se encuentra a nuestro lado. No te creas su salvador, ni su juez, nosotros mismos somos los que nos salvamos. Los demás pueden acompañarnos en el proceso, de forma cariñosa y con respeto. Ve a tu centro, a tu luz, deja que esta se expanda iluminando tu camino. De esta forma muestras al que está a tu lado cómo puede encontrarse, lo único que podemos hacer es actuar con el ejemplo.

La travesía de cada día

Todos estamos navegando por un mar de dudas, de incertidumbre, nos hace desconfiar del proceso que estamos viviendo. Cada día nos encontramos con nuevos retos, adversidades que nos hacen elegir de qué forma queremos verlas, queremos gestionarlas. Sumergirnos en la queja y en la agonía, sin ver salida, estar una y otra vez alegando que eres una víctima o decidir emerger, nadar, flotar o subirnos en alguna embarcación, con la intención de ver que no soy una víctima de lo que acontece, decido cómo vivir y cómo reaccionar ante ello. Sin castigarme por determinados momentos haber elegido transitar en aguas profundas. Desde el respeto y la comprensión, me veo como un navegante, que en momentos flaquea al golpearle las olas, entrando en estado de pánico e inseguridad, y en otros como un marinero experto, con plena certeza de que llegaremos seguros a buen puerto.

Es hora de abandonar el papel de salvador

Nos pasamos gran parte de nuestra vida queriendo encajar, agradar y ser aceptados, con todo esto súmale que en nuestro foro interno existe la creencia, de que podemos cambiar al otro y ayudarle. Muchas veces cargando con sus historias, para hacerle el camino más fácil, diciendo «El pobre», como si fuera menos que nosotros, viéndolo desde una perspectiva de superioridad. Todo ello a expensas de nuestras necesidades y sobrepasando nuestros límites. Sin querer ver que esta no es la solución, que no se trata de llevar la carga del otro, o hacerle cambiar de forma de ver el mundo o la vida, como si estuviera en lo erróneo y yo en lo correcto. No hay errores, ni cosas correctas, todo forma parte del TODO, y es para nuestro aprendizaje. Para despojarnos de ideas, creencias y patrones de comportamiento limitantes. Respetando el proceso que cada uno vive, comenzando por el nuestro y seguido del de los demás. Llegando a entender e integrar, que nada ni nadie es más que el otro, todos estamos en el camino del autoconocimiento y aceptación. Viviendo desde lo que consideramos favorable para nosotros, y esto requiere nuestro respeto. Comencemos por aceptarnos a nosotros mismos, tal y como somos, maravillosos seres de luz, llenos de un amor infinito, cuya composición está en cada uno de los seres de este planeta. Este amor es lo que nos une y nos hace ser un TODO. Comencemos por amarnos, y respetar que cada uno viva y lleve su vida a su manera, desde su perspectiva. Sin creernos salvadores, ni víctimas, ni verdugos.