El ritmo lo marcas tu, vive cada instante permaneciendo presente.

Cada uno de nosotros puede vivir como le apetezca, no es necesario llegar alto, veloz, o demostrar ser el mejor en algo. Hemos de darnos cuenta, que si tenemos la necesidad de destacar, es otro patrón mental, otra creencia que nos limita, que hemos de soltar. Si vivimos en un constante juicio, comparándonos, compitiendo, no estamos en el ahora, en amor, sino en la fantasía de la mente, donde nos percibimos como enemigos o rivales, con la necesidad de ser vistos. La única persona que ha de darse cuenta de quién eres, eres tu mismo, tu te alientas, te animas, te transformas, sólo se trata de creer en ti. Mirar lo que acontece y a ti mismo, desde el amor, la comprensión, dejando la crítica, aceptando tus luces y sombras, sabiendo que cada circunstancia te conduce a tu verdad, a conocerte en profundidad, a soltar o abandonar las viejas creencias, llenando cada vacío que crees en ti, con el amor que eres. Respeta cada emoción que transite por ti, no te sientas en desequilibrio por estar triste o apático, recuerda que las emociones son, eres tu quien permite que te condicionen. Es decir, si hoy te sientes revuelto sin motivo, movido, sin identificar con exactitud la emoción, no pasa nada, respétalo, respeta tu sentir, aceptando que las emociones fluctúan, que ellas no eres tu, no te definen, por lo tanto, puedes elegir llevar o vivir el día en calma, independientemente de la emoción que transite por ti en este momento. No hay un patrón, tu marcas tu ritmo, ve hacia donde quieras y como quieras, recuerda que tienes la opción de hacerlo en bienestar, con consciencia, viviendo cada instante, sin referirme a hacer cosas fuera de lo común, quien lo haga perfecto, no es necesario hacer o tener locas aventuras para vivir el instante en plenitud, se trata de estar presente en lo que quiera que hagas. No es utópico, es una decisión, y con la práctica cada día puedes permanecer en ti, en calma, aunque fuera truene.