En modo On.

Hay muchas formas de definir o interpretar nuestro cometido, nuestro propósito común. En una meditación en grupo, hace poco, en esa incesante proyección de imágenes que surgen en ese estado, una de ellas se me quedó especialmente grabada, y hace eco en mi mente, de ello, aquí este escrito o esta reflexión. Visualicé una torre eléctrica, una de tantas imágenes, y un árbol en llamas de luz .

Sin querer darles un sentido, apareció por sí solo, hay una red de luz que nos conecta a todos, como las raices de los árboles, ellos se conectan mediante esa red, se nutren, sustentan al que lo necesita en ese momento.

Y si con nosotros pudiera ser igual, si lo fuera. Una red de cables eléctricos, de una torre a otra, proporcionándonos luz, energía, amor, confianza, apoyo, sustento, y si fuera Dios? Él es quien nos une, es el pegamento, es el tejedor y la malla que nos vincula.

Hay un nexo invisible, imperceptible que nos conecta unos a otros, nos respaldamos, inconscientemente. Me genera una duda, podemos darle al off y cerrar nuestra conexión, es por ello que nos desvinculamos del dolor del otro, o es un espejismo más, y no podemos desquitarnos de este cometido, ya que la torre de luz sigue siendo una torre que proporciona energía.

Siendo conscientes de nuestra energía.

Seamos honestos con nosotros mismos, es clave para estar en paz. Nos pasamos la vida queriendo alcanzar ciertas cosas, actuando desde la carencia, desde la necesidad, los apegos y las expectativas, sin ser conscientes de nuestra vibración.

Ya sea estudiando, trabajando, practicando alguna actividad, nos frustramos porque no mejoramos, porque no llegamos a los objetivos, a lo que creemos que hemos de lograr para estar en bienestar.

Nos obsesionamos con lo que nos falta, con lo que nos queda por llegar, con todo aquello que no es o no está en nuestra vida, en vez de centrarnos en lo que sí es, en lo que sí podemos hacer y está a nuestro favor.

Es crucial que seamos conscientes de nuestra frecuencia, desde dónde vibramos, oramos, hablamos con nosotros y los demás, desde qué energía actuamos en el día, afrontando lo que nos sucede.

Cuando nos enfocamos en nuestra energía, al igual que nos duchamos y procuramos una buena higiene física, alimentaria o mental, hemos de facilitarnos una buena higiene energética. Siendo conscientes de nuestra vibración, de lo que requerimos en ese momento para descargar energía densa y llenarnos de energía sutil.

Para elevar nuestra frecuencia podemos recurrir a muchas herramientas, la conexión con la naturaleza, caminar descalzo, conectarnos con el agua en la ducha, nos permite drenar y recargar, Hacer una actividad que nos gusta, escuchar música, bailar, hacer un deporte, nos llena, nos ayuda a sentirnos en bienestar. El estado de bienestar nos da pistas de qué es lo que nos eleva, hacerlo diariamente, no sólo en estados de necesidad máxima, nos permite ver las cosas de otra forma, con ligereza y desde la calma.

Hemos de crear un compromiso con nosotros mismos, siendo constantes, realizando aquello que nos satisface, esto nos procura un estado óptimo de salud en todos los niveles, porque nos aporta paz mental.

Al estar en paz, nuestra energía se eleva, vibrando desde el amor, ya no nos agotaremos porque las cosas no salgan como esperábamos o nos frustremos por no conseguirlo, porque lo veremos como oportunidades de crecimiento, cambio y evolución. Confiando en el Universo, en la vida y en nuestros procesos.

Todo lo que nos ocurre es necesario para que despertemos, para que nos demos cuenta de dónde estamos, con respecto a la energía y la vibración. Elevando la frecuencia, nos procuramos ver las cosas de otra forma, soltando el control, las expectativas, aceptando y fluyendo con lo que es. Nos damos permiso de estar en libertad y en salud.

El va y ven energético

Llevamos algún tiempo atravesando un temporal energético, en el que nos sentimos exhaustos, agotados, irascibles, sin entender muy bien el porqué de esas emociones o de esta situación. Hemos de entender que es un movimiento a nivel global, energía universal que nos empuja, nos acompaña e impulsa para deshacer los nudos que nos impedían liberarnos de los antiguos personajes, para ser.

El movimiento ya es, esto está ocurriendo para nosotros. Nuestro cometido es permanecer, en la medida que podamos, en calma. Procurando ser comprensivos con nosotros y nuestro proceso, sea cual sea. Es momento de respetarnos, de comprender que si nos sentimos cansados, no vamos a cargarnos con más tareas, es hora de tomarnos un descanso. Es tiempo de amarnos, entendiendo lo que significa, tratarnos con ternura, compasión, siendo pacientes con nuestro sentir.

Lo primordial es no resistirnos a lo que está pasando, evitar las luchas internas, dejar de fingir, ocultando nuestro sentir, nuestras necesidades o inquietudes, es decir, soltar toda máscara. Hemos de entender que cuanto más nos resistimos, más nos desgastamos, bajando nuestra energía, y el universo sigue con esta apertura, así que el gasto energético será mayor. En serio, dejémonos de tonterías, de aparentar, de ocultar y soltémonos la melena, para el que carezca suelten los brazos al aire, como en posición de vuelo, sacudan fuerte, ríanse, de eso se trata, de sacarle el lado humorístico a todo lo que podamos. Esa es la otra cuestión, riamos, riámonos de todo, de nosotros mismos, de nuestro «estar sin enterarnos de nada», de nuestras bajadas vertiginosas, de nuestro estado de negación, de drama o victimismo, si podemos conseguir eso, de verdad, que se pasa diferente.

Vibra alto, permanece en calma. Cuídate de la toxicidad.

Estamos viviendo una época de confusión, miedo, incertidumbre, en la que nos encontramos constantemente en proceso de adaptación, de cambio, de movimiento. Muchas veces nos hallamos en medio de ideas, costumbres, creencias, y actitudes de los otros, que por un motivo u otro, nos afectan, o nos influyen. Hacen de espejo de nuestros miedos, temores y dudas, las que habíamos aprendido a manejar, y en este momento vuelven a resurgir, sólo para que los veamos y seamos conscientes, evitando el conflicto con nosotros mismos.

Nos encontramos rodeados de información, de noticias alarmantes, de conspiraciones, de pánico, de ignorancia, y un largo número de circunstancias que nos hacen sentir perdidos, en desequilibrio. Perdemos el rumbo de nuestro centro, entrando en el bucle mental del miedo, del temor, y de la sensación de desconfianza. Deshazte de la sensación de estar perdido, vuelve a tu centro, respira, entra en la calma, permanece en ella. Recuerda que nosotros somos quienes permitimos que nos desestabilicen. Recupera tu equilibrio, la confianza en el proceso, en ti, en la divinidad que te habita. Todo está sucediendo por y para algo, en cada uno de nosotros y a nivel mundial. Es el gran despertar, y si te resistes, la sacudida será mayor. No pasa nada, simplemente respétate, ámate, arrópate, acoge ese miedo que hay en ti, hazlo visible, abrázalo, y deja que sane, sin enfocarte en él, sin que te lleve de la mano, tu llevas las riendas. Tu decides qué actitud tomar ante esta situación, se un faro de luz, que los otros al verte recuerden cómo llegar a ellos mismos. Mantén la mente en el ahora, sabes cómo hacerlo, enfócate en la respiración, en los sentidos, permanece presente, en calma. Si entras en bucles, puedes decidir salir, desde el amor hacia ti y hacia los de tu entorno.

Mantente alejado de la toxicidad, de noticias, de bandos, de conspiraciones, céntrate en ti, en este instante, en tu bienestar. En vibrar alto, cuando estamos en equilibrio, en paz mental, nuestro sistema inmune se encuentra equilibrado y sano. Al igual que cuidas de tu hogar, de su limpieza, de tu higiene corporal, ten en cuenta la higiene mental, y energética de tu entorno.

Se coherente, íntegro, honesto, y considerado con los otros. Respeta sus procesos, sus opiniones, sus actitudes, y permanece en tu centro, en la calma, en el ahora, en el amor.

Tu eres tu maestro, cree en ti.

No es necesario hacer para ser. Muchas veces las personas se preguntan que han de hacer, para poder ser ellos mismos, y la respuesta es sencilla, no han de hacer nada extraordinario, sólo ser. Simplemente ser, aceptarse tal y como son. Qué hay que hacer para sentir la espiritualidad, se preguntan mucho, o para sentir la energía, y la respuesta vuelve a ser simple, nada que haga otra persona, ya eres espiritual, y ya eres energía, así que no tienes que andar buscando nada en el exterior, e imitando a los otros, creyendo que tienen tus respuestas. Las respuestas de cada uno, se hayan en su interior, lo que puede hacer el otro es acompañarte en el proceso, el que ha de andarlo eres tu, si así lo deseas, sino, está bien lo que quiera que hagas, siempre que estés en bienestar. Tu eres el responsable de tu bienestar, y no se encuentra detrás de nada o nadie, todo cuanto andas buscando se encuentra en ti. Porqué nos pasamos gran parte del tiempo tras algo ilusorio, creyendo que los demás han encontrado el santo grial, y saben qué hemos de hacer, vemos que se sienten bien con sus vidas, y queremos hallar el secreto, sin darnos cuenta, que la clave ya está en nosotros. Cada uno encuentra su satisfacción de distinta forma, su bienestar se halla en compartir una tarde de juegos con sus hijos, en la lectura de un buen libro, en un paseo por la playa, en la práctica de algún deporte que le apasione, en un encuentro de amigos, en compartir unas risas. Hay un sin fin de situaciones, en las que encontramos nuestro ratito de recarga, en esos momentos, nuestra energía se resetea, y vibramos alto. Muchos lo encuentran en la meditación pasiva, y otros en la activa, al realizar una acción. No es necesario sentarse para conectarse con uno mismo, lo que quiero decir, es que si te sientes bien al realizar cualquier cosa, ahí estás conectando contigo, no es necesario el silencio, que es una maravillosa compañía, y ayuda a conectar, me refiero que para conectar con uno mismo, puedes hacerlo en cualquier lugar, momento y circunstancia, depende de ti. Cree en ti, esa es la clave, ten confianza en tu sabiduría, en tu intuición, y en esa voz que te dice que todo está bien, y eres perfecto. Encuentra lo que te haga sentir bien, esa actividad, o acción, que te estimule y te haga vibrar alto, practícala, si has encontrado algo que te apasiona, hazlo. En tus manos está la fórmula para tu felicidad, no es algo secreto, no está en ningún manual, nadie sabe de qué se trata, sólo tu. Siéntete en bienestar en el día, con el manejo de tus pensamientos, creencias y emociones, permaneciendo en calma, resetea tu energía, recárgate con lo que te haga sentir libre y vivo. El amor que está en ti, te aguarda, al realizar cualquier actividad que te apasiona, este amor se expande inundando, colmando todo tu ser y tu entorno.