Hay un camino más fácil

En verdad las cosas son más fáciles, todo cuanto nos rodea tiene su ritmo, su proceso, sus estados, si logramos vivir sin querer inmiscuirnos o alterar el resultado, podremos lograr estar en paz. Muchas veces nos empeñamos en hacer las cosas de una forma determinada, sabiendo que hay muchas opciones, llegando al desgaste y a la frustración, siendo posible tomar otro desvío. Uno en el que el tránsito no sea tan agotador, por nuestro ego, orgullo o terquedad.

Cada experiencia vivida ha traído consigo una lección, si no somos capaces de verla, tranquilos, que el universo nos la volverá a mostrar para que aprendamos. Todo se trata de entender que cada situación nos lleva a nosotros, para ver dónde nos hemos anclado y que no nos estamos amando.

Cuando nos empecinamos en algo, sin querer soltar, permaneciendo atados a esa situación, hemos de entender que no estamos en amor hacia nosotros. Es así de simple, lo que nos encanta complicar las cosas, eligiendo lo arduo, lo denso, pudiendo sencillamente disponer de la salida más ligera. En lo simple radica la clave, elegir lo sencillo es lo que hemos de aprender, si queremos estar en calma y en amor, fuera del influjo de la mente.

En ocasiones somos marionetas de nuestra mente, entrando en el sueño, dejándonos convencer de que hay un culpable, un enemigo, que la vida nos hace daño y está en nuestra contra. Es momento de ver más allá de esta ilusión, y entender que podemos transformar nuestra realidad. Al principio puede costar verlo, porque estamos acostumbrados a poner el foco fuera. Una vez que estés dispuesto a soltar, a liberarte y decidir vivir sin estructuras, rigidez o expectativas, podrás darte cuenta cuándo estás en la espiral, dejándote manipular por tus creencias y elegir ver lo que es real.

El va y ven energético

Llevamos algún tiempo atravesando un temporal energético, en el que nos sentimos exhaustos, agotados, irascibles, sin entender muy bien el porqué de esas emociones o de esta situación. Hemos de entender que es un movimiento a nivel global, energía universal que nos empuja, nos acompaña e impulsa para deshacer los nudos que nos impedían liberarnos de los antiguos personajes, para ser.

El movimiento ya es, esto está ocurriendo para nosotros. Nuestro cometido es permanecer, en la medida que podamos, en calma. Procurando ser comprensivos con nosotros y nuestro proceso, sea cual sea. Es momento de respetarnos, de comprender que si nos sentimos cansados, no vamos a cargarnos con más tareas, es hora de tomarnos un descanso. Es tiempo de amarnos, entendiendo lo que significa, tratarnos con ternura, compasión, siendo pacientes con nuestro sentir.

Lo primordial es no resistirnos a lo que está pasando, evitar las luchas internas, dejar de fingir, ocultando nuestro sentir, nuestras necesidades o inquietudes, es decir, soltar toda máscara. Hemos de entender que cuanto más nos resistimos, más nos desgastamos, bajando nuestra energía, y el universo sigue con esta apertura, así que el gasto energético será mayor. En serio, dejémonos de tonterías, de aparentar, de ocultar y soltémonos la melena, para el que carezca suelten los brazos al aire, como en posición de vuelo, sacudan fuerte, ríanse, de eso se trata, de sacarle el lado humorístico a todo lo que podamos. Esa es la otra cuestión, riamos, riámonos de todo, de nosotros mismos, de nuestro «estar sin enterarnos de nada», de nuestras bajadas vertiginosas, de nuestro estado de negación, de drama o victimismo, si podemos conseguir eso, de verdad, que se pasa diferente.

Disfruta del camino de la vida, suelta el control y vuela.

Hemos de deshacernos de todo aquello que nos impida estar en bienestar. Que nos haga creer que al llegar a la meta propuesta, estaremos mejor, hallaremos la solución, y darnos cuenta que querremos otro objetivo para sentirnos realizados. Hay una frase que define muy bien esto, y es que lo importante no es la meta, sino el camino. Y es totalmente cierta, nos enfocamos en finalizar, en llegar al lugar donde nos hemos propuesto, como si fuera algo urgente, vital, sin darnos cuenta que la vida sucede mientras vamos. Nos perdemos lo que ocurre en el camino, porque nos obsesionamos con llegar, quejándonos de nosotros mismos, del entorno, de los medios, etcétera. Mira todo cuanto hay en tu vida, el amor que eres y el que te rodea, agradece, seamos agradecidos. Cada vez que te enfocas en las cosas por las que estar agradecido, te percatas de muchas otras por las que estarlo, es ser conscientes de la abundancia que hay en nuestras vidas. Se trata de sentirte pleno, en paz, con lo que hay ahora, contigo mismo, amándote, aceptando cada parte de ti, abandonando las críticas y juicios, premiándote y alentándote, con nuestro entorno, a las personas que forman parte de él, hacerles ver que los valoras, que los aceptas y amas tal y como son. Ser conscientes de la naturaleza, ver lo afortunados que somos al poder ser testigos de la magia que hay en ella. En definitiva, vivir en el ahora, desde el amor. Sacúdete de los restos de creencias y patrones mentales que te limitan, no es necesario saber desde cuándo están en tu vida, o porqué, lo que es importante es que los observes, seas consciente de ellos, y decidas elegir amor, en lugar de miedo, centrándote en vivir ligero, sin expectativas, apegos, juicios, quedándote con lo bueno de cada situación. Suelta, y vuela.