El Amor es el propósito de nuestra Vida.

Llega un momento en nuestra vida, que comenzamos a cuestionarnos todo, nuestra forma de vivir, nuestro entorno, nuestra energía, nuestro trabajo, etcétera. Se despierta algo en nuestro interior, que nos conduce a querer saber más sobre nosotros, de dónde venimos, quiénes somos y para qué estamos aquí.

Las respuestas de cada uno se hallan en nuestro interior, cuando logramos trascender el velo de la mente, bajando el volumen a la voz que nos grita, que nos exige y nos critica, cambiando su registro, en uno de compasión y amor, podemos llegar a escuchar nuestra esencia. Cada uno de nosotros tiene sus respuestas y todas son válidas. Déjate sentir, escuha la voz que te susurra, y en ella encontrarás aquello que buscas. Hermos de dejar de buscar fuera, para pemitirnos conectarnos con nosotros.

En relación a la pregunta «para qué», independientemente de que cada uno tiene sus dones y talentos, todos los seres de este planeta, de este Universo estamos para vibrar, experimentar, saborear, expandir y manifestar el amor. El AMOR en mayúsculas, el que no tiene límites, ni condicionantes, el que es infinito e ilimitado, el que nos conecta con todo y con el TODO.

Desde mi punto de vista, estamos para la expresión misma del Amor aquí en la Tierra. Para Ser amor, irradiar Amor, sentir el Amor y promover el Amor. El Amor de Dios, el Amor que está en cada uno de nosotros, el Amor que está en cada ser, planta, piedra y rincón de este mundo.

Permítete conocerte, aceptarte y expandirte. Deja que tus dones se manifiesten, pon tu talento al servicio del mundo, del Amor. Cuando hablamos de servir, no estamos hablando de cargarnos con el otro, es respetar sus límites sanos y los nuestros, es servir de ejemplo, iluminándonos le mostramos cómo hacerlo, cuando nos amamos, mostramos cómo hacerlo y que ellos también son Amor. En tu día a día, a lo que te dediques, puedes trascender la rigidez y el juicio, expandiendo este mensaje. Sirviendo de ejemplo, irradiando amor a donde quiera que vayas, con quien quiera que te relaciones.

Propósito para finalizar el año, abre tus manos.

Se acerca el nuevo año y con ello la despedida de este, por lo que propongo hacer una lista de aquello que ya sea hora de despedirnos. Solemos hacer una con nuevos propósitos para el año que vamos a comenzar, en este caso hagamos una con todo lo que queremos soltar.

Dicha lista puede ser de lo que te apetezca, necesites o sea el momento de desechar. Como pensamientos o formas de pensar, actitudes, hábitos, creencias, relaciones, libros, todo aquello material que no uses, es buen momento de darle las gracias y donar, regalar o tirar. Dejemos de acumular.

Seamos sinceros al hacer nuestra lista, comprometiéndonos con nosotros mismos para hacer que se cumpla, sólo depende de nosotros, somos nuestros reyes magos de oriente. Cree que es posible deshacerte de aquello que te pesa, eres tú quien decide.

Trabaja contigo, anímate para darle un repaso a tu vida, a tus hábitos y acciones, y decídete por ti. Priorízate por una vez y haz que tus deseos para finalizar este año se cumplan.

Cierra ciclos desde el amor, la gratitud y la honestidad contigo. Seamos respetuosos con nosotros y con el otro. Permítete abrir tus manos a lo nuevo, dejando de sostener algo que ya se hacía cada vez más pesado, llevándote tú mismo a la angustia y a la desilusión.

Vamos a dejar que la vida nos guíe, «Lo único seguro en la vida es el cambio». Es momento de transcender, cambiar todo lo que nos impide ser, sí SER y está en nosotros mismos.

Momento de trascender

Atravesamos una época de cambios, desenredos, trascendencia y evolución. Llevamos un tiempo de esta forma, revueltos, sin filtro y soltando, aunque con cierta resistencia, todas las creencias que nos desequilibran.

La vida, el universo, nos ha ido mostrando, a través de lo vivido, lo que hemos de desechar, abandonar, limpiar o despedirnos, porque ya no nos es útil. Con profunda gratitud hacia estos patrones de supervivencia, que nos han conducido a este momento.

Ahora, en este instante, conscientes de quiénes somos, de lo que queremos y ya no en nuestras vidas, eligiendo la paz, la claridad y vivir despiertos, llega el momento de dar el siguiente paso y transcender dichos comportamientos, creencias, conductas que nos anclan o limitan, en una densidad que ya nos resulta incómoda.

Llega la hora de ser conscientes de nuestras elecciones, de andar a cada paso presentes, saboreando la vida, responsabilizándonos de nuestro sentir, abrazando nuestras emociones. Siendo un espectador consciente que transita el camino de la vida con plena confianza en el universo y en sí mismo.