Nuevo comienzo ¡Allá voy!

Podemos empezar una y otra vez. Hemos de liberarnos de la creencia de «Es demasiado tarde», «Ya no puedo», «No valgo», «No soy suficiente». La vida está llena de oportunidades, de posibilidades y probabilidades, de causa y efecto, de consecuencias, de caminos, desvíos, en definitiva, de elecciones.

Nuestras decisiones son las que marcan hacia dónde, son las que nos permiten vivir o perecer en vida. Permitamos que la vida sea, que nos atraviese, que nos haga florecer, que nos mueva, que nos haga temblar, de eso se trata, de sentir, de estar VIVOS.

Podemos comenzar de nuevo, donde sea, como sea, como queramos, depende de nosotros, depende de ti, dejar que los miedos nos dominen, nos consuman o saltar , sin más, SALTAR y volver a empezar.

Recuerda que no será de cero, comienzas con tus experiencias, con tu sabiduría, con tus años, sí, con tu edad, a esta edad puedes, lo mereces, los límites están en nuestra mente. Hazle saber, a la mente, que estás dispuesto, que vas a VOLAR, QUE CREES EN TI.

Los Ecos son oportunidades de cambio.

Cuando perdemos nuestro estado de paz, hemos de identificar en qué nos hemos enredado. La situación que se muestra hace resonancia con algún aspecto de nuestra vida, que no hemos resuelto del todo. Una creencia limitante, un miedo, algún acontecimiento de nuestra infancia, se hace eco para que seamos conscientes de ello, dándole luz.

Lo curioso es que nos quedamos anclados, saliendo de nuestro centro, sin ser capaces de ver que se muestra de esta forma para darnos la oportunidad de verlo o reaccionar de otra forma. Para poder zanjanrlo, concluyendo con la cadena incesante de repeticiones.

Es importante darnos nuestro tiempo y espacio, permitiendo que la emoción sea, sin reprocharnos el habernos dejado llevar, por millonésima vez, por la misma película. Se trata de poder verlo y con ello, trabajar en uno mismo, para estar atento y consciente cuando se presente la ocasión, dándole un giro a la situación.

Todo lleva su tiempo.

Nos desgastamos cuando nos resistimos, ya sea al movimiento, el cambio, la aceptación o la transformación. Ese desbalance o malestar, es autoimpuesto por nuestra lucha interna, al no aceptar cómo nos sentimos, cómo nos afecta lo que ocurre dentro y fuera de nosotros.

Es crucial para nuestra salud mental, el tomar consciencia de nuestro mundo interno, de nuestras emociones, de cómo nos sentimos con respecto a nosotros mismos y a lo externo. No se trata de tirar de repente todas las creencias e ideas que albergamos sobre uno mismo, y resurgir como rayo de luz milagroso. Que no digo que no pueda ocurrir, lo que hemos de ser honestos con nosotros y realistas, entendiendo que todo lleva su proceso, y que cada proceso lleva su tiempo determinado, para cada uno es diferente.

Esto qué significa, que habrán días en los que volvamos a los patrones automáticos, de autocastigo y crítica, de comparación y exigencia, y en ese instante, es cuando más necesitamos de nosotros, de nuestra paciencia, comprensión y apoyo, no para ilusionarnos y motivarnos con un mañana mejor, sino para sostenernos y entender que esto no es malo y podemos estar en paz ante estos sentimientos y actitudes. Procurándonos escucha, hablando con nosotros mimos, para comprender el porqué de nuestra elección, abrazando a esa parte de nosotros que se siente perdida, confundida o incompleta.

Expreso con libertad mi sentir

Cada vez que nos sentimos frustrados, tristes, melancólicos, eufóricos o cabizbajos, con cada una de nuestras emociones, hemos de permitirnos aceptarla y abrirle la puerta para que se exprese. Dejarla ser, que fluya y liberarnos de toda limitación que nos impida mostrarnos tal y como somos, o como nos sentimos en este preciso instante.

Nos esforzamos en mostrar otra cara, por ocultar lo que realmente alberga nuestro sentir, dejando que una actuación más nos sumerja en el abandono. Cada vez que hacemos esto, nos alejamos de nosotros mismos, faltando al compromiso de amor propio hecho.

Permite que se liberen años de opresión, de ocultarte y callar aquello que tu corazón anhela gritar. Suelta toda carga, represión autoimpuesta y deja que las creencias que te aprisionan se desvanezcan.

Al trabajar en nosotros, evitando la queja, podemos confundir el expresar mi sentir, con quejarme de cómo me siento. Hemos de aprender a diferenciar una queja, de la forma de exteriorizar mis emociones.

Cuando nos quejamos, constantemente achacamos nuestras emociones o sensaciones a la circunstancia en cuestión, parloteando continuamente de nuestro mal estado, alegando que somos víctimas de lo acontecido, sin ser conscientes de nuestra responsabilidad en ello.

Permite que tu sentir tenga una escapatoria, una puerta de salida, evitando que se queden nudos emocionales en nuestro interior, por creer que no puedo permitirme mostrar cómo estoy. Libéralas, libérate y permanece en paz con lo que sientes.

TOMAR CONSCIENCIA ME LIBERA

Porqué sentirnos atrapados en una situación en la que sabemos que no queremos estar. En un recuerdo, una foto, una canción, en esa interminable espiral de melancolía y necesidad, que nos quiebra y desgasta. Es crucial que nos demos cuenta que este tipo de estados, no son saludables, que nos restan paz y nos desequilibran. Hemos de saber de qué se trata, mirándolo de frente, sin agobio, miedo o ira, simplemente con comprensión. Es mirar de frente a esa parte de mí, que se siente aferrada a dicha situación, relación, proceso o época.

El apego es un estado de creernos con la necesidad de estar de nuevo en aquella circunstancia o relación. Tendemos a huir u ocultar que estamos apegados a alguien o a algo, negando ese sentimiento o proceso, sufriendo en silencio o a gritos, por la creencia que alberga mi mente, que me encarcela, de que no puedo estar o vivir sin aquello de lo que me creo dependiente.

Cuando sentimos que nuestro mundo se desborda, si esa persona no está en mi vida, si las cosas no están sucediendo como eran antes, etcétera, cada vez mi energía disminuye y mi mente reacciona haciéndome creer que no soy digno, capaz, válido, querido o suficiente. Hemos de ser conscientes de este patrón de pensamiento, de esas creencias que nos abruman, quiebran o hieren. Hay muchas creencias que albergamos que nos restan bienestar, es nuestra elección trabajar en ellas para vivir en paz.

Trabajando desde el respeto hacia nosotros, con amor, comprensión y amabilidad, siendo conscientes que una parte de nuestro personaje en esta realidad, se siente atrapado y anclado en ese estado. Podemos dejar de sentirnos bloqueados y en sufrimiento, encargándonos de este dolor, abrazando a esa parte nuestra, dejando de recriminarle cómo me siento, de entrar en lucha conmigo mismo y liberándome de estas ataduras autoimpuestas.

Atenderme, escucharme, abrazarme, arroparme, respetarme y apoyarme, dándome mi tiempo, es el resultado de una sana relación conmigo mismo, y es lo que me conduce a la liberación de dichos patrones mentales que me agotan. Es decir, la clave está en trabajar en la relación que tengo conmigo mismo. El amor hacia mí, me salva, me sana, me cura y me libera.

Fluye, muéstrales cómo.

Es momento de centrarnos en nuestra vida, nuestro sentir, nuestras experiencias. Dejar de creer que sabemos lo que les conviene a los otros, creyéndonos mejores o en una posición más elevada. Entiendan que cada cosa que es juzgada, de una forma o de otra vamos a vivirla, el universo tiene este peculiar sentido del humor, para que entendamos qué es ir con los zapatos del otro. Se gasta demasiada energía pretendiendo que los demás hagan lo que nosotros consideramos mejor, si muchas veces no sabemos ni lo queremos para nosotros mismos, o lo que nos conviene. No es más fácil vivir y dejar vivir.

En este soltar, se haya nuestro adorado, pero cargante control. Hemos de ser conscientes en qué nos beneficia querer controlarlo todo, es agotador, las cosas salen como salen, aunque nos degastemos porque salgan como queremos o esperamos, van a ir por su camino, así son, así es la vida. Y no creen que de esta forma es más divertido, sin tanta planificación, sabiendo qué cosa, dónde y cuándo. Dónde queda la sorpresa, el reto, el impulso por mejorar, por animarse a uno mismo ante cualquier situación inesperada, la confianza en que sabremos reponernos y seguir o parar, como queramos en ese momento, sin expectativas, siendo libres.

Libertad, no es algo a lo que haya que seguir, perseguir o luchar por ella. Ella está, es y se manifiesta cuando queramos, según nuestra manera de ver y llevar las cosas. Por naturaleza somos libres, esas creencias, patrones, pensamientos y formas de ver la vida, de actuar y sentirnos, es autoimpuesta, cuando quieras puedes decir «A tomar viento» y permitirte ser tú mismo, sin exigencias, estándares o protocolos.

Permítete vivir en lugar de sobrevivir cada día. Recuerda que no hay que hacer nada extraordinario, simplemente ser tú, dejándote llevar por el momento, aceptando, desechando la lucha, la resistencia y el querer que todo salga con una determinada estructura.

Suéltate el pelo y permite que el viento te despeine, siente esa sensación, es libertad. Deja que los demás se muestren como quieran, que sean. Si están en el bucle de la necesidad de tenerlo todo bajo control, del miedo, la ira, déjalos, fluye, acepta, evita el juicio, actúa de manera que vean que se puede hacer de otra forma, una más ligera, flexible y conectado. Permanece en ti, en tu verdad, en lo que te llena y vive.

Es momento de dejar atrás la idea de perfección

Qué entendemos por perfección, lo que está socialmente establecido, lo correcto, sobresalir al resto, supongo que depende de a quién le preguntemos, dirá una u otra definición de lo que es perfecto. Para cada uno de nosotros significa algo distinto, según el momento de la vida en el que estemos. En ciertos momentos es lo que los demás creen que debo ser, en otros lo que yo me propuse ser y para los que llegamos a salir de los estereotipos, lo que en ese momento consideres que te brinda bienestar.

Todo lo que te lleva a compararte con el otro, con el resto, haciendo separaciones y considerando a unos mejores que a otros, hemos de estimarlo obsoleto y limitante, un patrón mental más del que hemos de librarnos, si decimos trabajar en nuestra paz.

Vivir según creas y establezcas como bueno para ti y para las personas de tu entorno, cooperar, apoyarnos, arroparnos, recodándonos los unos a los otros quiénes somos y lo que realmente importa. Y vuelvo a repetirme, para cada uno será una u otra cosa, según lo que esté viviendo, lo que sí es seguro, es que todos coincidiremos en que una de las cosas a la que le damos importancia, es estar en paz.

Atrévete, adéntrate y conecta contigo

Estamos pasando por ráfagas de energía, cambios, transmutaciones a nivel global, que nos llevan a un gran despertar. Nos sumerge en un va y ven de emociones, de sentir, que nos abruma y nos desestabiliza. Recuerda que no pasa nada, lo importante es soltar la lucha con uno mismo. Enfocarnos en ser, simplemente eso. Parece sencillo verdad, pero estamos condicionados por años y años de fingir, de ocultarnos y frustrarnos con nosotros mismos por no hacer lo que se espera, incluso lo que esperábamos de nosotros.

Ya es momento de dejar de invertir nuestro tiempo en demostrar quienes somos, en hacer lo que nuestras creencias nos dictan, llevándonos por un río con gran caudal, sintiendo todo el tiempo que nos ahogamos. Es desgastador, en serio, no creen que seguir con esta actitud nos baja la vibra y hace que estemos en malestar, exhaustos, cansados y agotados.

Somos nosotros quienes decidimos cómo queremos vivir, según nuestras elecciones y reacciones ante lo que está sucediendo en nuestras vidas. Todo está ocurriendo para que dejemos atrás las limitaciones que nos autoimponemos. Que seamos nosotros mismos, auténticos. Esto quiere decir dejar de fingir, de creer que he de encajar, actuando de un modo determinado para ser visto, querido o valorado, y abandonar la lucha con uno mismo.

Si hoy nos sentimos cansados, es momento de descansar. Si hoy estás triste, abraza esa parte de ti que se siente de esa forma, y sigue viviendo cada momento del día, entregándote a él. Lo que trato de decir, es que seamos respetuosos con nosotros, con nuestro sentir. Abandonando la actitud de crítica, autocastigo, exigencia y juicio con uno mismo, ahí está la clave. El amor hacia nosotros es la salida a este desgaste.

El Universo nos trata de dar el mensaje, «Ámate, cuida de ti, sé amable contigo, respeta tus estados, sé consciente cuando estás en un bucle mental, en el sueño de la mente, para que entiendas que puedes decidir salir, enfocándote en el momento presente, siendo respetuoso contigo». El amor hacia uno mismo es la cura, la solución a nuestros estados de ánimo, a nuestro «sentirnos perdidos», a los estados de inconsciencia y es la llave para salir de la espiral mental.

Llegó el momento de cruzar el umbral hacia nuestro interior, para encontrarnos, permitiendo que nuestro amor nos arrope, nos acoja y nos envuelva. Aceptando todo lo que hay en cada uno de nosotros, dejando de una vez los juicios. Entiende que seguir así te conduce a estar en conflicto contigo. Si quieres estar en equilibrio, calma y bienestar, has de tomar las riendas, entendiendo que sólo depende de ti. Nada externo tiene ese efecto, sólo nosotros somos responsables de nuestra felicidad y sentirnos satisfechos de lo que ocurra en cada momento.

Podemos elegir estar en paz, al transitar nuestro camino

Hace tiempo que no escribo, he estado como estamos todos en este momento, con nuestros procesos, ciclos y demás. Me encanta escribir y he sentido una barrera, autoimpuesta por supuesto, siempre es de uno, aunque mucha veces queremos aplicarlo a lo externo. Vivimos una época de cambios, de incertidumbre y todo conlleva a ver las cosas, el mundo, lo que acontece desde una nueva perspectiva, otra forma de mirar, de filtrar la información. Cada uno de nosotros tiene sus procesos, tal y como los lleva es perfecto, es momento de soltar y dejar de una vez los juicios, hacia los otros y hacia uno mismo. Queremos destacar, llegar a donde nos habíamos propuesto de una forma u otra, ser perfectos, sin percatarnos que en el camino nos desgastamos, y nos conduce a confiar, que en ocasiones si no llegamos a donde queríamos es porque no tenía que ser, tal vez porque el nuevo destino sea más propicio para uno.

Se que está muy oído, o muy usado, pero es cierto, hemos de dejarnos llevar por la vida, evitando planificar al detalle cada situación o acontecimiento, desechando las expectativas que son las que nos sumergen en el caos emocional. Cuando nos proponemos fluir con el momento presente, estando conscientes de cada instante, con cada parpadeo, podemos contemplar lo afortunados que somos, y la plenitud que nos rodea.

La clave para todo es el autoamor, amarnos plenamente, aceptando cada parte de nosotros, con nuestras luces y nuestras sombras. Eligiendo ser uno mismo, abandonando las máscaras, las apariencias, sintiéndonos genuinos, completos y llenos de un potencial ilimitado. Pon tu corazón en lo que hagas en el día, hazlo desde tu centro, deja huella, derrocha amor.

Otra herramienta fundamental para continuar consciente, es la aceptación y la adaptación. Una va tras la otra, aceptando las circunstancias, lo que está aconteciendo en este instante, puedo estar en paz, en calma ante ello. Si acepto lo que es, permaneciendo en calma, puedo adaptarme sin resistencia, sin desgastarme, y de esta forma coexistir con mi entorno, de una manera armoniosa, dejando atrás la autodefensa, el sentirme atacado, la queja, y por consiguiente el sufrimiento.

Nuestro estado de ánimo, nuestra actitud depende exclusivamente de uno mismo, lo externo no me condiciona, dejemos esa creencia, que nos lleva a culpabilizar a los demás o las circunstancias, tomemos las rienda de nuestra vida, y entiende que cada día, tu eres quien elige cómo ver lo que sucede y cómo actuar ante ello. Esto no quiere decir que estemos constantemente alegres, con una actitud positiva, permítete tener tus días de remolinos, y torbellinos emocionales, es normal, lo que puedes elegir es permanecer en paz ante ello.

Disfruta del camino de la vida, suelta el control y vuela.

Hemos de deshacernos de todo aquello que nos impida estar en bienestar. Que nos haga creer que al llegar a la meta propuesta, estaremos mejor, hallaremos la solución, y darnos cuenta que querremos otro objetivo para sentirnos realizados. Hay una frase que define muy bien esto, y es que lo importante no es la meta, sino el camino. Y es totalmente cierta, nos enfocamos en finalizar, en llegar al lugar donde nos hemos propuesto, como si fuera algo urgente, vital, sin darnos cuenta que la vida sucede mientras vamos. Nos perdemos lo que ocurre en el camino, porque nos obsesionamos con llegar, quejándonos de nosotros mismos, del entorno, de los medios, etcétera. Mira todo cuanto hay en tu vida, el amor que eres y el que te rodea, agradece, seamos agradecidos. Cada vez que te enfocas en las cosas por las que estar agradecido, te percatas de muchas otras por las que estarlo, es ser conscientes de la abundancia que hay en nuestras vidas. Se trata de sentirte pleno, en paz, con lo que hay ahora, contigo mismo, amándote, aceptando cada parte de ti, abandonando las críticas y juicios, premiándote y alentándote, con nuestro entorno, a las personas que forman parte de él, hacerles ver que los valoras, que los aceptas y amas tal y como son. Ser conscientes de la naturaleza, ver lo afortunados que somos al poder ser testigos de la magia que hay en ella. En definitiva, vivir en el ahora, desde el amor. Sacúdete de los restos de creencias y patrones mentales que te limitan, no es necesario saber desde cuándo están en tu vida, o porqué, lo que es importante es que los observes, seas consciente de ellos, y decidas elegir amor, en lugar de miedo, centrándote en vivir ligero, sin expectativas, apegos, juicios, quedándote con lo bueno de cada situación. Suelta, y vuela.