Nuevo comienzo ¡Allá voy!

Podemos empezar una y otra vez. Hemos de liberarnos de la creencia de «Es demasiado tarde», «Ya no puedo», «No valgo», «No soy suficiente». La vida está llena de oportunidades, de posibilidades y probabilidades, de causa y efecto, de consecuencias, de caminos, desvíos, en definitiva, de elecciones.

Nuestras decisiones son las que marcan hacia dónde, son las que nos permiten vivir o perecer en vida. Permitamos que la vida sea, que nos atraviese, que nos haga florecer, que nos mueva, que nos haga temblar, de eso se trata, de sentir, de estar VIVOS.

Podemos comenzar de nuevo, donde sea, como sea, como queramos, depende de nosotros, depende de ti, dejar que los miedos nos dominen, nos consuman o saltar , sin más, SALTAR y volver a empezar.

Recuerda que no será de cero, comienzas con tus experiencias, con tu sabiduría, con tus años, sí, con tu edad, a esta edad puedes, lo mereces, los límites están en nuestra mente. Hazle saber, a la mente, que estás dispuesto, que vas a VOLAR, QUE CREES EN TI.

La honestidad nos hará libres

Sé honesto contigo, no podemos avanzar si continuamos cargando con peso en nuestra mochila. Si te apetece incluso puedes elegir no llevar ninguna. Claro está que es un trabajo para desarrollar diariamente, decidiendo estar presente, consciente de cada paso, elección y pensamiento, para no dejarnos seducir por la mente y volvamos a caer en su juego, entrando en el incesante bucle mental de las limitaciones autoimpuestas.

Elige observarte, sin juzgar aquello que aparezca, sólo sé un espectador de lo que veas. Conoce cada escondrijo de tu mente, para identificar aquel patrón que ya no sientas beneficioso en tu momento presente. De este modo cuando la mente se ponga en modo automático, puedas darte cuenta, tomar las riendas y dejar de actuar de esa forma que te desgasta.

Seamos conscientes de nuestros hábitos o tendencias tóxicas, que nos hieren y limitan. Decidamos responsabilizarnos de nuestro autocuidado. Trabajando en nuestros patrones, dando el paso cada día hacia la libertad. Sintiéndonos protagonistas de nuestra historia, escogiendo permanecer presentes.

Eres tú quien te salva.

Bloqueamos nuestra vida por determinados acontecimientos, esperanzas o expectativas de un futuro, de un posible, y sin darnos cuenta nos quedamos a la espera de que suceda algo que lo cambie todo. Estamos constantemente esperando que ocurra algo mágico o milagroso que mejore o transforme aquello que nos limita. Ponemos el foco fuera, creyendo que al tener o suceder ciertas cosas vamos a llenarnos de una inmensa felicidad imperecedera.

Ya es momento de darnos cuenta que nada externo nos brinda la felicidad o llena el vacío que sentimos en nuestro interior. Somo nosotros mismos quienes decidimos hacer un alto, un parón o un cambio de rumbo y elegir dejar de utilizar los patrones que nos han llevado a esta situación. Entender que cada uno de nosotros es el responsable de su paz, bienestar o dicha. Sabiendo que no depende de los acontecimientos del exterior, sino más bien, de los movimientos o reajustes que realizamos en nosotros mismos.

Desde el momento que decidimos estar conscientes, respetando nuestro sentir y permitiéndonos mostrarnos tal y como somos, abrazando cada aspecto de nuestra personalidad, de nuestro ego, sabiendo que no nos define, sólo nos brinda la posibilidad de vivir en esta realidad, comenzamos a vivir, a relacionarnos con nosotros mismos de otra manera.

Este paso se llama libertad, el de permitirnos manifestar nuestra verdad, sea cual sea, sin juicios, críticas o reproches. Animándonos a dejar atrás todo aquello que nos desgasta o nos resta paz. Siendo auténticos, brillando, sea cual sea nuestra luz, color o procedencia. Todos somos especiales, únicos, mágicos y bendecidos. Sólo es cuestión de creer, creer en nosotros mismos.

Apoyar, es prestar tu mano, no pretendas que siga tu camino

En muchas ocasiones, al ayudar a una persona pretendemos que haga lo que le hemos dicho o aconsejado, porque estamos fuera del barullo de su mente y lo vemos desde otra perspectiva. Esto no quiere decir que nos molestemos si la persona toma sus decisiones, y elige postergar, dejar o tomar un desvío o continuar en el mismo camino de antes.

Al aconsejar, arropar, apoyar o ayudar, hemos de desapegarnos del resultado, de la decisión que tome la persona a la que estamos prestando ayuda o consuelo. Es su camino, su decisión, su vida. Nosotros somos espectadores en su teatro, sin papel en esa obra, sólo el que dicha persona nos dé.

Cuando nos sintamos frustrados porque él o ella, no tomen la ruta que le hemos marcado, hemos de ser conscientes de ello y mirar en nosotros, porqué nos afecta tanto, qué pretendemos con ello. Se trata de darnos cuenta que es una parte más del control, que queremos ejercer en nuestras vidas.

Estamos acostumbrados a indicarnos a nosotros mismos con exigencias, expectativas y planes de futuro lo que hemos de hacer. Estructurando toda la senda o el camino, para llegar al lugar que nos hemos propuesto. Y esto lo exteriorizamos a los demás, queriendo controlar sus vidas, con el pretexto «Nosotros lo hemos vivido», «Sé de lo que hablo», etcétera. Hemos de estar atentos a ese patrón, ya que nos indica que estamos en modo control activado.

Cuando estemos apoyando a otra persona, podemos ayudarla desde el amor incondicional, sin esperar nada a cambio, ni tan si quiera que haga lo que espero. Confío en que lo que quiera que decida es para su mayor bien, y le hago saber que yo estaré a su lado elija lo que elija.

El va y ven energético

Llevamos algún tiempo atravesando un temporal energético, en el que nos sentimos exhaustos, agotados, irascibles, sin entender muy bien el porqué de esas emociones o de esta situación. Hemos de entender que es un movimiento a nivel global, energía universal que nos empuja, nos acompaña e impulsa para deshacer los nudos que nos impedían liberarnos de los antiguos personajes, para ser.

El movimiento ya es, esto está ocurriendo para nosotros. Nuestro cometido es permanecer, en la medida que podamos, en calma. Procurando ser comprensivos con nosotros y nuestro proceso, sea cual sea. Es momento de respetarnos, de comprender que si nos sentimos cansados, no vamos a cargarnos con más tareas, es hora de tomarnos un descanso. Es tiempo de amarnos, entendiendo lo que significa, tratarnos con ternura, compasión, siendo pacientes con nuestro sentir.

Lo primordial es no resistirnos a lo que está pasando, evitar las luchas internas, dejar de fingir, ocultando nuestro sentir, nuestras necesidades o inquietudes, es decir, soltar toda máscara. Hemos de entender que cuanto más nos resistimos, más nos desgastamos, bajando nuestra energía, y el universo sigue con esta apertura, así que el gasto energético será mayor. En serio, dejémonos de tonterías, de aparentar, de ocultar y soltémonos la melena, para el que carezca suelten los brazos al aire, como en posición de vuelo, sacudan fuerte, ríanse, de eso se trata, de sacarle el lado humorístico a todo lo que podamos. Esa es la otra cuestión, riamos, riámonos de todo, de nosotros mismos, de nuestro «estar sin enterarnos de nada», de nuestras bajadas vertiginosas, de nuestro estado de negación, de drama o victimismo, si podemos conseguir eso, de verdad, que se pasa diferente.

Hay salida.

En determinados momentos nos sentimos en un abismo, en una espiral interminable de pensamientos, que nos desgastan. Vamos a marcha forzada persiguiendo la ansiada felicidad. Qué es la felicidad, para cada uno puede significar algo diferente, en general se puede definir como el estado de calma, de tranquilidad, de no pensar en exceso o no preocupaciones. Ahí está la clave, desde mi punto de vista, las no preocupaciones. Cuando estamos dándole vueltas a un mismo tema, sin cesar, agotados, buscando una solución, cada vez lo vemos más oscuro, más difícil, y sin darnos cuenta nos sumergimos en el torbellino de la negatividad, agravando nuestro estado y por consiguiente haciendo que la preocupación aumente.

Nos sentimos exhaustos, apáticos y desilusionados, porque no vemos salida, creyendo que la solución vendrá de fuera, nos alteramos, desesperamos por encontrar la luz, la salida del túnel, haciéndonos daño en el intento frustrado por sobrevivir. Ya está bien, que hemos vivido por muchas experiencias similares. Hemos de darnos cuenta de dónde estamos, y entender que hemos sido nosotros mismos quien nos ha llevado a ese estado. En vez de desesperarnos por hallar la salida, mejor reserva fuerzas. Recarga baterías, cómo, soltando la desesperación. De ese modo, la mente no estará en modo supervivencia, como loca buscando la salvación. Dejemos de creer que estamos en peligro. Es momento de parar, confiar y desde la calma, podremos ver las múltiples posibilidades que se nos presentan.

La felicidad está en nuestras manos, es curiosa esta frase, lo que totalmente cierta. La felicidad o bienestar, depende cada uno, de cómo veamos y reaccionemos ante lo que acontece. Hemos de darnos cuenta que cada uno de nosotros es responsable de cómo filtra lo que ve, no depende del otro, ni de las circunstancias, sólo de nosotros.

Si estamos constantemente preocupados por lo que ocurre, no seremos capaces de ver la solución. Ve siempre a lo más fácil, lo sencillo y simple suele ser la mejor decisión. La confianza en uno mismo es la llave para la puerta de salida, no de emergencia, de salida de la mente, del torbellino. Confía en ti, en tu capacidad para vivir, no sobrevivir. En tu potencial para encontrar las fuerzas y emerger del sueño de la mente, de la desesperación.

No insistas en creer que la felicidad es inalcanzable, o dura unos segundos. Ella está a tu disposición siempre que quieras, que te enfoques en el presente, confíes en ti y permanezcas en calma. Recuerda, cuando te sientas atrapado, respira, evita la desesperación, mantén la calma, y desde ahí encontrarás infinitas posibilidades para liberarte.

Vive libre, en bienestar, es tu elección.

Suelta, suelta, suelta, todo aquello que te haga sentir anclado, pesado, en desequilibrio. Recuerda que tu eres el que se siente de este modo, no tiene nada que ver con causas externas a ti, todo ocurre en tu interior. Cada situación que experimentamos, es debida a una creencia, pensamiento repetitivo, patrón de comportamiento, o algo por resolver en nosotros. No se trata de algo de grandes magnitudes, son esas partes que no has querido ver, escuchar, y te has esforzado durante años por ocultar, por evitar. Es hora de hacer limpieza, de levantar las alfombras y pasar la aspiradora, de ver lo que hay bajo ellas. Sólo es cuestión de ser conscientes de que existen, hacerlas visibles para ti, todo se trata ti. Cuando somos conscientes de algo, esto se hace visible, se airea, ya sabemos que está, no tratamos de ignorarlo, por lo que no tiene que gritarnos para que seamos conscientes de que está ahí. Cuando una herida se limpia y se airea, tiene la posibilidad de sanarse. No hay que hacer grandes cosas, o regresar al pasado para saber el porqué, quien lo haga y esté en bienestar perfecto, es cuestión de saber que están, abrazarlas, darles su espacio, y por sí solas se sanarán. Se trata de darles luz. Acepta tus limitaciones, tus heridas, tus dolores, hazlos visibles para ti, sin enfocarte en ellos y en lo que te produjeron tiempo atrás, sólo en soltar el peso de cargar con ellos, durante tanto tiempo. Eres libre, vive libre, ligero, no te creas todo lo que la mente te cuenta, y manifiesta. Ve a tu encuentro, a tu centro, halla tu verdad, siente el amor ilimitado que eres y te habita, deja que la vida sea, en consciencia, en bienestar.

El cambio ha de ser en ti. Ya eres libre.

Las situaciones acontecen, si nos afectan, es porque en ellas hay un mensaje para nosotros. Qué quiere decir, que en cada acontecimiento, por mínimo que sea, si me mueve algo, si hay algo en mi interior que se desestabiliza, es porque lleva consigo un aprendizaje para mi. Todo nos conduce a nuestro interior, para darnos cuenta de dónde estamos, en qué estado de consciencia, y aprender a soltar todo aquello que me limita, que me ancla y me haga sentir insatisfecho, incompleto, sin paz mental, enredado en el ensueño de la mente. Las cosas no ocurren sin más, las situaciones se manifiestan para ti. Para que seas consciente, de que tu eres el motor de ese proyector, que muestra esa realidad. Podemos cambiar la forma en que vemos o percibimos lo que acontece, dejando de ver problemas, obstáculos, o altos en el camino, sabiendo que he de mirar hacia mi, para ver qué me quiere decir.

Si cambiamos la forma de mirar las cosas, éstas cambian. Wayne W. Dyer.

Anímate, deja libre al observador que llevas dentro, e identifica tus limitaciones, como creencias o patrones de comportamiento, para que te sea más fácil saber cuándo estás en un bucle, y puedas decidir salir, enfocándote en el presente. Viendo lo que está sucediendo, como una oportunidad de liberarte de todo ello, al elegir amarte de forma incondicional, aceptando cada parte de ti, respetando tus procesos, y quedándote con lo bueno de cada situación.

Ya eres libre, tu mente es la que hace que te creas en una jaula. Salta, ve hacia tu centro, a tu encuentro, y es ahí donde el velo de la ilusión se desvanece, al dejar que tu amor te llene, te nutra, te embriague.