Feed del blog

Cada día tu decides cómo ver lo que acontece, elige bienestar.

En nuestro día a día, nos encontramos con muchas pruebas, retos o lecciones, como quieran llamarlo, en las que nos probamos a nosotros mismos, reiterando la verdad que somos, y cómo queremos vivir lo que acontece. Recuerda que se trata de una demostración para cada uno de nosotros, en la que nos señala, nos muestra, dónde hemos de mirar, o la herida que creíamos sanada. Todo nos lleva a nuestro interior, a que soltemos con todo aquello que llevamos tiempo cargando, con dolores del pasado, rencores, frustraciones o desilusiones. Para que seamos conscientes de que está ahí, que lo veamos y darle luz, cuando iluminas, aireas, y limpias una herida, se sana, sin necesidad de enfocarte en ella e ir al pasado para saber porqué, quien lo haga perfecto. Es reconocer que está, sin ponerle adornos, ocultarla o ignorarla, cuando se hace consciente, comienza el proceso de sanación. Llamando herida o rincón, a todo dolor, conducta, recuerdo doloroso, patrón de pensamiento, todo con lo que llevas largo tiempo en la mochila, sin querer ver, o prestarle atención. Es momento de mirar de frente a esa parte de nosotros, que decide ocultar o esconder todo lo que le duele, y abrazarla, sin reproches, sin juicios, desde el amor.

Ama todas la partes de ti, a tu mente, aunque en ocasiones no consigas calmarla, ámala, acepta que es, desde ahí podrás transformar tu concepto de ella, y verla como aliada y no como enemiga. Entendiendo que te muestra una realidad, basada en el flujo continuo de pensamientos, cuando comprendemos que manifestamos aquello en lo que estamos constantemente enfocados, podemos decidir cambiar nuestra forma de ver la mente, y de pensar, enfocándonos en pensamientos positivos, productivos y que nos impulsen.

Se tu aliado, anímate, acoge a tu sombra, alumbra cada parte de ti que esté a oscuras, acepta quién eres y dónde te encuentras, se tu mejor versión, permaneciendo en calma, trabajando en tu bienestar. Ámate, cree en ti y en que todo lleva un mensaje para tu reconocimiento.

Conócete, da el primer paso. Confía.

Se tu mismo, aprende a escucharte, y ve por la senda que te dicte tu alma, tu esencia, tu intuición. No quieras entrar en el molde de los otros, o seguir el sendero marcado por tantos, no importa si estás solo, recuerda que en verdad no lo estás, vas acompañado por un sinfín de seres, de hermanos, de luz, de amor, todo está conectado. La sociedad, la religión, la educación, nos han marcado por dónde sí, y por dónde no, lo que está bien visto, y lo que es pecado, o es rechazado ante los ojos del que juzga. Ya es hora de abandonar toda limitación, sea cual sea, todo aquello que te produzca desequilibrio, desamor o no aprobación desde la comparación, déjalo marchar. Somos perfectos, cada uno es una gota en este infinito océano de amor, por lo tanto se tu, has venido a recordar quién eres, y a dar lo mejor de ti, en lo que quiera que hagas. Seamos nuestra mejor versión, permaneciendo en calma, en nuestro centro, evitando juicios, sin creernos conocedores de la verdad del otro. Cada uno tiene su verdad, y es decisión de cada individuo descubrirla.

Da el primer paso, ve hacia ti, conócete, ten ese placer, descubrirás grandes verdades, y soltarás con todo aquello que no resuena contigo, ya sean hábitos, personas, relaciones, lugares, trabajos, etcétera. Sin apresurarte, sin pensarlo, sólo por vibración, de una u otra forma, continuarás tu camino. Agradeciendo cada paso, cada experiencia, cada compañero, cada aprendizaje, cada relación. Conéctate, siente tu palpitar, escucha tu voz, acepta quién eres, y anda.

Siente cada paso que des como una aventura, con curiosidad y entusiasmo, permaneciendo consciente, sabiendo que en este mundo dual, es normal entrar en bucle mental, que está en tus manos, decidir salir y vivir el ahora. Ámate, acepta todo lo que descubras en ti, tras la aceptación, se encuentra la puerta de la transformación, de todo aquello que te ancle y te haga vibrar bajo, no te asustes, tu llevas las riendas, tu marcas el ritmo.

Es hora de abandonar la crítica y respetar. Permanece en calma.

Desiste, deja que querer encajar, y se tu mismo. Cuando alguna situación o circunstancia no te cuadre, no quieras hacer como si nada, y seguir el patrón o la estela de los demás, haz lo que sientas que está bien para ti, sin transgredir los límites de los otros. Hemos de ser considerados con las personas de nuestro entorno, respetando su forma de pensar, actuar, y reaccionar, acepta quiénes son, y acepta quién eres tu. Sin importar que sean distintos, que piensen de formas dispares, porque lo realmente importante es el respeto. Respetemos, al igual que nos respetamos a nosotros mismos. Comencemos por nosotros, respeta tu sentir, tus gustos, tu forma de ser, lo que te dicta tu corazón, tu intuición, y se coherente con ello. Ámate plenamente, siendo consciente de tus luces y sombras, que detallan tu personalidad, y que no hay ni bueno, ni malo, sólo características que nos definen, que no hacen alusión a nuestra esencia, que es el amor y la luz ilimitados que somos, que nos habita.

Abandona la crítica, el juicio y libérate, deja de creer que hay una medida, un patrón, en el que hemos de encajar, ajustarnos, para ser iguales, y caber todos en la misma figura. Desecha esa idea de comparación, y mira la realidad tal y como es, todos somos únicos e inigualables, cada uno destaca en algo que le hace vibrar alto, lo que nos une y en lo que somos iguales, es el amor y la luz que nos habita, que nos conecta con Todo, con lo divino.

En estos momentos de confusión, movimiento, cambio y desajuste, es normal que te sientas, en ocasiones, perdido, recuerda volver a ti, a tu centro. Evitando la crítica, juicio, o queja, hacia ti y los otros, y toda energía que te baje la vibración, es momento de ser uno mismo, plenamente, permaneciendo en el ahora, en el amor, siendo faro para los que no se han encontrado.

Vibra alto, permanece en calma. Cuídate de la toxicidad.

Estamos viviendo una época de confusión, miedo, incertidumbre, en la que nos encontramos constantemente en proceso de adaptación, de cambio, de movimiento. Muchas veces nos hallamos en medio de ideas, costumbres, creencias, y actitudes de los otros, que por un motivo u otro, nos afectan, o nos influyen. Hacen de espejo de nuestros miedos, temores y dudas, las que habíamos aprendido a manejar, y en este momento vuelven a resurgir, sólo para que los veamos y seamos conscientes, evitando el conflicto con nosotros mismos.

Nos encontramos rodeados de información, de noticias alarmantes, de conspiraciones, de pánico, de ignorancia, y un largo número de circunstancias que nos hacen sentir perdidos, en desequilibrio. Perdemos el rumbo de nuestro centro, entrando en el bucle mental del miedo, del temor, y de la sensación de desconfianza. Deshazte de la sensación de estar perdido, vuelve a tu centro, respira, entra en la calma, permanece en ella. Recuerda que nosotros somos quienes permitimos que nos desestabilicen. Recupera tu equilibrio, la confianza en el proceso, en ti, en la divinidad que te habita. Todo está sucediendo por y para algo, en cada uno de nosotros y a nivel mundial. Es el gran despertar, y si te resistes, la sacudida será mayor. No pasa nada, simplemente respétate, ámate, arrópate, acoge ese miedo que hay en ti, hazlo visible, abrázalo, y deja que sane, sin enfocarte en él, sin que te lleve de la mano, tu llevas las riendas. Tu decides qué actitud tomar ante esta situación, se un faro de luz, que los otros al verte recuerden cómo llegar a ellos mismos. Mantén la mente en el ahora, sabes cómo hacerlo, enfócate en la respiración, en los sentidos, permanece presente, en calma. Si entras en bucles, puedes decidir salir, desde el amor hacia ti y hacia los de tu entorno.

Mantente alejado de la toxicidad, de noticias, de bandos, de conspiraciones, céntrate en ti, en este instante, en tu bienestar. En vibrar alto, cuando estamos en equilibrio, en paz mental, nuestro sistema inmune se encuentra equilibrado y sano. Al igual que cuidas de tu hogar, de su limpieza, de tu higiene corporal, ten en cuenta la higiene mental, y energética de tu entorno.

Se coherente, íntegro, honesto, y considerado con los otros. Respeta sus procesos, sus opiniones, sus actitudes, y permanece en tu centro, en la calma, en el ahora, en el amor.

Vive libre, en bienestar, es tu elección.

Suelta, suelta, suelta, todo aquello que te haga sentir anclado, pesado, en desequilibrio. Recuerda que tu eres el que se siente de este modo, no tiene nada que ver con causas externas a ti, todo ocurre en tu interior. Cada situación que experimentamos, es debida a una creencia, pensamiento repetitivo, patrón de comportamiento, o algo por resolver en nosotros. No se trata de algo de grandes magnitudes, son esas partes que no has querido ver, escuchar, y te has esforzado durante años por ocultar, por evitar. Es hora de hacer limpieza, de levantar las alfombras y pasar la aspiradora, de ver lo que hay bajo ellas. Sólo es cuestión de ser conscientes de que existen, hacerlas visibles para ti, todo se trata ti. Cuando somos conscientes de algo, esto se hace visible, se airea, ya sabemos que está, no tratamos de ignorarlo, por lo que no tiene que gritarnos para que seamos conscientes de que está ahí. Cuando una herida se limpia y se airea, tiene la posibilidad de sanarse. No hay que hacer grandes cosas, o regresar al pasado para saber el porqué, quien lo haga y esté en bienestar perfecto, es cuestión de saber que están, abrazarlas, darles su espacio, y por sí solas se sanarán. Se trata de darles luz. Acepta tus limitaciones, tus heridas, tus dolores, hazlos visibles para ti, sin enfocarte en ellos y en lo que te produjeron tiempo atrás, sólo en soltar el peso de cargar con ellos, durante tanto tiempo. Eres libre, vive libre, ligero, no te creas todo lo que la mente te cuenta, y manifiesta. Ve a tu encuentro, a tu centro, halla tu verdad, siente el amor ilimitado que eres y te habita, deja que la vida sea, en consciencia, en bienestar.

Disfruta del camino de la vida, suelta el control y vuela.

Hemos de deshacernos de todo aquello que nos impida estar en bienestar. Que nos haga creer que al llegar a la meta propuesta, estaremos mejor, hallaremos la solución, y darnos cuenta que querremos otro objetivo para sentirnos realizados. Hay una frase que define muy bien esto, y es que lo importante no es la meta, sino el camino. Y es totalmente cierta, nos enfocamos en finalizar, en llegar al lugar donde nos hemos propuesto, como si fuera algo urgente, vital, sin darnos cuenta que la vida sucede mientras vamos. Nos perdemos lo que ocurre en el camino, porque nos obsesionamos con llegar, quejándonos de nosotros mismos, del entorno, de los medios, etcétera. Mira todo cuanto hay en tu vida, el amor que eres y el que te rodea, agradece, seamos agradecidos. Cada vez que te enfocas en las cosas por las que estar agradecido, te percatas de muchas otras por las que estarlo, es ser conscientes de la abundancia que hay en nuestras vidas. Se trata de sentirte pleno, en paz, con lo que hay ahora, contigo mismo, amándote, aceptando cada parte de ti, abandonando las críticas y juicios, premiándote y alentándote, con nuestro entorno, a las personas que forman parte de él, hacerles ver que los valoras, que los aceptas y amas tal y como son. Ser conscientes de la naturaleza, ver lo afortunados que somos al poder ser testigos de la magia que hay en ella. En definitiva, vivir en el ahora, desde el amor. Sacúdete de los restos de creencias y patrones mentales que te limitan, no es necesario saber desde cuándo están en tu vida, o porqué, lo que es importante es que los observes, seas consciente de ellos, y decidas elegir amor, en lugar de miedo, centrándote en vivir ligero, sin expectativas, apegos, juicios, quedándote con lo bueno de cada situación. Suelta, y vuela.

El ritmo lo marcas tu, vive cada instante permaneciendo presente.

Cada uno de nosotros puede vivir como le apetezca, no es necesario llegar alto, veloz, o demostrar ser el mejor en algo. Hemos de darnos cuenta, que si tenemos la necesidad de destacar, es otro patrón mental, otra creencia que nos limita, que hemos de soltar. Si vivimos en un constante juicio, comparándonos, compitiendo, no estamos en el ahora, en amor, sino en la fantasía de la mente, donde nos percibimos como enemigos o rivales, con la necesidad de ser vistos. La única persona que ha de darse cuenta de quién eres, eres tu mismo, tu te alientas, te animas, te transformas, sólo se trata de creer en ti. Mirar lo que acontece y a ti mismo, desde el amor, la comprensión, dejando la crítica, aceptando tus luces y sombras, sabiendo que cada circunstancia te conduce a tu verdad, a conocerte en profundidad, a soltar o abandonar las viejas creencias, llenando cada vacío que crees en ti, con el amor que eres. Respeta cada emoción que transite por ti, no te sientas en desequilibrio por estar triste o apático, recuerda que las emociones son, eres tu quien permite que te condicionen. Es decir, si hoy te sientes revuelto sin motivo, movido, sin identificar con exactitud la emoción, no pasa nada, respétalo, respeta tu sentir, aceptando que las emociones fluctúan, que ellas no eres tu, no te definen, por lo tanto, puedes elegir llevar o vivir el día en calma, independientemente de la emoción que transite por ti en este momento. No hay un patrón, tu marcas tu ritmo, ve hacia donde quieras y como quieras, recuerda que tienes la opción de hacerlo en bienestar, con consciencia, viviendo cada instante, sin referirme a hacer cosas fuera de lo común, quien lo haga perfecto, no es necesario hacer o tener locas aventuras para vivir el instante en plenitud, se trata de estar presente en lo que quiera que hagas. No es utópico, es una decisión, y con la práctica cada día puedes permanecer en ti, en calma, aunque fuera truene.

El cambio ha de ser en ti. Ya eres libre.

Las situaciones acontecen, si nos afectan, es porque en ellas hay un mensaje para nosotros. Qué quiere decir, que en cada acontecimiento, por mínimo que sea, si me mueve algo, si hay algo en mi interior que se desestabiliza, es porque lleva consigo un aprendizaje para mi. Todo nos conduce a nuestro interior, para darnos cuenta de dónde estamos, en qué estado de consciencia, y aprender a soltar todo aquello que me limita, que me ancla y me haga sentir insatisfecho, incompleto, sin paz mental, enredado en el ensueño de la mente. Las cosas no ocurren sin más, las situaciones se manifiestan para ti. Para que seas consciente, de que tu eres el motor de ese proyector, que muestra esa realidad. Podemos cambiar la forma en que vemos o percibimos lo que acontece, dejando de ver problemas, obstáculos, o altos en el camino, sabiendo que he de mirar hacia mi, para ver qué me quiere decir.

Si cambiamos la forma de mirar las cosas, éstas cambian. Wayne W. Dyer.

Anímate, deja libre al observador que llevas dentro, e identifica tus limitaciones, como creencias o patrones de comportamiento, para que te sea más fácil saber cuándo estás en un bucle, y puedas decidir salir, enfocándote en el presente. Viendo lo que está sucediendo, como una oportunidad de liberarte de todo ello, al elegir amarte de forma incondicional, aceptando cada parte de ti, respetando tus procesos, y quedándote con lo bueno de cada situación.

Ya eres libre, tu mente es la que hace que te creas en una jaula. Salta, ve hacia tu centro, a tu encuentro, y es ahí donde el velo de la ilusión se desvanece, al dejar que tu amor te llene, te nutra, te embriague.

Reconoce quién eres, ve a tu encuentro.

Muchas veces nos sentimos perdidos, abatidos, solos, desamparados, y anhelamos la vuelta a casa, al lugar del que venimos, creyendo que allí encontraremos nuestros iguales, y ya no estaremos solos. He de decirles que nuestra casa, nuestro hogar está aquí mismo, no hay que ir a ningún sitio, ni recorrer grandes distancias, ese lugar de amor y reconocimiento, está en ti. Tu eres tu hogar, tu eres tu amor, tu luz, tu amigo, tu fiel confidente, y al encontrarte, al aceptar y reconocer ese gran amor que eres, que te habita, reconoces lo divino que hay en ti, te conectas con Todo y todos. Ya no te sientes solo, el amor que albergas, te embriaga, te llena, y puedes ver que eres completo, que estás acompañado por el universo, eres el universo. Dios, el Padre, la Fuente, te sostiene, te nutre y está en ti. Tu eres tu hogar, permítete descubrirlo, ve hacia ti, deja que tu amor te guíe. Cuando nos desconectamos, dejando de creer en nosotros mismos, rechazando el amor que somos, es cuando nos sentimos y nos creemos perdidos. Ámate, en ti se haya todo aquello que andas buscando.

Regresa a casa, a ti.

La clave para nuestros torbellinos, tormentas mentales, creencias limitantes, está en amarnos a nosotros mismos. Tras elegir permanecer en el momento presente, en calma, identificando nuestros patrones, sabiendo que no hay enemigos fuera, decidiendo vivir de forma consciente, hemos de entender que forma parte del proceso que entremos en bucles. Es normal que al estar en este mundo, en esta dualidad, mente-alma, estemos en constante movimiento entre la mente, el ego, que hace que nos creamos el sueño, y nuestro ser, nuestra divinidad en conexión con Dios, el Todo, la Fuente, como quieran llamarlo. Estando en este mundo dual, es usual que entremos en los bucles mentales y emocionales, creyéndonos lo que nos muestra, ahí se encuentra la clave, nuestro amor. Cómo nos tratamos, cómo nos arropamos, sin juicios, ni críticas, por haber entrado en un bucle, en el que he estado trabajando tanto por no introducirme, por no caer en la trampa, en el embrujo de la mente. En ese momento, es cuando hemos de ser comprensivos con nosotros mismos, manifestando nuestro amor, respetándonos, sabiendo que es natural el contacto con lo mental. Ahí se encuentra el aprendizaje, en el trato y cuidado que nos profesamos. Todo te conduce a ti, cada experiencia, cada situación, se manifiesta para que vayas a tu interior. Reconociendo y aceptando quién eres, amando cada parte di ti, soltando todo aquello que te limita, eligiendo vivir ligero, libre, de expectativas o recuerdos dolorosos por ejemplo.

Nuestro cometido en este mundo es manifestar el amor que somos, lo primero es hacerlo con nosotros mismos. Encuentra el camino de regreso a casa, de regreso a ti. Tu centro es un lugar sagrado, mágico y especial, donde se encuentra la puerta hacia la fuente de luz y amor que eres. Donde conectas con lo divino que habita en ti, que te enlaza con el Todo. Ámate, cree en ti, ya eres completo y perfecto.